lunes, 31 de enero de 2011

En bicicleta con Dios


Al principio veía a Dios como el que me observaba, como un juez que llevaba cuenta de lo que hacía mal, como para ver si merecía el cielo o el infierno cuando muriera. Era como un presidente, reconocía su foto cuando la veía, pero realmente no lo conocía.

Pero luego reconocí a mi Salvador; parecía como si la vida fuera un viaje en bicicleta, pero era una bici de dos, y noté que Dios viajaba atrás y me ayudaba a pedalear.
No sé cuando sucedió, no me di cuenta cuando fue, que Él sugirió que cambiáramos lugares, lo que sí se es que mi vida no ha sido la misma desde entonces.

Mi vida con Dios es muy emocionante. Cuando yo tenía el control, yo sabía a donde iba. Era un tanto aburrido, pero predecible. Era la distancia más corta entre dos puntos. Pero cuando Él tomó el liderazgo, Él conocía otros caminos, caminos diferentes, hermosos, por las montañas, a través de lugares con paisajes, velocidades increíbles. Lo único que podía hacer era sostenerme; aunque pareciera una locura, Él sólo me decía: "¡Pedalea!"

Me preocupaba y ansiosamente le preguntaba, "¿A dónde me llevas?" Él sólo sonreía y no me contestaba, así que comencé a confiar en Él. Me olvidé de mi aburrida vida y comencé una aventura, y cuando yo decía "estoy asustado", Él se inclinaba un poco para atrás y tocaba mi mano.

Él me llevó a conocer gente con dones, dones de compartir y aceptación, Ellos me dieron esos dones para llevarlos en mi viaje; nuestro viaje, de Dios y mío.

Y allá íbamos otra vez. Él me dijo: "Comparte estos dones, dalos a la gente, son sobrepeso, mucho peso extra". Y así lo hice... a la gente que conocimos, encontré que en el dar yo recibía y mi carga era ligera.

No confié mucho en Él al principio, en darle el control de mi vida. Pensé que la echaría a perder, pero Él conocía cosas que yo no sabía acerca de andar en bici... secretos. Él sabía como doblar para dar vueltas cerradas, brincar para librar obstáculos llenos de piedras, inclusive volar para evitar horribles caminos.
Y ahora estoy aprendiendo a callar y pedalear por los más extraños lugares. Estoy aprendiendo a disfrutar de la vista y de la suave brisa en mi cara y sobre todo de la increíble y deliciosa compañía de mi Dios.

Y cuando estoy seguro que ya no puedo más, Él sólo sonríe y me dice: "¡Pedalea!"

viernes, 28 de enero de 2011

Conz

Constanza vive en un pequeño pueblo de un país muy lejano, donde el sol es el gran amigo de los hombres, vive con sus padres que son personas muy pobres en una casita de barro en la ladera de un cerro llamado El Tornillo por su forma puntiaguda y su camino que lo rodea varias veces y que lleva a los acantilados de la costa. Ella recorre todos los días una gran distancia para ir a buscar sus animales por este camino pedregoso y muy angosto que la lleva a una planicie donde hay abundante pasto y agua, parece un gran oasis entre la costa y los cerros del sector.

Un día de Julio cuando caminaba por el acostumbrado sendero en busca de una cabrita que se había extraviado, sintió por primera vez un a brisa cálida extraña para los fríos días de la época del año, le llamo la atención en un primer momento, pero no le dio mayor importancia y siguió su viaje llamando con gritos y silbidos a la pequeña bandida extraviada.

Paso un rato y el viento silbo de una manera especial, como si fuera un eco de sus propios silbidos, Constanza esta vez se sintió un poco incomoda y asustada, repitió varias veces su acostumbrado silbido para llamar a las cabritas y esperó atentamente para ver que pasaba. El silencio fue rotundo y solo se sentía a lo lejos el chocar de las olas contra los acantilados. Siguió su camino al ver que no tenía respuesta, en ese preciso instante sintió como se repetía su llamado. Asustada miró en todas direcciones pensando que podía ser una broma de algún niño hijo de los lugareños de los alrededores. No encontró a nadie a la vista, entonces apuró el paso y casi corriendo se dirigió al extremo del camino. La suave brisa tibia y los silbidos se repitieron y Constanza se asustó mucho pues se encontraba muy lejos de su casa y no la podían ayudar sus padres. Se sentía confundida pues no entendía lo que estaba pasando, su angustia fue mayor al oír nuevamente los silbidos y esa cálida brisa.

Constanza asustada solo se arrodilló y se cubrió la cara con sus manos, fue entonces que una voz la que parecía venir de todas direcciones la llamo por su nombre, la niña cada vez más asustada no respondió y ni siquiera quiso mirar. La voz una vez más la llamo y dijo:

"Constanza, no llores más, por que temes si yo estoy a tu lado siempre"

Constanza , al oír la voz se tranquilizó pues le pareció conocida y abrió sus ojos para ver de donde provenía . No veía a nadie en su alrededor y penso que la podía haber imaginado. Entonces la voz nuevamente le hablo y le dijo:

"Constanza, por que no me respondes. Soy yo, tu amigo de siempre".

La niña aún asustada pregunto:

"¿ Quien eres tu"

La voz respondió:

" Yo tu amigo".

"¿Cuál amigo, te escucho pero no te puedo ver?, Consulto la niña.

" No me ves por que tu corazón esta cerrado e incrédulo"

En ese instante la brisa se hizo sentir, pero ahora más cálida que antes, Constanza se regocijo y pregunto:

"¿Esa brisa de donde viene?

La voz respondió:

"Es el agitar de mis alas"

Constanza más confiada replicó:

"¿Eres acaso un pájaro?.

"No exactamente", dijo la voz, "pero de esta forma llego más rápido cuando me necesitas"

La niña un poco confundida dijo:

"Cuando te necesito, pero si ni siquiera te conozco"

"Me conoces desde que naciste, pues estoy desde ese momento a tu lado", Explicó la voz.

"Pero, ¿Quién eres? Y ¿Dónde estás? , ¿Por qué no te puedo ver?.

"Ya te dije, tu corazón esta aún temeroso y no te deja ver"

La brisa nuevamente se hizo sentir, y Constanza preguntó:

"Estas moviendo tus alas otra vez?

"Si, pues quiero que ya no sientas miedo de mi", contesto la voz.

La niña más tranquila y confiada consultó:

" Ya me siento mucho mejor, no se por que creo que de verdad te conozco, ¿Por que no te nuestras para poder reconocerte?

La voz no respondió y una luz se posó en un pequeño arbusto, Constanza asombrada pregunto:

¿Eso eres tu, una luz?

