jueves, 17 de febrero de 2011

Cosas de Valientes

-¿Conque crees que soy valiente?-preguntó ella.
-Sí.
-Tal vez lo sea. Pero es porque tuve algunos maestros que me inspiraron. Te hablaré de uno de ellos. Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntaria en un hospital, conocí a una pequeña llamada Liza que padecía una enfermedad rara y grave. La única posibilidad que tenía de recuperarse era recibir una transfusión de sangre de su hermanito de cinco años, que había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado anticuerpos necesarios para combatirla.

El médico le explicó la situación al hermanito y le preguntó si estaba dispuesto a darle sangre a la hermana. Lo vio vacilar apenas un instante, respiró hondo y dijo: 'Sí, lo haré si con eso Liza se salva'.

"Mientras estaban haciendo la transfusión, estaba en una cama paralela a la de su hermana y sonreía, como lo hacíamos todos, al ver que a ella le volvían los colores a las mejillas. De repente, el chiquito se puso pálido y su sonrisa se desvaneció. Miró al médico y le preguntó, con voz temblorosa: 'Voy a empezar a morirme ya mismo?'.

"Siendo tan pequeño, había malinterpretado al médico; creyó que tendría que darle toda la sangre."
"Sí, aprendí qué es el coraje- agregó-, porque tuve buenos maestros".

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