11 jun. 2012

La Melodía mas Hermosa del Mundo

 
En un país lejano, hace mucho tiempo, había un rey caprichoso, acostumbrado desde siempre a que le satisficieran al momento todas sus necesidades. Uno de sus caprichos era tener en el jardín de su palacio aves de todo el mundo, para que le alegraran con sus variados cantos y vistosos plumajes.
 
Una mañana que estaba asomado a una ventana que daba al jardín, oyó de repente una melodía maravillosa que nunca antes había oído. Cautivado por aquel sonido, mandó llamar inmediatamente al músico de palacio, a quien le dijo que le encontrara esa melodía y la tocara para él siempre que lo desease. Ante la débil queja del músico de que no sabía cómo era aquella canción porque él nunca la había escuchado, el rey le amenazó con cortarle la cabeza si, en el plazo de una semana, no había conseguido tocar para él esa melodía.
 
Sin posibilidad de elección, el músico salió el primer día, y se aprendió la canción de la oropéndola. Cuando la tocó con su flauta ante el rey, éste negó con la cabeza:
 
—No es esa melodía la que yo escuché, así que ya puedes seguir buscando.
El segundo día se aprendió la canción del ruiseñor, pero tampoco era esa la canción que le gustaba al rey. En los días sucesivos, imitó otros trinos de aves, pero la respuesta del rey siempre era negativa.
 
Llegó el último día del plazo. Desesperado, el músico pensó que aquella tarea era imposible y, ante la cercanía de la muerte, se dispuso a morir de la mejor forma que sabía: sacó su flauta, y tocó en ella su melodía favorita, para despedirse de la vida.
En ese momento el rey, que estaba asomado a su ventana, exclamó, lleno de satisfacción:
 
—¡Esa es la canción que escuché!
Mandó llamar al músico, que volvió a interpretarla, diciéndole que la canción era la suya propia, y no la de ningún pájaro. Lleno de contento, el rey colmó de bienes al músico.


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