" Soy la luz de tu vida, El Padre me ha enviado para cuidarte"

"¿El Padre, te refieres a mi Diosito.?, preguntó la niña.

"Exactamente, el me envió y yo estoy feliz.", replicó la voz.

"¿Y donde vives?" , preguntó Constanza.

"En tu corazón" respondió la voz.

"Pero como, no te entiendo? Consulto la niña.

" Es muy fácil, cada vez que me haz necesitado yo te he ayudado y salgo de tu corazón para auxiliarte", respondió la voz.

"¿Pero como, si yo no te he llamado nunca, además tengo muy buena suerte, pues me he salvado de muchas... y sola sin la ayuda de nadie?", replicó orgullosa la niña.

Se sintió una suave risa y la voz dijo:

" ¿Te refieres a la vez, que subiste al acantilado y al resbalarte lograste afirmarte de una rama. O la vez que los coyotes aullaban en la colina de tus cabras y un gran viento los asusto. O quizás aquella vez que te dormiste pensando que tu papá había muerto y soñaste que estaba bien y solo el temporal lo había hecho quedarse en un refugio de la montaña?"

"¿Pero como sabes todo eso, yo no se lo he contado a nadie?, asombrada pregunto Constanza.

"Muy fácil, yo estaba hay, en el acantilado fue mi brazo el que te sujeto, el viento que asusto a los coyotes fue mi soplido y el sueño en la noche de tormenta te lo conté yo" . Respondió.

"Me acuerdo ahora que lo dices, ¿Cómo te llamas? , Pregunto Constanza.

"Mi nombre es Neuviah, y soy tu ángel de guarda" dijo la voz.

" Un ángel , entonces es verdad que existen", replico la niña.

" Si, y es nuestra gran pena que hoy día los niños no crean en nosotros, pues somos un regalo del Padre, y como todo regalo nos gustaría ser bien recibidos" dijo el ángel.

" Te pido perdón por eso, pero yo tampoco te conocía hasta hoy y ahora que se que eres tu el que me acompaña siempre ya no tendré miedo de caminar por estos senderos", ¿Pero hasta cuando me acompañarás Neuviah, cuando sea grande también estarás conmigo? Pregunto Constanza.

" Para siempre", respondió el ángel.

Había pasado el tiempo y ya se oscurecía, la cabra no había aparecido. Constanza preguntó a su ángel si aún estaba, pero no hubo respuesta, volvió a preguntar y la respuesta fue la misma, solo las olas reventando a lo lejos en el acantilado. De pronto la cabra apareció por una curva del camino y Constanza sonrío y dijo:

"Gracias, Neuviah"

Volvió a su casa y después de cenar , se acostó pensando en lo que había sucedido esa tarde , trato de dormir pero no podía , entonces su corazón se agitó y rápidamente sus manos se juntaron y comenzó a decir una oración:

" Angel de mi guarda, dulce compañía no me desampares ni de noche, ni de día. Amén:" , luego durmió plácidamente.

miércoles, 26 de enero de 2011

La Ciega


Había un ciega sentada en la calle, con una taza y un pedazo de cartón, escrito con tinta negra, que decía: "Por favor, ayúdenme, soy ciega"

Un creativo de publicidad que pasaba frente a ella, se detuvo y observó unas pocas monedas en la taza.
Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta, tomó un marcador negro que el llevaba y escribió otro anuncio.

Volvió a poner el pedazo de cartón sobre los pies de la ciega y se fue.

Por la tarde el creativo volvió a pasar frente la ciega que pedía limosna; su taza estaba llena de billetes y monedas.

La ciega reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, el que re escribió su cartel y sobre todo, qué había escrito.

El publicista le contestó:
"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".


Sonrió y siguió su camino.

El nuevo mensaje decía :

"Hoy es primavera y no puedo verla"

Cambiemos de estrategia cuando no nos sale algo, y verán que puede que resulte mejor de esa manera.

Nadie puede ser esclavo de su identidad: cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar.

Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo.... del miedo al cambio.

"Si haces lo que siempre has hecho,

obtendrás los resultados que siempre has obtenido“

El mundo exige resultados. No le cuentes a otros tus dolores del parto. Muéstrales al niño.

martes, 25 de enero de 2011

El Mendigo


Se trataba de un pordiosero que llevaba ya muchos años mendigando y que de tal modo se habia habituado a vivir de la mendicidad que no queria volver a trabaja, a pesar de que habia gente que le ofrecia de vaez en cuando trabajo. Callejeaba a lo largo del dia pidiendo limosna y cierto dia, inesperadamente, se encontro con un amigo de la infancia. Ambos hombres se pusieron a pasear y a contarse sus cosas. El amigo que se habia encontrado con el pordiosero, dijo:
- Yo no me puedo quejar, de verdad.Me ha ido muy bien en estos años. Mi vida ha sido facil y el destino se ha mostrado generoso.
- A mi me ha ido farancamente mal, como ves - repuso el pordiosero -. Llevo años mendigando de aqui para alla, soportando el frio y el mal trato de muchas personas. Es muy dura la vida de un mendigo.
Estuvieron paseando y hablando. Tanto se quejaba el pordiosero, que el amigo le dijo:
- Yo te tenia un gran cariño cuando eramos niños. Te voy, por tanto, a hacer una confidencia. Tengo poderes sobrenaturales. No te sorprendas; asi es. Y creo que podre ayudarte a mejorar tu miserable existencia.
Entonces el hombre toco con el dedo indice un ladrillo y lo convirtio en un lingote de oro.
- Para ti - dijo entregandoselo al mendigo con cariño -. Esto aliviara muchas de tus penas. Ya no tendras que pasar hambre, frio y malos tratos.
Pero el mendigo replico:
- ¡ Pero la vida es tan larga, da tantas vueltas! ¡Tan larga, tan larga!.
Pasaron junto a una escultura en piedra de un leon. El hombre con poderes extendio el dedo indice, toco el leon y lo convirtio en oro.
- Ahora no te va a faltar nada - dijo al mendigo -. Cuentas con una verdadera fortuna.
- Pero la vida es tan larga, tan imprevisible...- argumento en su voracidad el mendaigo -. Es tan larga que lo que uno cree suficiente luego no lo es.
- Bueno, ¿que mas puedo hacer por ti?
Y el prodiosero dijo:
- Regalame tu dedo.
EL SABIO DECLARA:
EL AFAN ACUMULATIVO DEL SER HUMANO NO TIENE FIN...

lunes, 24 de enero de 2011

Nunca Se Es Demasiado



Siempre han estado ahí, desde que el tiempo es tiempo, como tantas otras cosas que no vemos y, por tanto, negamos su existencia.

