miércoles, 29 de febrero de 2012

99 Monedas de Oro

 

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente. El sirviente del rey triste, era muy feliz. El rey estaba como loco. No conseguía explicarse como el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de sobras de los cortesanos.
Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó lo que sucedía.
    - Por qué él es feliz? - Ah, majestad, lo que sucede es que el está fuera del círculo. - Fuera del círculo? - Así es. - Y eso lo hace feliz? - No, Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz. - A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz. - Así es. - Y él no está. Y cómo salió? - Nunca entró! - Que círculo es ese? - El círculo del 99. - Verdaderamente no entiendo nada. - La única manera para que entiendas, sería mostrartelo en los hechos. - Cómo? - Haciendo entrar a tu paje en el círculo. - Eso, obliguémoslo a entrar. - No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, el entrará solito, solito. - Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad? - Sí, se dará cuenta. - Entonces no entrará. - No lo podrá evitar. - Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir? - Tal cual Majestad. Estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo? - Si. - Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más, ni una menos, 99!!! - Qué más? Llevo a los guardias por si acaso? - Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche. - Hasta la noche.
Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron al alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: "ESTE TESORO ES TUYO. ES EL PREMIO POR SER UN BUEN HOMBRE. DISFRÚTALO Y NO CUENTES A NADIE COMO LO ENCONTRASTE" y la dejó en la puerta del sirviente.
 
El sirviente agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra su pecho, miró hacia todos lados y entró a su casa, él, que nunca había tocado una de esas monedas, tenía hoy una montana de ellas para él. 
 
El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacia brillar la luz de la vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacia pilas de monedas: Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis... mientras sumaba 10, 20, 30, 40, 50 60... hasta que formó la ultima pila: 9 monedas!!!.
 
Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa. "No puede ser", pensó. Me robaron! gritó.
 
Me robaron, malditos!!. "99 monedas. Es mucho dinero", pensó. Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un numero completo - pensaba - Cien es un numero completo pero noventa y nueve, no.

El rey y su asesor miraban la escena por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se le habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que asomaban sus dientes.
El sirviente guardo las monedas en la bolsa, la escondió entre la leña y se sentó a hacer cálculos.
 
Cuanto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda numero cien? Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro para conseguirla.
Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el calculo.
 
Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. El mismo, después de todo, terminaba su tarea en el palacio a las cinco de la tarde, podria trabajar hasta la noche. Sacó las cuentas sumando esas extras, en siete años reuniría el dinero.
 
Y así siguió durante horas haciendo sus cálculos ... El rey y el sabio volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99!!!!
 
Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando y de pocas pulgas.
- Qué te pasa? - preguntó el rey de buen modo.
- Nada me pasa, nada me pasa.
- Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.
- Hago mi trabajo, no? Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?
 
No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.

Todos nosotros hemos sido educados con esta ideología: Siempre nos falta algo para estar completos y solo completos se puede gozar de lo que se tiene. Por lo tanto, nos enseñaron, la felicidad deberá esperar a completar lo que falta. Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida...
 
Pero que pasaría si la iluminacion llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe que nuestras 99 monedas son el cien por ciento del tesoro, que no nos falta nada, que nadie se quedó con lo nuestro, que nada tiene de más redondo cien que noventa y nueve, que esta es solo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros para que jalemos del carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados. Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual... eternamente igual! Cuántas cosas cambiarían si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están. Pero ojo, reconocer en 99 un tesoro no quiere decir abandonar los objetivos. No quiere decir conformarse con cualquier cosa.
 
Porque ACEPTAR es una cosa y RESIGNARSE es otra...
Pero eso es parte de otro cuento...


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martes, 28 de febrero de 2012

Usa tu poder para elegir


Tuve una maestra muy especial en la escuela secundaria hace muchos años, cuyo marido murió  repentinamente de un ataque al corazón …

Aproximadamente una semana después de su muerte, compartió algunos de sus conocimientos con el salón de clases, con todos los estudiantes.

