jueves, 6 de enero de 2011

COMO SI LO HICIERA PARA USTED MISMO



A propósito de este punto, hay un cuento popular de la Edad Media. Un hombre acaudalado fue a ver a un amigo, un rico constructor, y le pidió que construyera la mejor casa posible. Le dijo que no se fijara en el costo, que él le pagaría tanto el tiempo dedicado a la obra como los materiales utilizados. El constructor, que no era un hombre sensato, vió en esta oferta una oportunidad para aprovecharse de su acaudalado amigo.

En lugar de utilizar los materiales más finos y los mejores albañiles, adquirió los menos costosos, y los menos experimentados. Y, en lugar de dedicar el tiempo necesario a terminar la construcción, ejecutó el proyecto con la mayor rapidez posible. Todo esto dió como resultado la construcción de una casa endeble, cuyo atractivo exterior ocultaba un trabajo de mala calidad.

Una vez terminada la casa, el arquitecto le cobró al hombre rico como si hubiera seguido las instrucciones que éste le había dado. El hombre le agradeció, le pagó todo lo que le pidió, y luego le entregó la llave, y le dijo que la casa era un regalo que él le hacía. El sorprendido arquitecto se convirtió subitamente en el "beneficiario" de su propio trabajo mal hecho.
La moraleja de esta historia es obvia : uno nunca sabe cuándo al hacer algo para otra persona lo hace en realidad para sí mismo, razón por la cual las cosas para los demás deben hacerse siempre de la mejor manera posible.

(Tomado del libro "Cómo ser feliz día a día" de Alan Epstein Ph.D, páginas 136-138, publicado por Editorial Norma, 1994)

1 comentario:

Aura Lila dijo...

que buen mensaje, es para que tomemos en cuenta las intenciones de hacer bien las cosas, aunque sean para otros

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