Pues bien. Se conoce que, por alguna razón, los magos eligen para sus hogares lugares recónditos, muy escondidos, reservados y ocultos. Profundos valles entre altas montañas, cimas y picos que casi rozan los cielos, cuevas y cavernas que se hunden en las entrañas del mundo. Cada cual escoge su sitio, acorde a su esencia, y habita en él, ocupado en sus asuntos.

Dicen que cuando se trata de verdaderos magos, pocas o ninguna veces se entrometen en los temas concernientes a la gente mal llamada normal. Pues sus luchas y batallas sólo producen una efímera gloria, sus logros y valores son superfluos, sus actos poco más que irrelevantes. Sus vidas, a menudo insignificantes, y aparentemente carentes de valor; los hombres se matan entre ellos con o sin razón alguna.


Ocurre que, una vez, existió un mago que se instaló en lo alto de una roca, similar a un pico de montaña invertido, que emergía del mar. Allí, de la noche a la mañana, como por arte de magia, construyó su casa. Y en su base, a una altura suficiente para evitar el efecto de las mareas, hizo una puerta que, noche y día, permanecía abierta, invitando a entrar a los pocos que, viajeros, pasaran por el lugar.

Una tarde, un joven de pelo cano venido de lejos, y cuyo camino se perdía más allá de la puesta de un sol ya poniente, divisó distante el fascinante equilibrio de la casa y, cansado, se acercó hasta ella. Se maravilló con la impresionante construcción alzada sobre las aguas, recorrió el trecho que la separaba de tierra firme con un bote que se encontraba varado en la arena, y subió hasta la puerta de entrada por unas escaleras de madera, como dejadas allí de casualidad. Tras ella, otras escaleras de caracol excavadas en la roca subían y subían, iluminadas por pequeños agujeros en las paredes de piedra que dejaban entrar la luz exterior.

La estancia a la que llegó tras subir el último escalón era amplia, con varias mesas rodeadas de sillas y multitud de estantes repletos de libros.
En un rincón, sentado ante una de ellas y con la cabeza gacha leyendo lo que podía ser un manuscrito, un hombre viejo saludó sin levantar la mirada.
- Adelante. Sé bienvenido, viajero.
- Gracias, buen hombre. He visto la casa a lo lejos, y al acercarme y comprobar que la puerta estaba abierta, he entrado y he llegado hasta aquí. Busco un lecho en el que descansar de la fatiga, y un poco de comida para dejar atrás el hambre. Le pagaré. Tengo monedas.
- Siéntate ante esa mesa, y come cuanto quieras - le dijo el mago, indicando con un gesto una mesa repleta de libros.
El joven, extrañado, se acercó a ella, se sentó en una silla, y cuando iba a decirle al viejo que los libros no saciaban su estómago ni aplacaban su sed, donde antes no había más que papeles apareció, en un instante, un banquete digno de un rey.
- ¿Cómo has hecho eso? ¿Cómo has creado esa magia? ¿Eres, acaso, mago? - preguntó sorprendido mientras probaba, dubitativo a la par que hambriento, algunos de los suculentos platos dispuestos ante sí.
- Los magos no crean magia. Aprenden a verla, pues la magia está presente en todo lugar. Y cuando la encuentran, la estudian, y se esfuerzan por entenderla. Luego, aprenden a usarla. Y sólo cuando les es tan conocida que casi forma parte de su ser, la utilizan.

Tras esas palabras, el viejo levantó por vez primera la mirada, observó apenas un instante al visitante, y volviendo a su lectura preguntó:
- ¿Y tú, viajero, de dónde vienes? ¿Hacia dónde vas?
El ahora comensal engulló sin apenas masticar, y acostumbrado a escuchar tal pregunta, sólo supo o quiso decir:
- Huyo de lo que la vida me ha quitado, y no puedo recuperar. Voy en busca de lo que quiera darme, o pueda encontrar.
- Cuéntame, entonces, a cambio de esa comida y el descanso, tu historia. No deberás pagarme más.
- ¿Acaso te importa mi triste vida? - preguntó desconfiado el joven. - Aquí tienes seguro millares de historias narradas en libros, llenos de sabiduría. Además, a tus años habrás vivido y oído multitud de experiencias y enseñanzas. No creo que aprendas nada útil del relato de mis dias.
- Amigo - respondió el mago pausadamente, sin alzar la mirada -, no afirmes aquello que ignoras, ni supongas cierto algo más allá de lo que sabes. Son pocas las verdades que conozco, pero recuerda esta: "nunca se es demasiado viejo para escuchar, ni demasiado sabio para aprender".
Y, tras una pausa, añadió:
- Tampoco demasiado joven... O ignorante.


- Nací lejos de aquí, en el seno de una familia... - comenzó a relatar, poco después, el huésped.


viernes, 21 de enero de 2011

Los tres hermanos.


Tres hermanos se internaban todas las mañanas en el bosque a cortar leña. Cada día se turnaban para que uno de ellos se quedara en la cabaña y preparara la comida.

Un día, mientras el hermano mayor estaba solo en la cabaña, apareció un enano y le preguntói si podía comerse los restos del desayuno. El muchacho dijo que sí y el enano empezó a comer. De pronto dejó caer el pan y le pidió al joven que lo recogiera. Cuando este se inclinó, el enano lo golpeó con un palo en la cabeza.

A la mañana siguiente, el segundo hermano se quedó solo en la cabaña, y el enano volvió a aparecer. Le preguntó si podía comer los restos del desayuno y dejó caer el pan. Pidió al muchacho que lo levantara y, cuando este se agachó, lo golpeó con un palo.

Al otro día se quedó en la cabaña el hermano menor. El enano le preguntó si podía comer los restos del desayuno, y el joven le contestó: "Sí, sobre la mesa hay pan. Sírvete". Cuando el enano dejó caer el pan y le pidió al joven que lo recogiera, este le respondió: "Si no puedes arreglártelas con tu propio pan, no sobrevivirás. Recógelo tú". El enano le dio las gracias y le preguntó si le gustaría saber dónde encontrar a la princesa y el tesoro.

Concedamos a los demás la responsabilidad por sus propios problemas, para que aprendan a cuidar de su pan y de sí mismos. Cada uno debe ser responsable de sí mismo: de su cuerpo, de su enfermedad, de su curación -en lo físico- y de su sanación -en lo espiritual.

jueves, 20 de enero de 2011

Sembrando el Futuro...


En un oasis escondido en los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba de rodillas el viejo Eliahu, al costado de algunas palmas datileras. Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis para abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.

- ¿Qué tal, anciano? La paz sea contigo.

- Y contigo -contestó Eliahu sin dejar su tarea.

- ¿Qué haces aquí, con esta temperatura, trabajando con esa pala?

- Siembro -contestó el viejo.

