martes, 30 de octubre de 2012

La Fabula del Pendejo


De vez en cuando alguien por ahí­ manda algo interesante en las cadenitas esas de correo que tanto nos fastidian. A diferencia de las que escribí­a el buen Esopo, en esta fábula el protagonista no es un animal ¿o si?
 

La fábula

Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertí­an con el pendejo del pueblo, un pobre infeliz, de poca inteligencia, que viví­a haciendo pequeños mandados y limosnas.

Diariamente algunos hombres llamaban al pendejo al bar donde se reuní­an y le ofrecí­an escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 400 reales y otra de menor tamaño, pero de 2000 reales.

El siempre cogí­a la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Un dí­a, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, le llamó aparte y le preguntó si todaví­a no habí­a percibido que la moneda de mayor tamaño valí­a menos y este le respondió: Lo sé, no soy tan pendejo. Ella vale cinco veces menos, pero el dí­a que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más mi moneda.

Esta historia podrí­a concluir aquí­, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
  
  * Quien parece pendejo, no siempre lo es.
   

 * ¿Cuáles eran los verdaderos pendejos de la historia?
 

    * Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.

Pero la conclusión más interesante es: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, sino lo que uno piensa de sí­ mismo.

   El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pendejo delante de un pendejo que aparenta ser inteligente.

Después de todo nuestro protagonista aquí­ no era un animal.

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