viernes, 30 de noviembre de 2012

El Valor de la Unidad (Cuento Corto)

Un labrador anciano tenía varios hijos jóvenes que se llevaban mal entre sí, peleaban constantemente.
 

Un día les congregó a todos y mando traer unas cuantas varas, las colocó todas juntas e hizo un haz con ellas, les preguntó cuál de ellos se atrevía a romperlo.
 

Uno tras otro todos se esforzaron para lograrlo, pero ninguno pudo conseguirlo.
 

Entonces el padre desató el haz y tomando las varas una a una les mostró cuán fácilmente se partían, y enseguida les dijo:

-De esta manera, hijos míos, si estáis todos unidos nadie podrá venceros; pero si estáis divididos y enemistados el primero que quiera haceros mal os perderá.

Efesios 4:3
Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Un cuento árabe sobre la Amistad


A un oasis llega un joven, toma agua, se asea y pregunta a un viejecito
que se encuentra descansando:
 

-¿Qué clase de personas hay aquí?

El anciano le pregunta:
 

"¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tú vienes?"-"Oh, un grupo de egoístas y malvados" replicó el joven.

-"Estoy encantado de haberme ido de allí."

A lo cual el anciano comentó:
"Lo mismo habrás de encontrar aquí."

Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis, y viendo al
anciano, preguntó:
-"¿Qué clase de personas viven en este lugar?

"El viejo respondió con la misma pregunta:
"¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?"


-"Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me
duele mucho haberlos dejado."

"Lo mismo encontrarás tú aquí", respondió el anciano.

Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:
-"¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?

A lo cuál el viejo contestó:
"Cada uno lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquél que no
encontró nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa
aquí.
Aquél que encontró amigos allá podrá encontrar amigos acá.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

¿Pueden los Egoistas Amar?


Había una vez, en un lejano país más allá de los mares del Este, dos amigos cuyo afán de saber acerca del Bien y del Mal los hizo viajar hasta la remota cabaña del sabio Lao. Una vez allí, le preguntaron:
 

- Dinos, Maestro, ¿qué diferencia hay entre el cielo y el infierno?

 
El anciano cerró los ojos, se abstrajo profundamente y, tras varios minutos, dijo:
- Veo una gran mesa llena de toda clase de manjares, exquisitos, y cientos de personas intentan comer de ellos... Pero sus cucharas están unidas a sus manos y son más largas que sus brazos... Pueden tomar los alimentos, pero no pueden llevárselos a sus bocas... Por eso lloran y gritan de hambre y desesperación... Y sus cuerpos están demacrados y enfermos...

Los visitantes se quedaron atónitos y, tras una larga pausa, el sabio en trance continuó: 

- Veo ahora otra mesa igual, llena de manjares exquisitos, y cientos de personas intentan comerlos... También llevan atadas grandes cucharas más largas que sus brazos, pero no lloran ni gritan, sino que sonríen... Están alegres... Sus cuerpos no están famélicos, sino llenos de vida... Todos se dan de comer unos a otros...

Siguió un muy largo silencio. Más tarde, los dos amigos dieron las gracias al sabio Lao y se marcharon. Habían comprendido.

martes, 27 de noviembre de 2012

Cuando Dios Quiera...



Una señora muy pobre telefoneó para un programa cristiano de radio pidiendo ayuda.

Un brujo del mal que oía el programa consiguió su dirección, llamó a sus secretarios y ordenó que compraran alimentos y los llevaran hacia la mujer, con la siguiente instrucción: Cuando ella pregunte quien mandó estos alimentos, respondan que fue el DIABLO!

Cuando llegaron a la casa, la mujer los recibió con alegría y fue inmediatamente guardando los alimentos que le llevaron los secretarios del brujo.

Al ver que ella no preguntaba nada, ellos le preguntaron: ¿La señora no quiere saber quién le envió estas cosas?

La mujer, en la simplicidad de la fe, respondió:- No, mi hijo.. No es preciso. Cuando Dios manda, hasta el diablo obedece!

NO TE PREOCUPES DE QUÉ MANERA VENDRÁ TU VICTORIA, PERO CUANDO DIOS DETERMINA,ELLA VIENE... AH
y VIENE!!!