- ¿Qué siembras aquí, Eliahu?

- Dátiles -respondió el viejo señalando el palmar.

- ¡Dátiles! -repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez-. El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa.

- No, debo terminar la siembra. Luego, si quieres, beberemos.

- Dime, amigo, ¿cuántos años tienes?

- No sé: sesenta, setenta, ochenta, no sé... lo he olvidado. Pero eso, ¿qué importa?

- Mira, amigo, las datileras tardan más de cincuenta años en crecer, y sólo entonces están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los cien años, pero tú sabes que difícilmente podrás llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.

- Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probarlos. Siembro hoy para que otros puedan comer dátiles mañana. Y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.

- Me has dado una gran lección, Eliahu; déjame que te pague esta enseñanza -dijo Hakim, poniendo en la mano del viejo una bolsa de cuero llena de monedas.

- Te lo agradezco. Ya ves, a veces pasa esto: tú me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto y, sin embargo, mira: todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.

- Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy, y es quizás más importante que la primera. Déjame, pues, que pague también esta lección con una bolsa de monedas.

- Y a veces pasa esto -siguió el anciano, extendiendo la mano para mirar las dos bolsas-: sembré para no cosechar, y antes de terminar de sembrar ya coseché no sólo una, sino dos veces.

- Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñandome cosas no me alcanzará toda mi fortuna para pagarte.

Esperamos resultados inmediatos, queremos todo ya. Decimos que no estamos inmersos en la sociedad de consumo, pero maldecimos los escasos segundos que este mensaje tarda en llegar, o los que demora el semáforo en cambiar de color.

miércoles, 19 de enero de 2011

El Florero de Porcelana



El Gran Maestro y el Guardián se dividían la administración de un monasterio Zen. Cierto día, el Guardián murió y fue preciso substituirlo. El Gran Maestro reunió a todos los discípulos para escoger quién tendría la honra de trabajar directamente a su lado.

- Voy a presentarles un problema -dijo el Gran Maestro- y aquél que lo resuelva primero, será el nuevo guardián del Templo.

Terminado su corto discurso, colocó un banquito en el centro de la sala. Encima estaba un florero de porcelana seguramente carísimo, con una rosa roja que lo decoraba.

- Éste es el problema -dice el Gran Maestro -resuélvanlo-.

Los discípulos contemplaron perplejos el «problema», por lo que veían los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y la elegancia de la flor. ¿Qué representaba aquello?, ¿Qué hacer? ¿Cuál sería el enigma?

Pasó el tiempo sin que nadie atinase a hacer nada salvo contemplar el «problema», hasta que uno de los discípulos se levantó, miró al maestro y a los alumnos, caminó resolutamente hasta el florero y lo tiró al suelo, destruyéndolo.

- Al fin alguien que lo hizo !!! - exclamó el Gran Maestro- Empezaba a dudar de la formación que les hemos dado en todos estos años !!, Usted es el nuevo guardián.
Al volver a su lugar el alumno, el Gran Maestro explicó:

- Yo fui bien claro: dije que ustedes estaban delante de un «problema». No importa cuán bello y fascinante sea un problema, tiene que ser eliminado.

Un problema es un problema; puede ser un florero de porcelana muy caro, un lindo amor que ya no tiene sentido, un camino que precisa ser abandonado, por más que insistimos en recorrerlo porque nos trae confort...

«Solo existe una manera de lidiar con un problema»: atacándolo de frente. En esas horas, no se puede tener piedad, ni ser tentado por el lado fascinante que cualquier conflicto acarrea consigo.
Recuerda que un problema, es un problema. No tiene caso tratar de «acomodarlo» y darle vueltas, si al fin y al cabo ya no es otra cosa más que «UN PROBLEMA».

Déjalo, hazlo a un lado y continúa disfrutando de lo hermoso y lo que vale la pena en la vida. No huyas de él... acaba con él.

De: Paulo Coelho (Cuentos del Alquimista)

martes, 18 de enero de 2011

La Paloma


Te quiero contar algo que me enseñó una paloma cuando era pequeña. Siempre me han gustado todos los seres vivos. Haciendo memoria, quizá se deba a que tuve una nana indígena. Yo tengo la imagen de mi misma de bebé metida en una caja de madera azul sentada junto a ella que estaba lavando mis pañales. El aroma de jabón de pastilla, la espuma que se hacía en sus manos, el olor del viento mezclado con el de la ruda, ajenjo, albahaca y rosas entre otras plantas del jardincillo y la sensación de las hojitas en mis manos. Ella me daba hojitas para jugar y me vigilaba. En ocasiones, detenía su lavado y me señalaba de entre la tierra animalitos. Tengo muy presentes a los caracoles y a las lombrices. Bueno... resulta que un día, ya de adolescente llegó una paloma a la puerta de la casa. En una de mis salidas la encontré en un rincón. Blanca intensa y de pico rosado. Llegó herida y asustada. Un vecinito vio que la recogía y me dijo que me conseguiría un macho para ella si decidía conservarla. A regañadientes de mi madre y aprovechando una "covacha" que usaban para guardar cosas viejas acomodé ahí a la paloma junto con el macho. Tuvieron bastante descendencia y un día, de mañana, encontré que el nido había sido atacado por una rata. Un pichón apenas emplumando estaba seriamente lastimado.

Corrí al veterinario que al verlo me dijo que lo mejor era apresurar su muerte y acabar con su sufrimiento. Yo lloré mucho y regresé con mi pichón y mi corazón partido a la casa. No me hacía a la idea de matarlo a pesar de su sufrimiento. Yo pensaba que el pobre había sobrevivido al ataque, al dolor, al sufrimiento, al espanto y seguía luchando por su vida. Así que corrí por lo que tenía en un botiquín y lo curé como me enseñó a curar mi padre adoptivo. Cuando terminé el trabajo de limpiado observé que se veía parte de su masa encefálica así que le hice un casco de gasas y cinta de curación y se lo coloqué después de haberle puesto agua oxigena y tintura de genciana. Le revisaba cada vez que podía, lo acaraciaba, le hablaba con ternura y le daba alimento con gotero. Sus padres también cooperaron dándole calor y no rechazándolo del nido. El condenado a muerte que resultó otra paloma blanca sobrevivió. Era la primera en llegar corriendo cuando les llamaba y tiraba el alimento al suelo Un día que tenía prisa solamente llegué y dejé su alimento en una vasija. Lo lamenté mucho porque me encantaba verlas comer y hablarles mientras comían. Ya me iba, cuando me dí cuenta que la palomilla quedaba al último y chocaba con las otras para abrirse camino. Me acerqué y entonces me dí cuenta de una cosa: ¡Mi paloma se había quedado ciega! Era el ruido del alimento al caer y mi voz lo que la conducía directo a los granitos que les daba. En ese momento la amé más que nunca. Creció muy feliz, se levantaba en grandes vuelos y tuvo otras crías que aunadas a las demás hicieron que mi madre deseara correrme con todos mis "avechuchos". Esto me enseñó que nunca a pesar de que todo esté en contra, debes darte por vencido. Si pudo un "avechucho" con más razon un ser humano.


