27 abr. 2011

Veremos

Mi amigo tiene una granja. Como le encanta hacer las cosas a la antigua, no posee ningún equipo mecánico y usa un caballo para arar su campo. Un día, mientras estaba arando, el caballo se desplomó, muerto. En el pueblo todos compadecieron a mi amigo. - ¡Oh, qué terrible que le haya sucedido eso! -le dijeron.

Él se limitó a contestar:
- Veremos. Estaba tranquilo y en paz, y admirábamos tanto su actitud que nos pusimos de acuerdo y le regalamos un caballo.Entonces la reacción general fue exclamar: - ¡Qué hombre de suerte! Y él dijo: - Veremos. Unos días después el caballo, que aún desconocía la granja, saltó una cerca y escapó, y todos exclamaron:

- ¡Oh, pobre hombre! - Veremos -dijo él de nuevo. Y lo mismo repitió una semana después, cuando el caballo regresó seguido por una docena de potros sin domar. Al día siguiente, su hijo salió a pasear a caballo, se cayó y se rompió la pierna. - ¡Pobre muchacho! -se compadeció todo el pueblo. Y mi amigo dijo:

- Veremos. Pocos días después llegó al pueblo el ejército, para reclutar a todos los jóvenes en edad de prestar servicio militar, pero a su hijo lo dejaron porque tenía la pierna rota. - ¡Vaya chico con suerte! -comentaron los vecinos. Y mi amigo dijo: - Veremos. También nosotros tenemos que aprender a dar un paso atrás, tomar distancia y decir: "Veremos".

En vez de juzgar lo que nos sucede en la vida y decir qué es bueno y qué es malo, justo o injusto, debemos reconocer que en sí mismo nada es bueno o malo, y que cualquier cosa puede ayudarnos a entrar nuevamente en armonía con el plan del universo.

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