jueves, 24 de febrero de 2011

Dios es como el Azúcar


Cierto día, la profesora, queriendo saber si todos habían estudiado la Lección solicitada, preguntó a los niños quién sabría explicar quién es Dios.
Uno de los niños levantó el brazo y dijo:
- Dios es nuestro padre. El hizo la tierra, el mar y todo que está en
ella; nos hizo como hijos de Él.
La profesora, queriendo buscar más respuestas, fue más lejos:
- ¿Como saben que Dios existe, si nunca Lo han visto?
La sala quedó toda en silencio.

Pedro, un niño muy tímido, levantó la mano y dijo:
- Mi madre me dijo que DIOS ES COMO EL AZÚCAR en mi leche que ella prepara todas las mañanas.
Yo no veo el azúcar que está dentro de la
taza en medio de la leche, pero si ella me lo saca, queda sin sabor.

Dios existe, y está siempre en el medio de nosotros, solo que no lo vemos.
Pero si Él no está, nuestra vida queda sin sabor.

La profesora sonrió y dijo:
- Muy bien, Pedro, yo les enseñé muchas cosas, pero tú me enseñaste algo más profundo que todo lo que yo ya sabía.
Yo ahora sé que Dios es nuestro azúcar y que ESTÁ TODOS LOS DÍAS
ENDULZANDO NUESTRA VIDA.
Le dio un beso y salió sorprendida con la respuesta de aquel niño.

La sabiduría no está en el conocimiento, pero sí en la vivencia de DIOS
en nuestras vidas, pues teorías existen muchas, pero dulzura como la de
DIOS no existe todavía, ni en los mejores
azúcares.

Te deseo un excelente día y no te olvides de colocar 'AZÚCAR' en tu vida.

QUE DIOS TE BENDIGA Y ENDULCE SIEMPRE TU VIDA

miércoles, 23 de febrero de 2011

Verano y Otoño


Un día de esos, caminando por entre los senderos llenos de la hojarasca
otoñal de su vida, se encontró con ella. Cargaba en sus manos una
canastilla con flores de vívidos colores, mismas que se producen en el
estío de la existencia. Sus ojos se encontraron y sus miradas se
entrelazaron por un brevísimo instante.
"Para donde caminas, mujer de hermosos ojos?" Preguntó.
"No sé", dijo ella bajando su mirada.
"Llevas una canastilla repleta de lindas flores."
"El que tengan lindos colores no quiere decir que todas sean lindas. Y
tu canastilla, caminante, donde está?"
"La mía?. . . La mía?", dijo el casi hablando consigo mismo, "la mía. .
. la mía. . . creo que la dejé en uno de los recodos de este sendero,
hace ya algún tiempo. Recuerdo que sólo quedaban ya un puñado de
mustias hojas y que sus colores eran anaranjados, amarillentos y café. .
.Y de bajo de ellas había sólo abrojos. Muchas veces metí las manos
entre las hojas y al sacarlas sangraban. Mira, todavía tengo lasmarcas."
Y le mostró sus manos.
Ella se agachó para dejar su canastilla en el suelo, y al levantarse y
mirarle a los ojos se sorprendió por el color de ellos.
"Por que tienes los ojos violeta?", preguntó "He sufrido mucho", dijo él.
Ella tomó sus manos entre las suyas y pasó suavemente sus dedos por las
marcas y le volvió a mirar a sus ojos.
"Sabes?, déjame darte la más linda de mis flores", dijo sacándola de su
canastilla y ofreciéndosela con una sonrisa triste y dulce a la vez.
El inclinó su cabeza para que ella no viera una lágrima que comenzaba a
descender por su mejilla, y al hacerlo notó manchas rojas en las manos de
ella.
"Tus manos sangran", le dijo tomándoselas.
"Sí. También entre las flores de mi canastilla hay muchas espinas y
constantemente me hiero las manos. Pero no importa."
Tiernamente el tomó el rostro de ella en sus manos y muy dulcemente
besó su frente. Ella lo abrazó y se acurrucó en su pecho.
"Ven, vamos a buscar tu canastilla", le dijo ella. "Quizás mientras
tanto, entre los dos podamos sacar y tirar las espinas que hay entre mis
flores y una vez sin ellas, podremos compartir lo que quede."
Ella se agachó, recogió su canastilla, tomó su mano y se perdieron
entre los recodos de aquél camino que muchos llaman vida.