Desconozco el Autor

lunes, 17 de enero de 2011

La niña del helado..


Eleanor no sabia qué le pasaba a su abuela. Siempre se olvidaba de todo: dónde habia guardado el azucar, cuando vencian las cuentas y a qué hora debia estar lista para que la llevaran de compras al almacen.

- ¿Qué le pasa a la abuela?- pregunto-. Era una señora tan ordenada... Ahora parece triste, perdida, y no recuerda las cosas.

-La abuela está envejeciendo- contestó mamá-. En estos momentos necesita mucho amor, querida.

- ¿Qué quiere decir envejecer?- preguntó Eleanor-. ¿Todo el mundo se olvida de las cosas? ¿Me pasara a mi?

- No, Eleanor, no todo el mundo se olvida de las cosas cuando envejece. Creemos que la abuela tiene la enfermedad de Alzheimer y eso la hace más olvidadiza.

Tal vez tengamos que ponerla en un hogar especial donde puedan darle los cuidados que necesita.

-Oh, mamá, qué horrible. Va a extrañar mucho su casita, ¿no es cierto?

- Tal vez, pero no hay otra solución. Estará bien atendida y allí, encontrará nuevas amigas.

Eleanor parecia apesadumbrada . La idea no le gustaba en absoluto.

- ¿Podremos ir a verla con frecuencia? - preguntó-. La voy a extrañar, aunque se olvide de las cosas.

- Podremos ir los fines de semana- contestó mamá-. Y llevarle regalos.

- ¿Un helado, por ejemplo? A la abuela le gusta el helado de frutilla- sonrió Eleanor.

La primera vez que visitaron a la abuela en el hogar para ancianos, Eleanor estuvo a punto de llorar.

-Mamá, casi toda esa gente está en sillas de ruedas- observó.

- La necesitan; de lo contrario se caerian- explicó mamá- Ahora, cuando veas a la abuela, sonrie y dile que se la ve muy bien.

La abuela estaba sentada, muy sola, en un rincón de lo que llamaban la sala del sol. Tenia la mirada perdida entre los arboles de afuera.

Eleanor abrazó a la abuela. -Mira-le dijo-. te trajimos un regalo: helado de frutilla, el que más te gusta.

La abuela tomó el vaso de papel y la cuchara y empezó a comer sin decir palabra.

-Estoy segura de que lo está disfrutando, querida- le aseguro la madre.

-Pero parece no conocernos- dijo Eleanor, desilusionada.

- Tienes que darle tiempo- explicó mamá-Está en un nuevo ambiente y debe adaptarse.

Pero la proxima vez que visitaron a la abuela sucedió lo mismo. Comió el helado y sonrió a ambas, pero no dijo palabra.

- Abuela ¿sabes quién soy?- preguntó Eleanor.

- Eres la chica que me trae el helado- dijo la abuela.

-Sí, pero tambien soy Eleanor, tu nieta. ¿No te acuerdas abuela de mi?- preguntó, rodeando con sus brazos a la anciana.

La abuela sonrió levemente.

- ¿Si recuerdo? Claro que recuerdo. Eres la niña que me trae el helado.

De pronto, Eleanor se dio cuenta que la abuela nunca la recordaria. Estaba viviendo en su propio mundo, rodeada de recuerdos difusos y de soledad.

- ¡Cómo te quiero, abuela!- exclamó.

En ese momento vio rodar una lagrima por la mejilla de su abuela.

- Amor- dijo-. Recuerdo el amor.

-¿Ves querida? Eso es todo lo que desea- intervino mamá-. Amor.

- Entonces le traeré helado todos los fines de semana y la abrazaré aunque no me recuerde- resolvió Eleanor.

Despues de todo, recordar el amor era mucho más importante que recordar un nombre.

sábado, 15 de enero de 2011

No todo es lo que parece...


Una chica estaba esperando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto. Como debía esperar un largo rato,decidió comprar un libro y también un paquete de galletas. Se sentó en una sala del aeropuerto para poder descansar y leer en paz. Asiento de por medio,se sentó un hombre que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellos quedaron las galletas...
Cuando ella cogió la primera, el hombre también tomó una.
Ella se sintió indignada, pero no dijo nada; solo pensó: - "¡Que descarado!; si yo fuera mas valiente hasta le daría una bofetada que nunca olvidaría".
Cada vez que ella cogía una galleta, el hombre también tomaba una... Aquello le indignaba tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar.
Cuando quedaba sólo una galleta, pensó:
- ¿Qué hará ahora este aprovechado?

Entonces el hombre partió la última galleta y le dejo media para ella.
¡Aquello le pareció demasiado! Se puso a resoplar de rabia. Cerró su libro y sus cosas y se dirigió al sector de embarque.
Cuando se sentó en el interior del avión, y para su sorpresa allí estaba su paquete de galletas.....
Intacto, cerrado. ¡Sintió tanta vergüenza!
Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que estaba
¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolso!
El hombre había compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso,consternado o alterado. Y ya no estaba a tiempo ni tenía las posibilidad alguna para dar,explicar o pedir disculpas. Pero si para razonar: -¿Cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de los demás? y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan:
1.- Una piedra, después de haber sido lanzada;

2.- Una palabra,después de haberla dicho;

3.- Una oportunidad ,después de haberla perdido;

4.- El tiempo después de haber pasado.

viernes, 14 de enero de 2011

El niño en el Frio


El niño se puso su ropa para el frío y le dijo a su padre,:

OK, papá, estoy listo'.

Su papá, el Pastor, le dijo, 'Listo paraqué?'

'Papá, es hora de ir afuera y repartir nuestros volantes.'

El papá respondió, 'Hijo, esta muy frío afuera y está lloviznando.'

El niño miró sorprendido a su padre y le dijo, 'Pero Papá, la gente necesitan saber de Dios aún en los días lluviosos.'

El Papá contestó , 'Hijo yo no voy a ir afuera con este tiempo.'

Con desespero, el niño dijo, 'Papá, puedo ir yo solo? Por favor?

Su padre titubeó por un momento y luego dijo, 'Hijo, tú puedes ir. Aquí tienes los volantes, ten cuidado.'

'Gracias papá!'

Y con esto, el hijo se fue debajo de la lluvia. El niño de 11 años caminó todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veía.