Ten paciencia.. no es
tu tiempo y sí en el tiempo de él...... porque tu ves hasta un límite....Él ultrapasa ese límite....... y ve muy además de lo que entrevemos.!!

Dios ha visto tus Luchas. Dios dice que ellas están llegando al fin. Una bendición está viniendo en tu dirección.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Mientras Caminas...


 
En una ocasión, en el invierno de 1981, mientras caminaba con mi mujer por las calles de Praga, vimos un niño dibujando los edificios que tenía a su alrededor. Pese a que la idea de cargar con muchas cosas cuando viajo me produce auténtico horror (y todavía nos quedaba mucho viaje por delante), uno de los dibujos me gustó y decidí comprarlo. Cuando extendí la mano con el dinero, me di cuenta de que el niño no llevaba guantes, a pesar de la temperatura de 5 grados bajo cero. "¿Por qué no llevas guantes?”, le pregunté. "Para poder agarrar bien el lápiz.” Y empezó a contarme que adoraba Praga en invierno, ya que era la mejor estación para dibujar la ciudad. Se puso tan contento con la compra, que decidió hacer un retrato de mi mujer, sin cobrarle nada a cambio.

Mientras esperaba que terminara el dibujo, me di cuenta de que había sucedido algo muy extraño: habíamos estado hablando durante casi cinco minutos, sin que ninguno supiese hablar la lengua del otro. Nos entendíamos sólo a base de gestos, risas, expresiones faciales, y la voluntad de compartir algo. La simple voluntad de compartir algo hizo que consiguiéramos entrar en el mundo del lenguaje sin palabras, donde todo es siempre claro y no existe el menor riesgo de ser mal interpretado.

Alguien llega de Marruecos y me cuenta una curiosa historia sobre cómo ven ciertas tribus del desierto el pecado original. Estaba Eva paseando por el Jardín del Edén, cuando se le acercó la serpiente. "Come de esta manzana,” dijo la serpiente. Eva, muy bien enseñada por Dios, se negó. "Come de esta manzana,” insistió la serpiente, necesitas ser más hermosa para tu hombre.” "No lo necesito,” respondió Eva, “porque él no tiene otra mujer aparte de mí.” La serpiente se rió: "Claro que la tiene." Y como Eva no la creía, la llevó hasta lo alto de una colina, donde había un pozo. "Está dentro de esta caverna; Adán la ha escondido allí.” Eva se asomó y vio, reflejada en el agua del pozo, a una bella mujer. Entonces comió de la manzana que le ofrecía la serpiente. Según esta misma tribu de Marruecos, vuelve al Paraíso todo aquél que se reconoce en el reflejo del pozo, y no tiene miedo de sí mismo.

Estoy en Nueva York, me he levantado tarde, tengo una cita y, al salir a la calle, descubro que la grúa se ha llevado mi coche. Llego tarde a la cita, el almuerzo se prolonga más de lo que debía, salgo corriendo para ir al Departamento de Tráfico y pagar una multa que me va a costar una fortuna. Me acuerdo del billete de un dólar que me encontré ayer en el suelo, y establezco una relación aparentemente absurda entre aquel billete y todo lo que me ha sucedido esta mañana. Quizá recogí el billete antes de que lo pudiera encontrar la persona adecuada. Quizá aparté aquel dólar del camino de alguien que lo necesitaba. Quizá interferí con lo que está escrito. Tengo que deshacerme de él. Veo a un mendigo sentado en el suelo, le doy el dólar. Parece que he conseguido restablecer el equilibrio entre las cosas. "Un momento,” dice el mendigo. “No estoy pidiendo limosna; soy poeta.” Y me enseña una lista de títulos, para que yo escoja un poema. "El más corto, que tengo prisa.” El mendigo se gira hacia mí y recita: "Existe una forma de saber si ya cumpliste tu misión en la vida. Si sigues vivo es porque aún no la cumpliste.” 

Paulo Coelho

jueves, 22 de noviembre de 2012

Ganar Perdiendo


¿Alguna vez has jugado dominó? Cuando yo era muchacho, jugar dominó era uno de los pasatiempos favoritos. Hace algún tiempo, mientras visitaba a una familia, vi a un joven muchacho y a su abuelo jugando ese juego. Al pensar en los días de mi niñez me vino a la mente un torrente de recuerdos.