A medida que el sol de la tarde se atenuaba, llegó al vapor a través de las ventanas del aula y la clase estaba a punto de terminar  mudó un par de cosas a un lado en el borde de su escritorio y se sentó allí.

Con una mirada amable de reflexión sobre su rostro, hizo una pausa y dijo:
- “Antes de que la clase haya terminado, me gustaría compartir con todos ustedes un pensamiento, que no está relacionado con la clase, pero que creo que es muy, importante…
- Cada uno de nosotros está aquí en la tierra para aprender, compartir, amar, apreciar y dar todo de nosotros mismos.
- Ninguno de nosotros sabe cuándo  y como es esta fantástica experiencia, y cuando se terminará…  Tal vez esta es la manera de Dios, de decirnos que tenemos que sacar el máximo provecho de cada día.”
Sus ojos se humedecieron y continuó…
- Así que me gustaría que todos ustedes me hagan una promesa…, a partir de ahora, en el camino a la escuela, o a su casa, encontrarán algo hermoso para  reparar en ello…  No tiene que ser algo que se ve. Podría ser un mensaje enviado, o, tal vez  el pan recién horneado con el delicioso aroma flotando fuera de la casa , o podría ser el sonido de la brisa ,el crujido de las hojas en los árboles, o la forma en la luz de la mañana las captura un mes Otoño con la caída de las hojas suavemente  al suelo.
- Por favor, espera estas cosas, y valorálas … Porque, si bien puede sonar trillado para algunos estas cosas son las cosas “de la vida”. Las pequeñas cosas que se ponen aquí en la tierra para disfrutar. Las cosas que a menudo damos por sentado tenemos que hacerlas  importante para nuestra vista, nuestros sentimientos… para que en cualquier momento …. todo se puede  inmortalizar “.
La clase estaba totalmente silenciosa…

Todos los libros se  recogieron y salimos  de la habitación pausadamente… en silencio, esa tarde me di cuenta de más cosas en la ruta de  mi casa a la escuela de lo que había que visto o aprendido en el semestre entero …

Cada vez en cuando, pienso en la profesora al recordar lo que  logró  por todos nosotros,  yo trato de apreciar todas las  cosas que a veces a todos nos pasan por alto.

Toma nota de algo especial que  ves hoy. Ir descalzo, o caminar en la playa al atardecer. 

Una parada en el camino a casa esta noche  conseguir momentos de risas en una heladería con un  cono  de rico helado…

Para cuando mas adelante, recordemos las  cosas que hicimos que a menudo nos lamentamos, pero mas nos lamentaríamos por las cosas que no hicimos…


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lunes, 27 de febrero de 2012

La Tortuga en el poste


Un joven está paseando por la plaza de un pueblo y decide tomar un descanso.
Se sienta en un banco… al lado hay un señor de más edad y, naturalmente, comienzan a conversar sobre el país, el gobierno y finalmente sobre los Legisladores y similares.

El señor le dice al joven:
- “¿Sabe? – LOS LEGISLADORES Y DEMÁS, SON COMO UNA TORTUGA EN UN POSTE.”

Después de un breve lapso, el joven responde:
- “No comprendo bien la analogía… ¿Qué significa éso, señor?”

Entonces, el señor le explica:
- “Si vas caminando por el campo y ves una tortuga arriba de un poste de alambrado haciendo equilibrio, ¿Qué se te ocurre?”

Viendo la cara de incomprensión del joven, continúa con su explicación:
- Primero: No entenderás cómo llegó ahí.
- Segundo: No podrás creer que esté ahí.
- Tercero: Sabrás que no pudo haber subido solita ahí
- Cuarto: Estarás seguro que no debería estar ahí.
- Quinto: Serás consciente que no va a hacer nada útil mientras esté ahí.
 
“Entonces lo único sensato sería ayudarla a bajar.”