Después de 2 horas caminando bajo la lluvia, con frío y su último volante, se detuvo en una esquina y miró a ver si veía a alguien a quien darle el volante, pero las calles estaban totalmente desiertas. Entonces él se viró hacia la primera casa que vio, caminó hasta la puerta del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió.

Finalmente el niño se volteó para irse, pero algo lo detuvo. El niño se volteó nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre y a golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Él seguía esperando, algo lo aguantaba ahí frente a la puerta. Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.

Salió una señora con una mirada muy triste y suavemente le preguntó:

'Qué puedo hacer por ti, hijo.'

Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño dijo,:

'Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que .....*DIOS REALMENTE LA AMA * y vine para darle mi último volante, que habla sobre DIOS y SU GRAN AMOR.

El niño le dio el volante y se fue.

Ella solo dijo:

'GRACIAS, HIJO, y que DIOS te bendiga.'

Bien, el siguiente domingo por la mañana el pastor estaba en el púlpito y cuando comenzó el servicio preguntó:

'Alguien tiene un testimonio ó algo que quiera compartir?.

Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso de pie. Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos:

'Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí, incluso todavía el domingo pasado no era Cristiana.

Mi esposo murió hace un tiempo atrás dejándome totalmente sola en este mundo. El domingo pasado fue un dia particularmente frío y lluvioso, y también lo fue en mi corazón; ese día llegué al final del camino, ya que no tenía esperanza alguna ni ganas de vivir.

Entonces tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa. Amarré y aseguré bien un extremo de la soga a las vigas del techo; entonces me subí a la silla y puse el otro extremo de la soga alrededor de mi cuello.

Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuché el sonido fuerte del timbre de la puerta.

Entonces pensé, 'Esperaré un minuto y quien quiera que sea se irá'.

Yo esperé y esperé, pero el timbre de la puerta cada vez era más insistente, y luego la persona comenzó a golpear la puerta con fuerza.

Entonces me pregunté, QUIEN PODRÁ SER?

Jamás nadie toca mi puerta ni vienen a verme!

Solté la soga de mi cuello y fui hasta la puerta, mientras el timbre seguía sonando cada vez con mayor insistencia.

Cuando abrí la puerta no podía creer lo que veían mis ojos, frente a mi puerta estaba el más radiante y angelical niño que jamás había visto.

Su sonrisa, ohhh, nunca podré describirla! Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazón, muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando dijo con voz de querubín: 'SEÑORA , sólo quiero decirle que DIOS realmente la ama.'

'Cuando el pequeño ángel desapareció entre el frío y la lluvia , cerré mi puerta y leí cada palabra del volante.

Entonces fui al ático para quitar la silla y la soga.

Ya no las necesitaría más. Como ven . . .ahora soy una hija feliz del REY.

Como la dirección de la iglesia estaba en la parte de atrás del volante, yo vine personalmente decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno.'

Todos lloraban en la iglesia.

El Pastor bajó del pulpito hasta la primera banca del frente, donde estaba sentado el pequeño ángel; tomó a su hijo en sus brazos y lloró incontrolablemente.

Probablemente la iglesia no volvió a tener un momento más glorioso.

jueves, 13 de enero de 2011

LA SILLA


La hija de un hombre le pidió al sacerdote que fuera a su casa a hacer una oración para su padre que estaba muy enfermo. Cuando el sacerdote llego a la habitación del enfermo, encontró a este hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas. Había una silla al lado de su cama, por lo que el sacerdote asumió que el hombre sabia que vendría a verlo: "Supongo que me estaba esperando", le dijo. "No, ?quién es usted?, dijo el hombre. "Soy el sacerdote que su hija llamo para que orase con usted". "Cuando vi la silla vacía al lado de su cama supuse que usted sabia que yo estaba viniendo a verlo". "Oh si, la silla", dijo el hombre enfermo. "Le importa cerrar la puerta?". El sacerdote sorprendido la cerro. "Nunca le he dicho esto a nadie, pero....toda mi vida la he pasado sin saber como orar. Cuando he estado en la iglesia he escuchado siempre al respecto de la oración, que se debe orar y los beneficios que trae, etc. pero siempre esto de las oraciones me entro por un oído y salió por el otro pues no tengo idea de como hacerlo, entonces hace mucho tiempo abandone por completo la oración. Esto ha sido así en mi hasta hace unos cuatro años, cuando conversando con mi mejor amigo me dijo: "José, esto de la oración es simplemente tener una conversación con Jesús. Así es como te sugiero que lo hagas.... te sientas en una silla y colocas otra silla vacía enfrente tuyo, luego con fe míralo a Jesús sentado delante tuyo. No es algo alocado el hacerlo pues el nos dijo: "Yo estaré siempre con ustedes". "Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estas haciendo conmigo ahora mismo". "Es así que lo hice una vez y me gusto tanto que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces". "Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija pues me internaría de inmediato en la casa de los locos". El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era muy bueno lo que había estado haciendo y que no cesara de hacerlo, luego hizo una oración con el, le extendió una bendición, los santos óleos y se fue a su parroquia. Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido. El sacerdote le preguntó: "Falleció en paz?". "Si, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama me dijo lo mucho que me quería y me dio un beso". Cuando regresé de hacer compras una hora mas tarde ya lo encontré muerto. Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo antes de morir se acerco a la silla que estaba al lado de su cama y recostó su cabeza en ella, pues así lo encontré. "Que cree usted que pueda significar esto? El sacerdote se seco las lagrimas de emoción y le respondió "Ojalá que todos nos pudiésemos ir de esa manera".

miércoles, 12 de enero de 2011

LA MARIPOSA QUE NUNCA VOLO


Un hombre encontró un capullo y lo llevó a casa, de manera de observar
como emergía la mariposa del capullo. Un día algo pequeño apareció, El
hombre se sentó y observó por algunas horas como la mariposa luchaba
forzando su cuerpo a través de la pequeña abertura del capullo.

parecía que no había ningún progreso. Era como si la mariposa no podía
salir. Estaba atascada. El hombre en su bondad decidió ayudar a la
mariposa. Tomó unas tijeras y cortó lo que faltaba para que saliera el
pequeño cuerpo de la mariposa. Y así fue, la mariposa salió fácilmente.

Pero su cuerpo era pequeño y retorcido, y sus alas estaban arrugadas. El
hombre continuó observándola en espera de que en cualquier momento la
mariposa estirara las alas. Paro nada pasaba. De hecho la mariposa pasó el
resto de su vida arrastrándose en su retorcido cuerpo, sin poder volar.

