miércoles, 31 de octubre de 2012

4 Ingredientes para una Milagro


Una mujer experimentó milagros sorprendentes en su vida y encontró la fuente de su bendición, alegrí­a y paz. Su historia se relata en 2ª de Reyes 4: 8-37.

Un buen dí­a le dijo a su esposo que construyeran una habitación y pondrí­an allí­ una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que al pasar el Hombre de Dios, se quedara allí­.

Aquella actitud le proveyó de un maravilloso milagro, un hijo, ya que no tení­a y su esposo era anciano.

Este niño creció y un dí­a enfermó y sobre la rodillas de su madre estuvo sufriendo hasta morir. Ella entendió que allí­, en sus rodillas, o en sus fuerzas, no estaba la fuente de su bendición y corrió a aquella habitación, que habí­an construido con una cama, una mesa, una silla y una lámpara y buscó al Hombre de Dios y se aferró a él hasta que un milagro sucediera. Sucedió, el niño resucitó.

He aquí­ un tremendo ejemplo para nosotros que a diario necesitamos un milagro, en nuestro hogar, finanzas, en nuestro matrimonio y en nuestras ciudades.
 

En una habitación, un lugar privado y especial, para estar a solas con Dios, Mas tú , cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre te recompensarᝠMateo 6:6;

Allí estaban los 4 ingredientes que ayudaron a la mujer sunamita a obtener un milagro:
 

-Una cama:
 

Un lugar que nos recuerda descansar en las manos de Dios, renunciando a nuestras fuerzas. Venid a mí­, todos los que estais trabajados y cargados, y yo os haré descansar Mateo 11:28.

-Una mesa:
 

Para deleitarse en su presencia, donde hay plenitud de gozo aún a pesar de las pruebas, Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre Salmo 16:11.

-Una silla:
 

Un lugar donde estar atento, callado y esperar la voz de Dios me presentaré delante de tí­, y esperaré Salmo 5:1-3.

-Una lámpara:
 

La palabra de Dios, la luz que alumbra nuestro camino y que nos guí­a a la verdad. Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino Salmo 119:105.
 

Aférrate hoy a Dios, sé persistente en buscarlo y amarlo, busca un lugar donde estar con él a solas, lleva la cama, la mesa, la silla y la lámpara y confía a tal punto de que si aún estuviere tu matrimonio muerto, tus cuentas en y tu vida en fracaso, puedas proclamar paz, todo bien, como dijo la sunamita, porque su esperanza estaba en Dios y no en sus fuerzas.

Un milagro hay para tí­, un milagro de resurrección
 

Un milagro en una habitación con una cama, una mesa, una silla y una lámpara.

Arcangela Arnone de Blanco.

Venezuela

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