martes, 22 de febrero de 2011

La Muñeca y la Rosa Blanca


De prisa, entré en la tienda por departamentos a comprar unos regalos de Navidad a última hora. Miré a mí alrededor toda la gente que allí había y me molesté un poco. Estará aquí una eternidad; con tanto que tengo que hacer pensé. La Navidad se había convertido ya casi en una molestia. Estaba deseando dormirme por todo el tiempo que durara la Navidad.

Pero me apresuré lo más que pude por entre la gente en la tienda. Entré en el departamento de juguetes. Otra vez más, me encontré murmurando para mí misma, sobre los precios de aquellos juguetes. Me pregunté si mis nietos jugarían realmente con ellos.

De pronto, me encontré en la sección de muñecas. En una esquina, me encontré un niñito, como de 5 años, sosteniendo una preciosa muñeca. Estaba tocándole el cabello y la sostenía muy tiernamente. No me pude aguantar; me quedé mirándolo fijamente y preguntándome para quién sería la muñeca que sostenía, cuando de pronto se le acerco una mujer, a la cual la llama tía. El niño le preguntó: "¿Estás segura que no tengo dinero suficiente?" Y la mujer le contestó, con un tono impaciente: "Tú sabes que no tienes suficiente dinero para comprarla." La mujer le dijo al niño que se quedara allí donde estaba mientras ella buscaba otras cosas que le faltaban.

El niño continuo sosteniendo la muñeca. Después de un ratito, me le acerqué y le pregunté al niño para quién era la muñeca. Él me contestó: "Esta muñeca es la que mi hermanita deseaba con tanto anhelo para Navidad. Ella estaba segura que Santa Claus se la iba a traer." Yo le dije que lo más seguro era que Santa Claus se la traería. Pero él me contestó: "No, Santa no puede ir a donde mi hermanita está. Yo le tengo que dar la muñeca a mi Mamá para que ella se la lleve a mi hermanita." Yo le pregunté dónde estaba su hermana.


El niño, con una cara muy triste me contestó: "Ella se ha ido con Jesús. Mi Papá dice que Mamá se va a ir con ella también."

Mi corazón casi deja de latir. Volví a mirar al niño una y otra vez. Él continuo: "Le dije a Papá que le dijera a Mamá que no se fuera todavía. Le dije que le dijera a ella que esperara un poco hasta que yo regresara de la tienda." El niño me preguntó si quería ver su foto y le dije que me encantaría. Entonces, el saco unas fotografías que tenía en su bolsillo y que había tomado al frente de la tienda y me dijo: "Le dije a Papá que le llevara estas fotos a mi mamá para que ella nunca se olvide de mí. Quiero mucho a mi mamá y no quisiera que ella se fuera. Pero Papá dice que ella se tiene que ir con mi hermanita."

Me di cuenta que el niño había bajado la cabeza y se había quedado muy callado.

Mientras él no miraba, metí la mano en mi cartera y saque unos billetes.

Le dije al niño que contáramos el dinero otra vez. El niño se entusiasmo mucho y comentó: "Yo sé que es suficiente." Y comenzó a contar el dinero otra vez. El dinero ahora era suficiente para pagar la muñeca. El niño, en una voz muy suave, comentó: " Gracias Jesús por darme suficiente dinero." El niño entonces comentó: "Yo le acababa de pedir dinero para comprar esta muñeca, para que así mi Mamá se la pueda llevar a mi hermanita. Y él oyó mi oración. Yo le quería pedir dinero suficiente para comprarle a mi Mamá una rosa blanca también, pero no lo hice. Pero él me acaba de dar suficiente para comprar la muñeca y la rosa para mi Mamá.