Lo que el hombre no entendió, a pesar de que lo hizo movido por su corazón
y urgencia, es que el pequeño capullo y la lucha requerida para salir del
pequeño agujero era la manera en que Dios inyectaba fluidos desde su cuerpo
hacia las alas, de manera que se fortaleciera, para alistarla para volar y
tomar la libertad. Libertad y vuelo sólo vendrían después de la lucha.
Privando a la mariposa de la lucha, el hombre la privó de su salud y
libertad.

Algunas veces luchas y aflicciones, son exactamente lo que necesitamos en
nuestras vidas. Si Dios nos permite ir por nuestra vida sin obstáculos
podría lisiarnos de por vida. No seríamos tan fuertes como lo hemos sido
hasta ahora.

martes, 11 de enero de 2011

MI ANGEL




Un niño que estaba por nacer, le dijo a Dios.

Me vas a enviar mañana a la tierra; pero Como viviré tan pequeño e indefenso como soy?.

Entre muchos Angeles escogí uno para ti, que te esta esperando: El te cuidara.

Pero dime: aquí en el cielo, no hago mas que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.

Tu Angel te cantara, te sonreirá todos los días y tu sentirás su amor y serás feliz.

Y Como entender cuando la gente me hable? si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?.

Tu Angel te dirá las palabras mas dulces y mas tiernas que puedas escuchar, y con mucha paciencia y cariñote enseñara a hablar.

Y, Que hará cuando quiera hablar contigo?.

Tu Angel te juntara las manitos y te enseñara a orar.

He oído que la tierra hay hombres malos ¿Quien me defenderá?.

Tu Angel te defenderá aun a costa de su vida.

Pero estaré siempre triste porque no te veré mas señor.

Tu Angel te hablara de Mi y te enseñara el camino para que regreses a mi presencia, aunque; Yo siempre estaré a tu lado.

En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestre, y el niño presuroso, repetía suavemente:

Dios Mío, si ya me voy, dime su nombre, ¿Cómo se llama mi Angel?.

Su nombre no importa, tu le llamaras "Mamá".

lunes, 10 de enero de 2011

LA HISTORIA DE JIM



Al inicio del año escolar una maestra, la señora Thompson, se encontraba frente a sus alumnos de quinto grado. Como la mayoría de los maestros, ella miró a los chicos y les dijo que a todos los quería por igual. Pero era una gran mentira, porque en la fila de adelante se encontraba, hundido en su asiento, un niño llamado Jim Stoddard. La señora Thompson lo conocía desde el año anterior, cuando había observado que no jugaba con sus compañeros, que sus ropas estaban desaliñadas y que parecía siempre necesitar un baño. Con el paso del tiempo, la relación de la señora Thompson con Jim se volvió desagradable, hasta el punto que ella sentía gusto al marcar las tareas del niño con grandes tachones rojos y ponerle cero.

Un día, la escuela le pidió a la señora Thompson revisar los expedientes anteriores de los niños de su clase, y ella dejó el de Jim de último. Cuando lo revisó, se llevó una gran sorpresa.

La maestra de Jim en el primer grado había escrito: "Es un niño brillante, con una sonrisa espontánea. Hace sus deberes limpiamente y tiene buenos modales; es un deleite estar cerca de él".

La maestra de segundo grado puso en su reporte: "Jim es un excelente alumno, apreciado por sus compañeros, pero tiene problemas debido a que su madre sufre una enfermedad incurable y su vida en casa debe ser una constante lucha".

La maestra de tercer gradó señaló: "La muerte de su madre ha sido dura para él. Trata de hacer su máximo esfuerzo pero su padre no muestra mucho interés, y su vida en casa le afectará pronto si no se toman algunas acciones".

La maestra de cuarto escribió: "Jim es descuidado y no muestra interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones se duerme en clase".

La señora Thompson se dio cuenta del problema y se sintió apenada consigo misma. Se sintió aún peor cuando, al llegar la Navidad, todos los alumnos le llevaron sus regalos envueltos en papeles brillantes y con preciosos listones, excepto Jim: el suyo estaba torpemente envuelto en el tosco papel marrón de las bolsas de supermercado.

Algunos niños comenzaron a reír cuando ella sacó de esa envoltura un brazalete de piedras al que le faltaban algunas, y la cuarta parte de un frasco de perfume. Pero ella minimizó las risas al exclamar: "¡Qué brazalete tan bonito!", mientras se lo ponía y rociaba un poco de perfume en su muñeca. Jim Stoddard se quedó ese día después de clases sólo para decir: "Señora Thompson, hoy usted olió como mi mamá olía".

Después de que los niños se fueron, ella lloró por largo tiempo. Desde ese día renunció a enseñar sólo lectura, escritura y aritmética, y comenzó a enseñar valores, sentimientos y principios. Le dedicó especial atención a Jim. A medida que trabajaba con él, la mente del niño parecía volver a la vida; mientras más lo motivaba, mejor respondía. Al final del año, se había convertido en uno de los más listos de la clase.

A pesar de su mentira de que los quería a todos por igual, la señora Thompson apreciaba especialmente a Jim. Un año después, ella encontró debajo de la puerta del salón una nota en la cual el niño le decía que era la mejor maestra que había tenido en su vida.

Pasaron seis años antes de que recibiera otra nota de Jim; le contaba que había terminado la secundaria, obteniendo el tercer lugar en su clase, y que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en su vida.

Cuatro años después la señora Thompson recibió otra carta, donde Jim le decía que, aunque las cosas habían estado duras, pronto se graduaría de la universidad con los máximos honores. Y le aseguró que ella era aún la mejor maestra que había tenido en su vida.

Pasaron cuatro años y llegó otra carta; esta vez Jim le contaba que, después de haber recibido su título universitario, había decidido ir un poco más allá. Le reiteró que ella era la mejor maestra que había tenido en su vida. Ahora su nombre era más largo; la carta estaba firmada por el doctor James F. Stoddard, M.B.

El tiempo siguió su marcha. En una carta posterior, Jim le decía a la señora Thompson que había conocido a una chica y que se iba a casar. Le explicó que su padre había muerto hacía dos años y se preguntaba si ella accedería a sentarse en el lugar que normalmente está reservado para la mamá del novio. Por supuesto, ella aceptó. Para el día de la boda, usó aquel viejo brazalete con varias piedras faltantes, y se aseguró de comprar el mismo perfume que le recordaba a Jim a su mamá. Se abrazaron, y el doctor Stoddard susurró al oído de su antigua maestra:

- Gracias por creer en mí. Gracias por hacerme sentir importante y por enseñarme que yo podía hacer la diferencia.

La señora Thompson, con lágrimas en los ojos, le contestó:

- Estás equivocado, Jim: fuiste tú quien me enseñó que yo podía hacer la diferencia. No sabía enseñar hasta que te conocí.