Lo extraño del juego de dominó es que se gana perdiendo. Para ganar, tienes que perder tus fichas. El que primero se deshace de sus fichas gana el juego. Tienes que dar para obtener, perder para ganar, ser reducido a nada para llegar a la cima.

No es como el béisbol, el tenis u otros juegos, en los que el mayor número de carreras, puntos o anotaciones determina al ganador. ¡No! En el dominó, el que triunfa es el que primero llega a la nada.

La regla del hombre natural es: «Consigue todo lo que puedas.» La regla del hombre espiritual debería ser: «Da todo lo que puedas.» En la esfera espiritual, sólo conservaremos para siempre aquello que damos.

En la vida cristiana debemos reducirnos a nada antes de llegar a ser algo. La semilla que se guarda en el granero se enmohece y se deteriora, pero si se «bota» en el suelo aumenta 30, 60 y 100 por uno. «... si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo. . .» (Juan 12,24).

Recuerda, Jesús lo dio todo. Él es nuestro ejemplo.

LA VIDA ES COMO UN PARTIDO DE TENIS: NO PUEDES GANAR SI NO SIRVES BIEN.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El crecimiento y la evolución vienen desde el Interior


Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.
 

El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.
Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.
 

La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. Entonces encontró una planta, una Fresia, floreciendo y más fresca que nunca.
 

El rey preguntó:
 

¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
 

No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda".

Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mirate a vos mismo.
No hay posibilidad de que seas otra persona.
Podes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por vos, o podes marchitarte en tu propia condena...

martes, 20 de noviembre de 2012

El Rey y sus 4 Esposas

Había una vez un rey que tenía 4 esposas. Él amaba muchísimo a su cuarta esposa y vivía dándole lindos regalos, joyas y ropas caras. Le daba de todo y de lo mejor.Él también amaba mucho a su tercera esposa, y le gustaba exhibirla en los reinados vecinos. No obstante, tenía miedo de que un día ella lo dejase por otro rey.
Él también amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y estaba siempre lista para él, con amabilidad y paciencia. Siempre que el rey tenía que enfrentar un problema, confiaba en ella para atravesar esos tiempos de dificultad.
La primera esposa era una compañera muy leal, y hacía todo lo que estaba a su alcance para mantener muy rico y poderoso al rey y al reino.
 
Pero él no amaba a la primera esposa, y a pesar de que ella lo amaba profundamente, él apenas se fijaba en ella.
Un día, el rey cayó enfermo y se dio cuenta de que su fin estaba cerca. Pensó en toda la lujuria de su vida y reflexionó:
- Ahora yo tengo cuatro esposas conmigo, pero cuando muera, ¿con cuántas podré contar?
Entonces preguntó a la cuarta esposa:
 
- Yo te amé tanto, querida, te cubrí de las más finas ropas y joyas. Mostré cuánto te amaba cuidando bien de ti. Ahora que yo estoy muriendo, ¿eres tú capaz de morir conmigo, para no dejarme solo?
-¡De ninguna manera!- respondió la cuarta esposa, y salió del cuarto sin siquiera mirar para atrás.
La respuesta que ella le dio cortó su corazón como si fuera un cuchillo afilado.
Tristemente, el rey preguntó a la tercera esposa:
- Yo también te amé tanto la vida entera. Ahora que yo estoy muriendo, ¿eres tú capaz de morir conmigo para no dejarme solo?
-¡¡¡No!!!- respondió la tercera esposa- ¡La vida es muy buena! Cuando tú mueras voy a casarme de nuevo.
El corazón del rey sangró y se congeló de tanto dolor.
Le preguntó a la segunda esposa:
- Yo siempre recurrí a ti cuando necesité ayuda, y tú siempre estuviste a mi lado. Cuando yo muera, ¿serías tú capaz de morir conmigo para hacerme compañía?
- Lo siento mucho, pero esta vez no puedo hacer lo que me pides- respondió la segunda esposa. ¡Lo máximo que puedo hacer es enterrarte!
Esa respuesta cayó como un trueno en la cabeza del rey, y una vez más quedó afectado.
Entonces, una voz se hizo oír:
- Yo partiré contigo y te seguiré por donde quiera que vayas…
El rey levantó los ojos y allí estaba su primera esposa, tan flaquita, tan desnutrida, tan sufrida…
Con el corazón partido, el rey dijo:
- Debería haber cuidado mucho mejor de ti mientras aún podía…
La verdad es que todos nosotros tenemos cuatro esposas en nuestras vidas…
Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo.
A pesar de todos los esfuerzos que hacemos para mantenerlo saludable y bonito, él nos dejará cuando muramos.
Nuestra tercera esposa son nuestras posesiones, propiedades y riquezas. Cuando morimos, todo eso va para los otros.
Nuestra segunda esposa son la familia y los amigos. A pesar de amarnos mucho y de estar siempre apoyándonos, lo máximo que ellos pueden hacer es enterrarnos.
Y nuestra primera esposa es nuestra ALMA, muchas veces dejada de lado por perseguir, durante toda la vida, la Riqueza, el Poder, y los Placeres de nuestro Ego.
A pesar de todo, nuestra Alma es la única cosa que siempre irá con nosotros, no importa donde vayamos…
Entonces,
Cultive…
Fortalezca…
Bendiga…
¡Ennoblezca su alma, ahora!
Es el mayor regalo que le podemos dar a los que nos rodean y a nosotros mismos.
Déjela brillar, ¡a través del perdón que Dios nos da en el Señor Jesús!
Que en estos 21 días de Ayuno su relación con su alma sea justa.
 