A ella le gustan mucho las rosas. Le gustan mucho las rosas blancas." En unos minutos la tía regresó y yo, desapercibidamente, me fui. Mientras terminaba mis compras, con un espíritu muy diferente al que tenía al comenzar las compras, no podía dejar de pensar en el niño.

Seguí pensando en una historia que había leído en el periódico unos días antes, acerca de un accidente causado por un conductor ebrio, el cual había causado un accidente donde había perecido una niñita y su mamá estaba en estado de gravedad. La familia estaba deliberando en si mantener o no a la mujer con vida artificial y maquinas. Me di cuenta de inmediato que este niño pertenecía a esa familia.

Dos días más tarde leí en el periódico que la mujer del accidente había sido removida de la maquinaria que la mantenía viva y había muerto. No me podía quitar de la mente al niño. Más tarde ese día, fui y compre un ramo de rosas blancas y las lleve a la funeraria donde estaba el cuerpo de la mujer. Y allí estaba, la mujer del periódico, con una rosa blanca en su mano, una hermosa muñeca, y la foto del niño en la tienda.

Me fui llorando... mi vida había cambiado para siempre. El amor de aquel niño por su madre y su hermanita era enorme. En un segundo, un conductor ebrio le había destrozado la vida en pedazos a aquel niñito.

Ahora tu tienes la opción, tu puedes cambiar tus actitudes y ser más sensible ante las necesidades de los demás, pudiendo covertirte en instrumento de Dios para ayudar a otros, no actúes como si este mensaje no te hubiera tocado el corazón.

Los amigos son ángeles que nos ayudan a ponernos de pie otra vez cuando nuestras alas olvidan como volar"

lunes, 21 de febrero de 2011

El peso del Rencor


EL TEMA DEL DIA ERA EL RESENTIMIENTO, Y EL MAESTRO NOS HABÍA PEDIDO QUE LLEVÁRAMOS PAPAS Y UNA BOLSA DE PLÁSTICO. YA EN CLASE ELEGIMOS UNA PAPA POR CADA PERSONA A LA QUE GUARDÁBAMOS RESENTIMIENTO. ESCRIBIMOS SU NOMBRE EN ELLA Y LA PUSIMOS DENTRO DE LA BOLSA. ALGUNAS BOLSAS ERAN REALMENTE PESADAS. EL EJERCICIO CONSISTÍA EN QUE DURANTE UNA SEMANA LLEVÁRAMOS CON NOSOTROS A TODOS LADOS ESA BOLSA DE PAPAS.


NATURALMENTE LA CONDICIÓN DE LAS PAPAS SE IBA DETERIORANDO CON EL TIEMPO. EL FASTIDIO DE ACARREAR ESA BOLSA EN TODO MOMENTO ME MOSTRÓ CLARAMENTE EL PESO ESPIRITUAL QUE CARGABA A DIARIO Y COMO MIENTRAS PONÍA MI ATENCIÓN EN ELLA PARA NO OLVIDARLA EN NINGÚN LADO, DESATENDÍA COSAS QUE ERAN MAS IMPORTANTES PARA MI.

TODOS TENEMOS PAPAS PUDRIÉNDOSE EN NUESTRA “MOCHILA” SENTIMENTAL. ESTE EJERCICIO FUE UNA GRAN METÁFORA DEL PRECIO QUE PAGABA A DIARIO POR MANTENER EL RESENTIMIENTO POR ALGO QUE YA HABÍA PASADO Y NO PODÍA CAMBIARSE. ME DI CUENTA QUE CUANDO ME LLENABA DE RESENTIMIENTO, AUMENTABA MI STRESS, NO DORMÍA BIEN Y MI ATENCIÓN SE DISPERSABA.
PERDONAR Y DEJARLAS IR ME LLENO DE PAZ Y CALMA, ALIMENTANDO MI ESPÍRITU. LA FALTA DE PERDÓN ES COMO UN VENENO QUE TOMAMOS A DIARIO A GOTAS PERO QUE FINALMENTE NOS TERMINA ENVENENANDO.
MUCHAS VECES PENSAMOS QUE EL PERDÓN ES UN REGALO PARA EL OTRO SIN DARNOS CUENTA QUE LOS ÚNICOS BENEFICIADOS SOMOS NOSOTROS MISMOS.
EL PERDÓN ES UNA EXPRESIÓN DE AMOR.
EL PERDÓN NOS LIBERA DE ATADURAS QUE NOS AMARGAN EL ALMA Y ENFERMAN EL CUERPO.