La experiencia (gratas y desagradables) que tenemos a lo largo de nuestras vidas marcan lo que somos en la actualidad. No juzgue a las personas sin saber qué hay detrás de ellas; deles siempre una oportunidad de cambiar su vida.

Extraído del libro "La culpa es de la vaca"

sábado, 8 de enero de 2011

APROVECHA LAS OPORTUNIDADES


Un hombre recibió una noche la visita de un ángel, quién le comunicó que le esperaba uno futuro fabuloso:

Se le daría la oportunidad de hacerse rico, de conseguir una posición importante y respetada dentro de la comunidad y de casarse con una mujer muy bella.

Este hombre se pasó la vida esperando que los milagros prometidos llegaran, pero nunca lo hicieron, al final murió solo y pobre.

Cuando llegó a las puertas del cielo vio al ángel que le había visitado tiempo atrás y protestó: Me prometiste riqueza una buena posición social y una bella esposa. ¡Me he pasado la vida esperando en vano! Yo no te hice esta promesa, replicó el ángel, "Te prometí la oportunidad de riqueza, una buena posición social y una esposa bella".

El hombre estaba realmente intrigado. "No entiendo lo que quieres decir", confesó. ¿Recuerdas que una vez tuviste la idea de montar un negocio?, pero el miedo al fracaso te detuvo y nunca lo pusiste en práctica. el hombre asintió con un gesto. AL no decidirte unos años más tarde se le dio la idea a otro hombre que no permitió que el miedo al fracaso le impidiera ponerla en práctica. Recordarás que se convirtió en uno de los hombres más ricos del reino.

También recordarás, Prosiguió el ángel, "aquella ocasión que un terremoto asoló la ciudad, derrumbó muchos edificios y miles de personas quedaron atrapadas en ellos. En aquella ocasión tuviste la oportunidad de ayudar a encontrar y rescatar a los supervivientes, pero no quisiste dejar tu hogar por miedo a que los muchos saqueadores que había te robaran tus pertenencias: ignoraste la petición de ayuda y te quedaste a casa". El hombre asintió con vergüenza. "Esta fue tu grande oportunidad de salvarle la vida a centenares de personas, con las que hubieras ganado el respeto de todos ellos", continuó el ángel.

Finalmente, ¿recuerdas aquella bella mujer piel - roja, que te había atraído tanto? La creías incomparable a cualquiera otra y nunca conociste a nadie igual. Sin embargo, pensaste que tal mujer no se casaría con alguien como tú y para evitar el rechazo, nunca llegaste a proponérselo. El hombre volvió a asentir, pero ahora con las lágrimas. "Sí amigo mío, ella hubiera podido ser tu esposa", dijo el ángel. "Y con ella se te hubiera otorgado la bendición de tener hermosos hijos y multiplicar la felicidad en tu vida".

A todos se nos ofrece diariamente muchas oportunidades, pero muy a menudo, como el hombre de la historia, las dejamos pasar por nuestros temores y inseguridades. Pero tenemos una ventaja sobre el hombre del cuento. ¡Todavía estamos vivos!.

viernes, 7 de enero de 2011

ERA UNA VEZ un gran violinista llamado PAGANINI


Algunos decían que él era muy extraño, Otros, que era sobrenatural

Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, por eso nadie quería perder la oportunidad de ver su espectáculo. Una cierta noche, el palco de un auditorio repleto de admiradores estaba preparado para recibirlo.
La orquestra entró y fue aplaudida. El maestro fue ovacionado.

Mas cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró.

Paganini coloca su violín
en el hombro y lo que se escucha es indescriptible. Breves y semibreves, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecen tener alas y volar con el toque
de sus dedos encantados.

De repente, un sonido extraño interrumpe, el solaz de la platea. Una de las cuerdas del violín de Paganini se rompió.

El maestro paró.

La orquestra paró.

El público paró.

Pero Paganini no paró.

Mirando su partitura, continúa arrancando sonidos deliciosos de un violín con problemas. El maestro y la orquesta, exaltados, vuelven a tocar. Antes de que el público se serenara,
otro sonido perturbador derrumba la atención de los asistentes.

Otra cuerda del violín de Paganini se rompe.

El maestro paró nuevamente.

La orquesta paró nuevamente

Paganini no paró.

Como si nada hubiese sucedido, él olvidó las dificuldades y avanzó sacando sonidos de lo imposible. El maestro y la orquesta, impresionados volvieron a tocar. Pero el público no podría imaginar lo que estaba por suceder.

Todas las personas, atónitas, exclamaron OHHH!

Una tercera cuerda del violín de Paganini se rompe.

El maestro se paralizó.

La orquesta paró.

La respiración del

público se detuvo.

Pero Paganini

Como si fuese un contorsionista musical, arranca todos los sonidos de la única cuerda que sobrara de su violín destruido. Como si fuese un contorsionista musical, arranca todos los sonidos de la única cuerda que sobrara de su violín destruido. El público parte del silencio para la euforia, de la inercia para el delirio.

Paganini alcanza la gloria. Su nombre corre a través del tiempo. No es apenas un violinista genial. Es el símbolo del profesional que continúa adelante frente a lo imposible. Moral de la Historia.

Yo no se el tipo de problemas que estás teniendo. Puede ser un problema personal, conyugal, familiar, no se lo que está afectando tu estima o tu desempeño profesional. Pero una cosa si se No todo está perdido. Todavía existe una cuerda y es tocando con ella que ejercerás tu talento. Tocando con ella es que vibrarás. Aprende a aceptar que la vida siempre te dejará
una última cuerda.

Cuando estés desanimado, nunca desistas.

Aún existirá la cuerda de la persistencia inteligente, del “intentar una vez más", del dar un paso más con un enfoque nuevo. Despierta el Paganini que existe dentro de ti y avanza para vencer. Victoria es el arte de continuar, donde los otros resuelven parar. Cuando todo parece desmoronarse, bríndate una oportunidad y continúa hacia adelante.

Toca la cuerda de la motivación y arráncale sonidos de resultados positivos.

Pero antes pregúntate:

¿Quién motiva al motivador?

Esto es: ¿Quién motiva tu cerebro,
que motiva tu mano, que toca tu violín?

No te frustres, no te desesperes, recuerda: aún existe la última cuerda. La cuerda del aprender de nuevo para deslumbrar y generar soluciones. Nunca la vida te romperá todas las cuerdas.

Si los resultados están mal, es tu oportunidad de tocar la última cuerda, la de la imaginación que reinventa el futuro con innovación continua. Es siempre la cuerda olvidada que te dará el mayor resultado. Pero, si por acaso, estuvieras en el fondo del pozo, esta es tu oportunidad de tocar con la mejor cuerda del universo:

Creer en tí

PARTICIPAR EN ESTE BLOG