Fuente:blog obispo Macedo

lunes, 19 de noviembre de 2012

Mi secreto para Tí


Un día, una amiga le preguntó a su amigo: '¿Por qué tú siempre te ves feliz? Tienes tanta energía, y nunca te ves decaído'.

Con sus ojos y una sonrisa, él contestó, '¡Yo tengo un secreto!'.
'¿Cual es el secreto?' preguntó la amiga.
El contestó, 'Yo te diré mi secreto, pero tienes que prometerme, que compartirás ese secreto con otros'.

'El secreto' es este: He aprendido que es muy poco lo que puedo hacer en mi vida que me haga muy feliz. Yo tengo que depender de Dios para ser feliz y llenar mis necesidades. Cuando tengo una necesidad en mi vida, debo de confiar en Dios que suplirá conforme a sus riquezas.

He aprendido en todo este tiempo que no necesito ni la mitad de lo que creo necesitar. El nunca me ha abandonado, 'Desde que aprendí ese secreto, soy feliz'.

La primera pregunta que pensé fue, '¡Eso es muy simple!'.
Pero reflexionando en su propia vida ella recuerda cómo pensó que una casa más grande la haría muy feliz, ¡pero no fue así!
Ella pensó en un mejor trabajo que pagara más, la haría feliz, pero no ha sido así.

¿Cuándo pensó ella en su mayor felicidad?
Sentada en el piso con sus nietos, jugando, comiendo pizza o leyéndoles una historia, un simple regalo de Dios.

¡Ahora tú lo sabes también!
No podemos depender de otros para ser feliz.
Solamente Dios en su gran sabiduría puede hacer eso.

¡Confía en El!

¡Y ahora te paso el secreto a ti!
Cuando tú lo recibas, ¿Qué debes hacer?

¡Tú tienes que decirle el secreto a otro!
¡Que Dios en su sabiduría, tomará cuidado de ti!
Pero realmente no es un secreto.
Nosotros solamente tenemos que creerlo y hacerlo.

¡Confía en Dios de verdad!
Cuando te sientas decaído porque no obtuviste lo que deseabas, solamente siéntate, descansa y sé feliz, porque Dios ha pensado en darte algo mejor de lo que tú esperas.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Amor Verdadero


Un famoso maestro se encontro frente a un grupo de jovenes que estaban en
contra del matrimonio. Los muchachos argumentaban que el romanticismo
constituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible
acabar con la relacion cuando este se apaga en lugar de entrar a la hueca
monotonia del matrimonio. El maestro les dijo que respetaba su
opinion, pero les relato lo siguiente: "Mis padres vivieron 55 anos
casados. Una mañana mi mama bajaba las escaleras para prepararle a papa el
desayuno y sufrió un infarto.