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viernes, 24 de febrero de 2012

Superate a tí mismo - Receta para un Amargado



El amargado se amarga y envenena la vida porque no acepta que otros NO sean como él. El amargado siente envidia de las vidas de otra gente y se reconforta pensando que todos mienten cuando sonríen. El amargado, en cierto modo, se siente superior al resto de la humanidad. El amargado es un alma vacía que disfruta lamentandose en su propia introversión esperando que los demás sientan compasión por él y así sentir que los domina.

Le contaba un colega a su mejor amigo...
 
Hoy en la mañana me llamo mi Ex jefe… y entre conversa y talla… llegue a una iluminación divina, y me di cuenta que los culpables de TODO lo malo y negativo son las personas amargadas (*)…

Con esto no estoy diciendo que mi ex jefe sea un amargado TODO LO CONTRARIO, sino mas bien que como el me contaba que estaba rodeado de amargados no todo funciona como se espera que sea…

Y si, la culpa de todo lo tienen los amargados, esos que piensan que si en la mañana hay un sol radiante y hermoso, su dia será una porquería por que se moriran de calor. Esos a los cuales el sistema nervioso central no les permite la producción de endorfinas y menos aun de las serotoninas, por lo que son cara de limón todo el dia, y por ende quieren que todos tengan su misma suerte.

El amargado es aquel que pueden comerse una caja de ravotril como m & m´s y pasan como si nada. Ni les cambia el rostro pero nada… el amargado es aquel que de un pequeño error hace una tormenta, el amargado es aquel que piensa que como no tiene suerte ahora jamás la tendrá… ósea CERO expectativa de positivismo… Y que por ende si el es amargado, quiere amargarle la vida al resto.

NO NO NO NO…

A veces gastamos sobre esfuerzos por contagiar a un alma amargada de la buena vibra… y a veces nuestras energías se van en eso… y la verdad es que no tiene sentido…podemos utilizar las energías en cosas mucho mas practicas y positivas… y por cierto entretenidas.

Los bostezos se contagian, pero la mala vibra también se contagia… y en vez de andar recibiendo mala vibra y entregando mala vibra…

SONRIAMOS… así de sencillo, así de simple y así de gratuito…

Las sonrisas son POTENTES y pueden cambiarte el sentido del dia…

(*) Entiéndase por amargados aquellos en femenino y masculino…


RECETA PARA UN AMARGADO
                    
1) Regálele un espejo.

2) Para que esboce una sonrisa regálele una cirugía correctiva.

3) No se enganche con el amargado

4) Dele amor al amargado
    
5) Propóngale que salga a caminar

6) Si nada funciona, no se amargue la vida usted tambien, olvidelo, superelo, superese a si mismo.



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jueves, 23 de febrero de 2012

El Perro Jefe


Entre los perros que arrastran los trineos de los esquimales existe una muy notable serie de reglas sociales. En realidad, estas reglas son muy parecidas a las de los lobos, con quienes esos perros están íntimamente emparentados. Cada jauría es solidaria con su jefe y con los demás miembros de ella.
 
Su territorio lo determina el domicilio del esquimal que los alimenta. Puede ser que no sea más grande que el patio del esquimal, pero la jauría lo defiende vigorosamente de todo intruso y de todo miembro de otras jaurías.
 
Algo interesante ocurre cuando el perro jefe y uno de sus subalternos son sorprendidos en el territorio de otra jauría. Esto, naturalmente, puede ocurrir por accidente. Pero si un perro jefe y uno de sus subalternos mientras cruzan el territorio de otra jauría, los miembros de esta los persiguen fieramente para expulsarlos. En ese caso, los dos intrusos corren a toda velocidad en dirección de su territorio, mientras los dueños de casa van en su persecución. 

Tan pronto como los perros que huyen cruzan el límite que separan los territorios, suceden dos cosas:

Primero, la jauría perseguidora se detiene y ladra furiosamente como si dijera: ” Que esto les sirva de lección. Que no los volvamos a ver por aquí, porque si los vemos les va a ir muy mal”.

