8 jun. 2012

Todo es Brahma


Un asceta llegó cierto día a la plaza de un pueblo. Se sentó a la sombra de un plátano, sacó de su humilde zurrón un pedazo de pan, y empezó a comerlo lentamente.

En esto, un perro famélico se le acercó. Estaba en los huesos, y miraba tristemente al asceta y su pedazo de pan. Sin decir nada, el monje comenzó a darle de comer, de manera que le daba un pedazo al perro, y luego cogía otro trozo para él.

Los que pasaban por allí, al ver la escena del asceta enjuto dando de comer a un perro famélico, se reían de la situación, haciendo burlas de la conducta excéntrica del penitente. Uno se acercó y le increpó por despilfarrar la comida con aquel animalucho:

Pero éste, sin dejar de dar de comer al perro, le dijo:
—Brahma da de comer a Brahma: por tanto, ¿de qué te sorprendes, oh Brahma?


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