Mi padre la alcanzo, la levanto como pudo y

casi a rastras la subió a la camioneta. A toda velocidad, rebasando, sin
respetar los altos, condujo hasta el hospital. Cuando llego, por desgracia,
ya había fallecido. Durante el sepelio, mi padre no hablo, su mirada estaba
perdida, casi no lloro. Esa noche sus hijos nos reunimos con el. En un
ambiente de dolor y nostalgia recordamos hermosas anécdotas. El pidió a mi
hermano teólogo que le dijera, donde estaría mama en ese momento, mi
hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, conjeturo como y
donde estaria ella. Mi padre escuchaba con gran atención. De pronto pidió
"llévenme al cementerio". "Papa" respondimos " Son las 11 de la noche! No
podemos ir al cementerio ahora!" Alzo la voz y con una mirada vidriosa
dijo: "No discutan conmigo por favor, no discutan con el hombre que acaba
de perder a la que fue su esposa por 55 anos". Se produjo un momento de
respetuoso silencio.

No discutimos mas. Fuimos al cementerio, pedimos

permiso al velador, con una linterna llegamos a la lapida. Mi padre la
acaricio, oroy nos dijo a sus hijos que veíamos la escena conmovidos:
"Fueron 55buenos años...saben?, Nadie puede hablar del amor verdadero si no
tiene idea delo que es compartir la vida con una mujer así". Hizo una
pausa y se limpio la cara. "Ella y yo estuvimos juntos en aquella crisis.
Cambio de empleo" continuo "Hicimos el equipaje cuando vendimos la casa y
nos mudamos deciudad. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos
terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de seres
queridos, rezamos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos
apoyamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navidad, y perdonamos nuestros
errores... hijos, ahora se ha ido y estoy contento, saben por que?, porque
se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonia y el dolor de enterrarme,
de quedarse sola despues de mi partida. Sere yo quien pase por eso, y le
doy gracias a Dios.

La amo tanto que no me hubiera gustado que

sufriera..."Cuando mi padre termino de hablar, mis hermanos y yo
teniamos el rostro empapado de lagrimas. Lo abrazamos y el nos consolo:
"Todo esta bien hijos, podemos irnos a casa; ha sido un buen dia"". Esa
noche entendi lo que es el verdadero amor. Dista mucho del romanticismo, no
tiene que ver demasiado con el erotismo, mas bien se vincula al trabajo y
al cuidado que se profesan dos personas realmente comprometidas. Cuando el
maestro termino de hablar, los jovenes universitarios no pudieron
debatirle ese tipo de amor era algo que no conocían.

jueves, 15 de noviembre de 2012

De tí depende el Camino


Que tus pasos te lleven a donde desees llegar. Si recorres el
camino de tus sueños, comprométete con él. No dejes la puerta de
salida abierta con la disculpa de: "Esto no es lo que yo querí­a".
Esta frase guarda en sí­ misma, la semilla de la derrota.


Asume tu camino. Aunque tengas que dar pasos inciertos, aunque
sepas que puedes hacer mejor lo que estás haciendo. Si aceptas tus
posibilidades en el presente, con toda certeza, mejorarás en el
futuro. Pero si niegas tus limitaciones, jamás te librarás de
ellas. Afronta tu camino con coraje, no tengas miedo de las
crí­ticas de los demás. Y sobre todo, no te dejes paralizar por tus
propias crí­ticas.


Es necesario quebrar nuestras propias estructuras. Un sueño sólo es
un sueño cuando no accionamos, y deja de serlo cuando decidimos que
se haga realidad. Entiende que sólo hay que avanzar sacudirse de
todo lo que paraliza. Confiar que en Dios todo lo podemos y que los
mejores dí­as vendrán, que las mejores oportunidades llegarán a
nuestra puerta, y los sueños más hermosos no estarán para que los
veamos como algo inalcanzable, sino que serán concretados.


Sé un visionario, marca la diferencia, escapa de la matriz de este
mundo que atrofia tu mente, te materializa, destruyendo tus
convicciones, robándote así­ tu verdadera identidad. No seas solo un
soñador, prosigue la meta y corre hasta el final de la carrera.
 

Nunca es tarde para volver a intentarlo. Es preferible volver a
intentarlo que morir con la sensación de no haber sido capaz de
jugarte por lo que era tu vida.