Segundo, el perro jefe de los dos que escapaban, se vuelve hacia su compañero y lo castiga severamente como si él tuviera toda la culpa. Los pelos y la piel del pobre perro subalterno saltan por todos lados mientras el jefe descarga su fastidio sobre su compañero de menor jerarquía.
 
Es tan fácil que nosotros también actuemos como estos perros cuando se nos sorprende haciendo algo que no debiéramos hacer. En lugar de aceptar los hechos y limitarnos a pedir disculpas para olvidar el asunto enseguida, le echamos la culpa a la hermanita, el perro o al amigo.
 
La próxima vez que nos sintamos molestos por algo que estamos haciendo, recordemos los perros esquimales y tratemos de no imitarlos.
” Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: ” Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos”. Marcos 9:35


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martes, 21 de febrero de 2012

De Ejecutivo a Conserje


El pasillo está en silencio excepto por las ruedas del balde y los pies que va arrastrando el viejo. Ambos suenan cansados.

Ambos conocen estos pisos. ¿Cuántas noches los ha limpiado Hank? Siempre cuidando de limpiar los rincones. Siempre cuidadoso de colocar su letrero amarillo de advertencia debido a los pisos mojados. Siempre se ríe al hacerlo. «Cuidado todos», se ríe para adentro, sabiendo que no hay nadie cerca.
No a las tres de la mañana.

La salud de Hank ya no es la de antes. La gota siempre lo mantiene despierto. La artritis lo hace renqtrabajo, uear. Sus gafas son tan gruesas que sus globos oculares aparentan ser el doble de su tamaño real. Sus hombros están caídos. Pero realiza su trabajo. Empapa el piso con agua jabonosa. Friega las marcas de los tacones que han dejado los abogados de paso firme. Acabará su tarea una hora antes de la hora de irse. Siempre finaliza temprano. 

Ha sido así durante veinte años.
Cuando acabe guardará su balde y se sentará afuera de la oficina del socio de mayor antigüedad y esperará. Nunca se va temprano. Podría hacerlo. Nadie lo sabría. Pero no lo hace.

Una vez quebrantó las reglas. Nunca más.
A veces, si la puerta está abierta, entra a la oficina. No por mucho tiempo. Sólo para mirar. La oficina es más grande que su apartamento. Recorre con su dedo el escritorio. Acaricia el sofá de suave cuero. Se queda de pie ante la ventana y observa mientras el cielo gris se torna dorado. Y recuerda.

Una vez tuvo una oficina como esta.

Por allá cuando Hank era Henry. En aquel entonces el encargado de limpieza era un ejecutivo. Hace mucho tiempo. Antes del turno nocturno. Antes del balde de limpiar. Antes del uniforme de mantenimiento. Antes del escándalo.

Hank ya no piensa mucho en el asunto. No hay razón para hacerlo. Se metió en dificultades, lo despidieron y se fue de allí. Eso es todo. No hay muchos que sepan del asunto. Mejor así. No hay necesidad de decirles nada al respecto.
Es su secreto.

La historia de Hank, dicho sea de paso, es real. Cambié el nombre y un detalle o dos. Le asigné un trabajo diferente y lo ubiqué en un siglo diferente. Pero la historia es verídica. La has escuchado. La conoces. Cuando te dé su verdadero nombre, te acordarás.
 
Pero más que una historia verdadera, es una historia común. Es una historia sobre un sueño descarrilado. Es una historia de una colisión entre esperanzas elevadas y duras realidades.

Les sucede a todos los soñadores. Y como todos hemos soñado, nos sucede a todos.
En el caso de Hank, se trataba de un error que nunca podría olvidar. Un grave error. Hank mató a alguien. Se encontró con un matón que golpeaba a un hombre inocente y Hank perdió el control. Asesinó al asaltante. Cuando se corrió la voz, Hank se fue.
 
Hank prefiere esconderse antes que ir a la cárcel. De modo que corrió. El ejecutivo se convirtió en un fugitivo.