NO SIGNIFICA QUE ESTÉS DE ACUERDO CON LO QUE PASO, NI QUE LO APRUEBES. PERDONAR NO SIGNIFICA DEJAR DE DARLE IMPORTANCIA A LO QUE SUCEDIÓ, NI DARLE LA RAZÓN A ALGUIEN QUE TE LASTIMO. SIMPLEMENTE SIGNIFICA DEJAR DE LADO AQUELLOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS QUE NOS CAUSAN DOLOR O ENOJO.

LA FALTA DE PERDÓN TE ATA A LAS PERSONAS CON EL RESENTIMIENTO. TE TIENE ENCADENADO. LA FALTA DE PERDÓN ES EL VENENO MAS DESTRUCTIVO PARA EL ESPÍRITU YA QUE NEUTRALIZA LOS RECURSOS EMOCIONALES QUE TIENES.

EL PERDÓN ES UNA DECLARACIÓN QUE PUEDES Y DEBES RENOVAR A DIARIO. MUCHAS VECES LA PERSONA MAS IMPORTANTE A LA QUE TIENES QUE PERDONAR E ES A TI MISMO POR TODAS LAS COSAS QUE NO FUERON DE LA MANERA QUE PENSABAS.
“LA DECLARACIÓN DEL PERDÓN ES LA CLAVE PARA LIBERARTE”.
¿CON QUE PERSONAS ESTAS RESENTIDO? ¿A QUIENES NO PUEDES PERDONAR? ¿ERES TU INFALIBLE Y POR ESO NO PUEDES PERDONAR LOS ERRORES AJENOS?
PERDONA PARA QUE PUEDAS SER PERDONADO, RECUERDA QUE CON LA VARA QUE MIDES, SERÁS MEDIDO....
“ALIGERA TU CARGA Y ESTARÁS MAS LIBRE PARA MOVERTE HACIA TUS OBJETIVOS”

Los Comentarios


Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro.
Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo. Así, se fueron
los tres con su burro.

Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: "¡ Mira ese
chico mal educado! Él arriba del burro y los pobres padres,
ya grandes, llevándolo de las riendas!".

Entonces, la mujer le dijo a su esposo: "No permitamos que la gente
hable mal del niño." El esposo lo bajó y se subió él.

Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: "¡ Mira qué
sinvergüenza ese tipo! Deja que la criatura y la pobre mujer tiren
del burro, mientras él va muy cómodo encima!".

Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro mientras
padre e hijo tiraban de las riendas.

Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: "¡Pobre hombre!
Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el
burro! ¿Y el pobre hijo? ¡Qué le espera con esa madre!".

Se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro los tres para
comenzar nuevamente su peregrinaje.

Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían:
"¡Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva, van a
partirle la columna!"

Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro.

Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las
voces decían sonrientes: "¡Mira a esos tres idiotas: caminan, cuando
tienen un burro que podría llevarlos!"

Conclusión:
Siempre te criticarán, hablarán mal de ti y será difícil que
encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes.
Entonces: ¡Vive como creas!, haz lo que te parezca correcto a ti, lo
que te dicte tu conciencia y tu corazón.

jueves, 17 de febrero de 2011

Cosas de Valientes

-¿Conque crees que soy valiente?-preguntó ella.
-Sí.
-Tal vez lo sea. Pero es porque tuve algunos maestros que me inspiraron. Te hablaré de uno de ellos. Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntaria en un hospital, conocí a una pequeña llamada Liza que padecía una enfermedad rara y grave. La única posibilidad que tenía de recuperarse era recibir una transfusión de sangre de su hermanito de cinco años, que había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado anticuerpos necesarios para combatirla.