Depende de ti el cambio. Dios te da los medios, de ti depende la
acción. Dios te da su palabra, de ti depende que creas.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

El Amor de una Estrellita


Su cabello estaba arreglado en una colita, y lucí­a su vestido favorito con un lazo. Hoy celebraban el Dí­a del Padre en el colegio y no querí­a dejar de ir. Su mamá trató de decirle que tal vez debiera quedarse en casa. Tal vez los niños no entenderí­an si iba al colegio sola. Pero ella no tení­a miedo; sabí­a exactamente qué decir; qué decirle a sus compañeros de clase sobre el porqué él no estaba allí­ hoy. Sin embargo, su madre siguió preocupada de que ella enfrentase sola el dí­a, por lo que, una vez más, intentó retenerla en casa. Pero la niñita fue al colegio, ansiosa de contarle a todos acerca de un papá que nunca ve, un papá que nunca llama.

Habí­a papás alineados al fondo del salón preparados para ser felicitados. Los niños se moví­an impacientes en sus asientos. Uno por uno, la maestra llamó a los alumnos de la clase para que presentaran a sus papás, mientras transcurrí­an lentamente los segundos. Por fin, la maestra dijo su nombre y los niños voltearon a mirarla; todos buscando a un hombre que no estaba allí­.
 
- ¿Dónde está su papá? se escuchó a un niño decir.
- Probablemente no tiene uno, se atrevió otro a gritar.

Y desde algún lugar cerca al fondo, se oyó a un papá decir:
 
- Parece que tenemos a otro padre desinteresado, demasiado ocupado para perder su dí­a.

Las palabras no la ofendieron mientras sonreí­a a su mamá y se volteaba hacia la maestra, quien le pidió que continuase. Con sus manitas en la espalda, lentamente comenzó a hablar, y de su boca salieron palabras increí­bles.
 
- “Mi papito no puede estar aquí­ porque vive muy lejos. Pero sé que él desearí­a estar conmigo por tratarse de un dí­a tan especial. Y aunque no puedan conocerlo, quiero que sepan todo sobre mi papá y sobre cuánto me ama.

- “Le gustaba contarme historias; me enseñó a montar bicicleta. Me sorprendí­a con rosas rosadas y me enseñó a volar cometas. Solí­amos compartir malteadas y helados en barquillo. Y aunque no puedan verlo, no estoy parada aquí­ sola, porque mi papito está siempre conmigo aunque estemos separados. Lo sé, porque él me prometió que estarí­a para siempre en mi corazón.

Diciendo aquello, estiró su manita y la colocó sobre su pecho. Sintiendo el latir de su propio corazón, debajo de su traje favorito. Desde algún lugar, en medio de la multitud, su mamá estaba bañada en lágrimas mientras veí­a con orgullo a su hija, mucho más sabia de lo que sus años le concedí­an: Afirmar el amor de un hombre que, no estando presente en su vida, hací­a lo mejor por ella. Y cuando bajó su manita, contemplando directamente a la multitud, finalizó con suave voz pero con un mensaje claro y fuerte:
 
- Yo amo mucho a mi papito; él es mi estrellita. Si él pudiera, estarí­a aquí­ conmigo, pero el cielo está demasiado lejos el murió en una batalla, luchando por su patria. A veces cierro mis ojos y siento como si nunca se hubiera ido.

La pequeña cerró sus ojos y pudo verle allí­ aquel dí­a. Para asombro de su madre, todos los papás e hijos que estaban en el salón comenzaron a cerrar sus ojos. Quién sabe qué vieron al frente, quién sabe qué sintieron por dentro. Luego ella habló al vací­o:
 
- Yo sé que estás conmigo, papito.

Nadie en aquel salón pudo explicar lo que pasó en aquel salón, ya que todos tení­an los ojos cerrados. Pero en el escritorio, junto a ella, habí­a una fragante rosa rosada de tallo largo. Una niña fue bendecida, aunque fuese por un instante, por el amor de su estrellita, y le fue concedido el don de creer que el cielo nunca está demasiado lejos.

Autor Desconocido

lunes, 12 de noviembre de 2012

La Rosa y el Sapo


Haremos un BALANCE POSITIVO si entendemos que todos somos importantes, y reconocemos a tiempo el papel de otros en nuestras vidas. Hoy compartimos la historia de la rosa y el sapo: Había una vez una rosa muy linda que siempre se la pasaba presumiendo su belleza. Todos los que pasaban decían: ