2 feb. 2012

Cinco Cazadores


Cinco cazadores hambrientos partieron a cazar un ganso. Uno era ciego, el otro cojo, el tercero sordo, el cuarto estaba desnudo y el quinto tenía una carabina sin cañones ni gatillo.
Entre arbustos que no habían crecido, buscaban un ave que aún no había nacido. Marcharon y marcharon, por montes, valles y desiertos, atrevesando cimos y abismos. Cuando miraron hacia atrás para ver el camino recorrido, se dieron cuenta de que sólo habían avanzado diez centímetros.




El sordo dijo:
- ¡Atención, oigo el aletear de un pájaro!
El ciego se puso una mano en visera y dijo:
- ¡Veo venir un ganso!
El que tenía una carabina sin cañones ni gatillo disparó y mató al pájaro. El cojo lo fue a buscar. El desnudo guardó el cadáver en uno de sus bolsillos.

Al borde de un lago sin agua ni orillas, comezaron a fabricar una fogata con ramas de los arbustos que no habían aún brotado. Pusieron el ave en una olla sin fondo y comenzaron a cocerla en un agua que no era húmeda sobre un fuego que no alumbraba. Pero el ganso estiró el cuello y no se dejó cocer. Miraba al cielo nada más y dejaba pasar los días. Cuando se lo quisieron comer vieron que tenía la carne más dura que sus huesos. A pesar de todo, lo devoraron, pero eso no les llenó el vientre. Los cinco cazadores no sonrieron ni tuvieron placer.

Maestro: aquello de lo que nos damos cuenta es sóla una mínima parte de lo que en verdad sucede. En Turquía, los viejos maestros, contaban este cuento a los niños no solamente para hacerles reir, sino también para adiestrar sus mentes infantiles.


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