El médico le explicó la situación al hermanito y le preguntó si estaba dispuesto a darle sangre a la hermana. Lo vio vacilar apenas un instante, respiró hondo y dijo: 'Sí, lo haré si con eso Liza se salva'.

"Mientras estaban haciendo la transfusión, estaba en una cama paralela a la de su hermana y sonreía, como lo hacíamos todos, al ver que a ella le volvían los colores a las mejillas. De repente, el chiquito se puso pálido y su sonrisa se desvaneció. Miró al médico y le preguntó, con voz temblorosa: 'Voy a empezar a morirme ya mismo?'.

"Siendo tan pequeño, había malinterpretado al médico; creyó que tendría que darle toda la sangre."
"Sí, aprendí qué es el coraje- agregó-, porque tuve buenos maestros".

miércoles, 16 de febrero de 2011

El Asceta


Era un pueblo en el que vivían, frente a frente, un asceta y una prostituta. El asceta llevaba una vida de penitencia y rigor, apenas comiendo y durmiendo en una mísera choza. La mujer era visitada muy frecuentemente por hombres. Un día el asceta increpó a la prostituta:

--¿Qué forma de vida es la tuya, mujer perversa? Estás corrompida y corrompes a los demás. Insultas a Dios con tu comportamiento.

La mujer se sintió muy triste. En verdad deseaba llevar otra forma de vida, pero era muy difícil dadas sus condiciones. Aunque no podía cambiar su modo de conseguir unas monedas, se apenaba y lamentaba de tener que recurrir a la prostitución, y cada vez que era tomada por un hombre, dirigía su mente hacia el Divino. Por su parte, el asceta comprobó con enorme desagrado que la mujer seguía siendo visitada por toda clase de individuos. Adoptó la medida de coleccionar un guijarro por cada individuo que entrara en la casucha de la prostituta. Al cabo de un tiempo, tenía un buen montón de guijarros. Llamó a la prostituta y la recriminó:

--Mujer, eres terrible. ¿Ves estos guijarros? Cada uno de ellos suma uno de tus abominables pecados.

La mujer sintió gran tribulación.

Deseó profundamente que Dios la apartase de ese modo de vida, y, unas semanas después, la muerte se la llevaba. Ese mismo día, por designios del inexorable destino, también murió el asceta, y he aquí que la mujer fue conducida a las regiones de la luz sublime y el asceta a las de las densas tinieblas. Al observar dónde lo llevaban, el asceta protestó enérgica y furiosamente por la injusticia que Dios cometía con él. Un mensajero del Divino le explicó:

--Te quejas de ser conducido a las regiones inferiores a pesar de haber gastado tu vida en austeridades y penitencias, y de que, en cambio, la mujer haya sido conducida a las regiones de la luz. Pero, ¿es que no comprendes que somos aquello que cosechamos? Echa un vistazo a la tierra.

Allí yace tu cuerpo, rociado de perfume y cubierto de pétalos de rosa, honrado por todos, cortejado por músicos y plañideras, a punto para ser incinerado con todos los honores. En cambio, mira el cuerpo de la prostituta, abandonado a los buitres y chacales, ignorado por todos y por todos despreciado. Pero, sin embargo, ella cultivó pureza y elevados ideales para su corazón pensando en Dios constantemente, y tú, por el contrario, de tanto mirar el pecado, teñiste tu alma de impurezas. ¿Comprendes, pues, por qué cada uno vais a una región tan diferente?

lunes, 14 de febrero de 2011

El jorobado


En un pueblo había un hombre que era todo bondad y que dedicaba su tiempo a ayudar a los demás. Pero ocurre que ese hombre, que siempre vestía con una capa larga hasta los tobillos, llevaba debajo de esa prenda una enorme joroba.

