viernes, 26 de octubre de 2012

El Sol y la Luna



Cuando el SOL y la LUNA se encontraron por primera vez, se apasionaron perdidamente y a partir de ahí­ comenzaron a vivir un gran amor.
 
Sucede que el mundo aun no existí­a y el dí­a que Dios decidió crearlo, les dio entonces un toque final el brillo !
 
Quedó decidido también que el SOL iluminaria el dí­a y que la LUNA iluminaria la noche, siendo así­, estarí­an obligados a vivir separados.
 
Les invadió una gran tristeza y cuando se dieron cuenta de que nunca más se encontrarí­an

LA LUNA fue quedándose cada vez más angustiada. A pesar del brillo dado por Dios, fue tornándose solitaria.
 
EL SOL a su vez, habí­a ganado un tí­tulo de nobleza ASTRO REY, pero eso tampoco le hizo feliz.
 
Dios, viendo esto, les llamó y les explicó: No debéis estar tristes, ambos ahora poseéis un brillo propio.
 
Tú, LUNA, iluminarás las noches frí­as y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesí­as.
 
En cuanto a tú, SOL, sustentarás ese tí­tulo porque serás el más importante de los astros, iluminarás la tierra durante el dí­a, proporcionaras calor al ser humano y tu simple presencia hará a las personas más felices.
 
La LUNA se entristeció mucho más con su terrible destino y lloró amargamente y el SOL, al verla sufrir tanto, decidió que no podrí­a dejar abatirse más, ya que tendrí­a que darle fuerzas y ayudarle a aceptar lo que Dios habí­a decidido.
 
Aún así­, su preocupación era tan grande que resolvió hacer un pedido especial a El: Señor, ayuda a la LUNA por favor, es más frágil que yo, no soportará la soledad Y Dios en su inmensa bondad… creo entonces las estrellas para hacer compañí­a a la LUNA.
 
La LUNA siempre que está muy triste recurre a las estrellas, que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen.
 
Hoy , ambos viven así­ separados, el SOL finge que es feliz, y la LUNA no consigue disimular su tristeza.
 
El SOL arde de pasión por la LUNA y ella vive en las tinieblas de su añoranza.
 
Dicen que la orden de Dios era que la LUNA deberí­a de ser siempre llena y luminosa, pero no lo consiguió. porque es mujer, y una mujer tiene fases. Cuando es feliz, consigue ser Llena, pero cuando es infeliz es menguante y cuando es menguante ni siquiera es posible apreciar su brillo.
 
LUNA y SOL siguen su destino. El, solitario pero fuerte; ella, acompañada de estrellas, pero débil. Los hombres intentan, constantemente, conquistarla, como si eso fuese posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás consiguió traerla hasta la tierra, nadie, realmente, consiguió conquistarla, por más que lo intentaron.
 
Sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese del todo imposible, ni siquiera el de la LUNA y el del SOL Fue entonces que El creó el eclipse.
 
Hoy SOL y LUNA viven esperando ese instante, esos raros momentos que les fueron concedidos y que tanto cuesta, sucedan.
 
Cuando mires al cielo, a partir de ahora, y veas que el SOL cubre la LUNA, es porque se acuesta sobre ella y comienzan a amarse. Es a ese acto de amor al que se le dio el nombre de eclipse.
 
Es importante recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al clero en ese momento, tus ojos pueden cegarse al ver tanto amor.
 
Tu ya sabí­as que en la tierra existí­an sol y luna y también que existe el eclipse pero esta es la parte de la historia que tu no conocí­as, a que no?

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