Historia verídica. Historia común. La mayoría de las historias no llega al extremo de la de Hank. Pocos pasan sus vidas huyendo de la ley. Muchos, sin embargo, viven con remordimientos.

«Podría haber tenido una beca en golf en la universidad», me dijo un hombre la semana pasada estando en la cuarta área de salida. «Tuve una oferta apenas salí de la secundaria. Pero me uní a una banda de rock-and-roll. Al final nunca fui. Ahora estoy atrapado reparando puertas de garaje».

«Ahora estoy atrapado». Epitafio de un sueño descarrilado.

Toma un anuario de la escuela secundaria y lee la frase de «Lo que quiero hacer» debajo de cada retrato. Te marearás al respirar el aire enrarecido de visiones de cumbres de montañas:

«Estudiar en universidad de renombre».
«Escribir libros y vivir en Suiza».
«Ser médico en país del Tercer Mundo».
«Enseñar a niños en barrios pobres».

Sin embargo, lleva el anuario a una reunión de ex compañeros a los veinte años de graduados y lee el siguiente capítulo. Algunos sueños se han convertido en realidad, pero muchos no. Entiende que no es que todos deban concretarse. Espero que ese pequeñito que soñaba con ser un luchador de sumo haya recuperado su sentido común. Y espero que no haya perdido su pasión durante el proceso. Cambiar de dirección en la vida no es trágico. Perder la pasión sí lo es.

Algo nos sucede en el trayecto. Las convicciones de cambiar el mundo se van degradando hasta convertirse en compromisos de pagar las cuentas. En lugar de lograr un cambio, logramos un salario. En lugar de mirar hacia adelante, miramos hacia atrás. En lugar de mirar hacia afuera, miramos hacia adentro.

Y no nos agrada lo que vemos.
A Hank no le gustaba. Hank veía a un hombre que se había conformado con la mediocridad. Habiendo sido educado en las instituciones de mayor excelencia del mundo, trabajaba sin embargo en el turno nocturno de un trabajo de salario mínimo para no ser visto de día.

Pero todo eso cambió cuando escuchó la voz que provenía del balde. (¿Mencioné que esta historia es verídica?)

Al principio pensó que la voz era una broma. Algunos de los hombres del tercer piso hacen trucos de este tipo.
 
-Henry, Henry -llamaba la voz.
Hank giró. Ya nadie le decía Henry.
 
-Henry, Henry.
Giró hacia el balde. Resplandecía. Rojo brillante. Rojo ardiente. Podía percibir el calor a dos metros de distancia. Se acercó y miró hacia adentro. El agua no hervía.

-Esto es extraño -murmuró Hank al acercarse un paso más para poder ver con mayor claridad. Pero la voz lo detuvo.

-No te acerques más. Quítate el calzado. Estás parado sobre baldosa santa.
De repente Hank supo quién hablaba.

-¿Dios?
 
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lunes, 20 de febrero de 2012

Quien no trabaja no come



Hyakujo solía trabajar la tierra con sus discípulos aun a la edad de ochenta años. Diariamente arreglaba los jardines, limpiaba el terreno y podaba los árboles.

Los pupilos se lamentaban de que su anciano maestro trabajase tan duramente, pero, sabiendo que no se dejaría convencer por ellos, convinieron en que lo mejor sería esconder sus herramientas en algún sitio donde no pudiera encontrarlas.

El día que llevaron a cabo su plan, Hyakujo no probó bocado. Lo mismo hizo al día siguiente, y al otro.

Los monjes pensaron:
- Debe estar enfadado porque hemos escondido sus herramientas.
- Tal vez sería mejor que se las devolviéramos.

Así lo hicieron. Al día siguiente, el maestro trabajó y comió como solía hacer antes.

Por la tarde dijo a sus discípulos:
- Quien no trabaja, no come.

Fuente: cuento Zen clásico

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viernes, 17 de febrero de 2012

Ponte en Marcha...


Michael Jordan quizá no sea el mejor jugador de baloncesto que haya jugado, pero incontables críticos y admiradores así lo creen. Es difícil pensar que el defensor estrella de los Chicago Bulls no fuese nunca otra coas que una persona descollante. Y, sin embargo, a Jordan lo separaron de su equipo de baloncesto del colegio cuando estaba en el segundo año.

Dijo: El día de la lista de bajas, un amigo Leroy Smith, y yo nos dirigimos al gimnasio para mirar juntos. Si tu nombre estaba en la lista, eras del equipo. El nombre de Leroy estaba, el mío no. Pasé el día entero como entumecido. Después de clases, corrí a casa, cerré la puerta de mi habitación y lloré con fuerzas. Jordan no formaba parte del equipo, pero no se rindió.

Al final de la temporada regular, reunió todo su valor para preguntarle al entrenador si no podía ir en el autobús con el equipo hasta el torneo del distrito. El entrenador estuvo de acuerdo… pero solamente si jordán llevaba los uniformes de los jugadores. ¡Eso fue lo que hizo!

El verano siguiente Jordan practicó esforzadamente todos los días. El próximo año se integró al equipo de la universidad y fue a la Universidad e Carolina del Norte.

En su primer año como estudiante, su equipo ganó el campeonato de la NCAA y él se puso en marcha… un gran éxito.

Un hombre no está acabado cuando lo derrotan. Está acabado cuando se rinde.
 

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jueves, 16 de febrero de 2012

Una historia de Superación


Hiram creció en un hogar sin amor. Nunca vio a su madre derramar una lágrima. Su padre fue siempre frío y áspero.

El más grande temor de Hiram en la vida era de que llegase a ser lo que su padre ya lo consideraba: un fracaso. A la edad de 17 años, pesando sólo 55 Kg., Hiram se enroló en la Academia Militar de los Estados Unidos. Él no quería asistir a la Academia Militar. De hecho, menospreciaba la Academia Militar, pero no se atrevió a desafiar el deseo de su padre.

Al comienzo se desempeñó pobremente en sus estudios, pero, al adaptarse, sus calificaciones mejoraron gradualmente y para cuando se graduó, su promedio figuraba apenas debajo de la mediana de su clase.

Poco después de la graduación, regresó a su pueblo natal vistiendo su uniforme militar. Para su vergüenza, cuando llegó, ¡la gente de su comunidad se rió de él! Simplemente no podían aceptar a un “fracaso” como Hirma como soldado.

Esta humillante recepción dejó una profunda impresión en Hiram para el resto de su vida. Años después, tras llegar a convertirse en un general de tres estrellas, Hiram se sentía incómodo luciendo el uniforme. En consecuencia, cada vez que podía, vestía una camiseta con tres estrellas cosidas en cada hombro en vez de su uniforme regular.

Eventualmente Hiram se sobrepuso al sarcasmo y ridículo recibido de su familia y “amigos” alcanzando el rango militar más alto cuando fue nombrado el líder del Ejército de la Unión.

¡Y qué líder llegó a ser! Y es que, verán, Hiram es conocido por nosotros hoy como Ulises S. Grant, ¡el gran general del Ejército de la Unión que más tarde llegaría a ser presidente de los Estados Unidos!

Hiram experimentó humillación; experimentó rechazo; experimentó fracaso. Pero porque rehusó definirse a sí mismo por los escollos de su pasado, porque perdonó a sus atormentadores y olvidó sus fracasos, ¡Ulises S. Grant pudo buscar muy dentro de sí mismo y desatar todo su potencial!

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miércoles, 15 de febrero de 2012

El fantasma sabio


Una mujer joven había caído muy enferma y estaba a punto de morir.

Fantasma

- Te quiero tanto, – le dijo a su marido
- No querría tener que dejarte.
- Pero si así ocurriera, no cambies nunca mi recuerdo por la compañía de otra mujer.
- Si lo haces, volveré en la forma de un fantasma.
- Seré para ti la causa de problemas sin fin.