Su aspecto era bello pero aquella joroba lo transformaba en un ser deforme y casi toda la gente del lugar se burlaba de él, le palmeaban la giba entre risotadas y no lo tenían en cuenta para nada a pesar de que él tenía en cuenta a todos y a cada uno, preocupándose y ayudándolos. Algunos, incluso, si estaban de malhumor le arrojaban piedras porque no les gustaba tener cerca a alguien a quien veían como una especie de monstruo. "Por algo será que Dios lo castigó de esa manera decían algunos que, por supuesto, desconocían si existía ese "algo" al que hacían mención. El hombre de la joroba, mientras tanto, bajaba la cabeza y jamás respondía a ninguna de las agresiones o los desprecios. Seguía yendo de un lado a otro del pueblo, bamboleando en cada paso el gran bulto que llevaba en su espalda, y ofreciéndose para lo que desearan. Un chico solamente, uno de los chicos del pueblo, lo trataba con amor, le sonreía, hablaba con él y lo tomaba de la mano para acompañarlo en sus recorridas. Un día las gentes del pueblo parecieron ponerse de acuerdo para despertar de pésimo humor. Como este tipo de cosas es contable, discutiendo entre ellos por pequeñeces, empujándose, mirándose con mala cara. De repente apareció, como siempre el hombre de la capa y la joroba. Eso sólo les faltaba a los iracundos habitantes del lugar. Como en casos así , los humanos, por su curiosa forma de actuar, buscan descargar sus iras en los más indefensos, el hombre de la joroba fue de inmediato el blanco elegido por todos. De las agresiones verbales, que fueron creciendo cada vez más y con mayor crueldad, pasaron casi enseguida al ataque físico. Algunas piedras, al principio. Luego, con esa ira que es más ciega cuando es de muchos, comenzaron a armarse con palos y algunas herramientas y lo cercaron. Rodeándolo, se disponían ya a atacarlo cuando el chico se abrió paso entre todos y se puso junto a su amigo jorobado. Hubo un instante de duda. Y fue entonces que el niño les hablo y les dijo: "No pueden tocarlo. Gracias a él muchas desgracias que pudieron ocurrir en nuestro pueblo no ocurrieron, muchos enemigos se amigaron, muchas familias siguen unidas, muchos hombres conservan sus trabajos y muchas mujeres a sus hijos. Nos trajo el bien y ustedes eligen ahora pagarle con el mal y él no puede hacer nada para evitarlo.. Nunca me dijo quién es, pero yo lo sé......"

Y, dicho esto, tomo la capa del deforme y la arrancó de un tirón. En ese momento quedaron al descubierto dos bellas y luminosas alas a las que todos, hasta entonces, habían confundido con una joroba. El ángel besó al niño en la frente y se fue en silencio, sin un reproche, caminando en medio de los hombres del puedo que se abrían a su paso estupefactos, dejando caer sus armas y mas de una lágrima, aun los más rudos........

Esta historia nos enseña que uno tiene que aprender a ver..... y que, lo más importante, sólo se ve con los ojos del alma.

sábado, 12 de febrero de 2011

Mi Inventario!---




Aquel día lo vi distinto. Tenía la mirada enfocada en lo distante. Casi ausente. Pienso ahora que tal vez presentía que ese era el último día de su vida. Me aproximé y le dije:¡Buen día, abuelo! Y él extendió su silencio. Me senté junto a su sillón y luego de un misterioso instante, exclamó:¡Hoy es día de inventario, hijo!¿Inventario? - pregunté sorprendido. Sí. ¡El inventario de las cosas perdidas!

- me contestó con cierta energía y no sé si con tristeza o alegría. Y prosiguió: Del lugar de donde yo vengo, las montañas quiebran el cielo como monstruosas presencias constantes. Siempre tuve deseos de escalar la más alta. Nunca lo hice, no tuve el tiempo ni la voluntad suficientes para sobreponerme a mi inercia existencial. Recuerdo también a Mara, aquella chica que amé en silencio por cuatro años; hasta que un día se marchó del pueblo, sin yo saberlo.