Poco después la mujer fallecía. El marido respetó su último deseo durante los tres primeros meses, pero entonces conoció a una joven y se enamoró de ella. Pronto estaban prometidos en matrimonio.


martes, 14 de febrero de 2012

El Hombre Santo (cuento Zen tradicional)


La voz se propagó a través de la campiña, sobre el sabio hombre santo que vivía en una casa pequeña encima de la montaña.

Un hombre de la aldea decidió hacer el largo y difícil viaje para visitarlo. Cuando llegó a la casa, vio a un viejo criado al interior, que lo saludó en la puerta.

- Quisiera ver al sabio hombre santo – le dijo al criado.


lunes, 13 de febrero de 2012

Papá, tengo hambre!


Pasaba del medio día, el olor de pan caliente invadía aquella calle, un sol escaldante invitaba a todos a un refresco. Ricardito no aguantó el olor rico del pan y dijo:
- ¡¡¡Papá tengo hambre!!!

El padre, Agenor, sin tener un centavo en el bolsillo, caminando desde muy temprano buscando un trabajo, mira con los ojos mareados al hijo y le pide un poco más de paciencia…

- Pero papá, ¡desde ayer no comemos nada, tengo mucha hambre, papá!
Avergonzado, triste y humillado en su corazón de padre, Agenor le pide al hijo esperar en la vereda mientras entra en la panadería que estaba enfrente.
Al entrar se dirige a un hombre en el mostrador:


viernes, 10 de febrero de 2012

Los Monjes y los Conejos


Dos monjes estaban en plena naturaleza. Uno de ellos estaba rodeado de conejos y el otro no. El que no tenía conejos a su alrededor le dijo al otro:

- ¡Eres un santo! ¡Es increible! Todos los conejos están a tu alrededor, mientras que huyen de mí. ¿Cuál es tu secreto?



jueves, 9 de febrero de 2012

El Samurai que sacrificó a su Perro


Un samurai caminaba un día con su perro cuando, de repente, éste, enseñando los colmillos por primera vez, se puso a ladrar furiosamente en su dirección.

Sorprendido y irritado, el samurai sacó su sable y le cortó de un tajo la cabeza del animal. Pero, en vez de caer al suelo, la cabeza salió volando hasta un árbol situado detrás del guerrero y apresó entre sus mandíbulas una serpiente que se disponía a morderle.



miércoles, 8 de febrero de 2012

Ser y Parecer


Un hombre que pasaba por delante de una tienda, vio que vendían allí dos loros, encerrados en la misma jaula.
Uno era muy bonito y cantaba estupendamente, mientras que el otro estaba en un estado lastimoso y permanecía mudo. El primero valía cincuenta wens y el segundo tres mil.


martes, 7 de febrero de 2012

Problemas imaginarios


Mientras Mulla Nasrudin está paseando con su hijo, ven un huevo en el suelo.
El niño le pregunta:
- Papá, ¿cómo entran los pájaros en el huevo?


jueves, 2 de febrero de 2012

Cinco Cazadores


Cinco cazadores hambrientos partieron a cazar un ganso. Uno era ciego, el otro cojo, el tercero sordo, el cuarto estaba desnudo y el quinto tenía una carabina sin cañones ni gatillo.
Entre arbustos que no habían crecido, buscaban un ave que aún no había nacido. Marcharon y marcharon, por montes, valles y desiertos, atrevesando cimos y abismos. Cuando miraron hacia atrás para ver el camino recorrido, se dieron cuenta de que sólo habían avanzado diez centímetros.


miércoles, 1 de febrero de 2012

Mudanza Imprevista


Un ladrón se introdujo en casa de Nasrudin.

Tan pronto como éste advirtió su presencia, se escondió en un rincón. El ladrón se lo llevó todo. Nasrudin asistió a la operación, siguió al malhechor hasta su casa y le abordó educadamente.




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