¿Sabes algo?

También estuve a punto de estudiar ingeniería, pero mis padres no pudieron pagarme los estudios. Además, el trabajo en la carpintería de mi padre no me permitía viajar. ¡Tantas cosas no concluidas, tantos amores no declarados, tantas oportunidades perdidas! Luego, su mirada se hundió aún más en el vacío y rehumedecieron sus ojos. Y continuó: En los treinta años que estuve casado con Rita, creo que sólo cuatro o cinco veces le dije "te amo”. Luego de un breve silencio, regresó de su viaje mentaL y mirándome a los ojos me dijo: "Este es mi inventario de cosas perdidas, la revisión de mi vida. A mí ya no me sirve.

A ti sí. Te lo dejo como regalo para que puedas hacer tu inventario a tiempo”. Y luego, con cierta alegría en el rostro, continuó con entusiasmo y casi divertido-¿Sabes qué he descubierto en estos días?¿Qué, abuelo? Aguardó unos segundos y no contestó, sólo me interrogó nuevamente:¿Cuál es el pecado más grave en la vida de un hombre? La pregunta me sorprendió y sólo atiné a decir, con inseguridad: No lo había pensado.

Supongo que matar a otros seres humanos, odiar al prójimo y desearle el mal. ¿Tener malos pensamientos, tal vez? Su cara reflejaba negativa. Me miró intensamente, como remarcando el momento y en tono grave y firme me señaló:

" El pecado más grave en la vida de un ser humano es el pecado por omisión. Y lo más doloroso es descubrir las cosas perdidas sin tener tiempo para encontrarlas recuperarlas."

Al día siguiente, regresé temprano a casa, luego del entierro del abuelo, para realizar en forma urgente mi propio inventario de las cosas perdidas.

EL EXPRESARNOS NOS DEJA MUCHAS SATISFACCIONES, así que no tengas miedo, y procura no quedarte con las ganas de nada..... Antes de que sea demasiado tarde...

viernes, 11 de febrero de 2011

Que es el Amor?


En una de las salas de un colegio habían varios niños. Uno de ellos preguntó:
Maestra... ¿qué es el amor?
La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en hora de recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajesen lo que más despertase en ellos el sentimiento del amor.
Los chicos salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:
Quiero que cada uno muestre lo que trajo consigo.
El primer alumno respondió: Yo traje esta flor, ¿no es linda?
Cuando llegó su turno, el segundo alumno dijo: Yo traje esta mariposa. Vea el colorido de sus alas; la voy a colocar en mi colección.
El tercer alumno completó: Yo traje este pichón de pajarito que se cayó del nido, hermano: ¿no es gracioso?
Y así los chicos, uno a uno, fueron colocando lo que habían recogido en el patio.
Terminada la exposición, la maestra notó que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido quieta durante todo el tiempo. Se sentía avergonzada porque no había traído nada.
La maestra se dirigió a ella y le preguntó:
Muy bien: ¿y tú? ¿no has encontrado nada?
La criatura, tímidamente, respondió: Disculpe, maestra. Vi la flor y sentí su perfume; pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma por más tiempo. Vi también la mariposa, suave, colorida, pero parecía tan feliz que no tuve el coraje de aprisionarla. Vi también el pichoncito caído entre las hojas, pero... al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí devolverlo al nido.
Por lo tanto, maestra, traigo conmigo el perfume de la flor, la sensación de libertad de la mariposa y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo mostrar lo que traje?
La maestra agradeció a la alumna y le dio la nota máxima, considerando que había sido la única que logró percibir que sólo podemos traer el amor en el corazón.
Sabes, esto me lo envió quien me enseñó, que el amor no es Tomar, Arrancar, Capturar, Forzar, Ganar o Perder.
Amar es llevar en el alma, es Recordar, es Disfrutar, Amar es ser LIBRE Y DEJAR LIBRE.

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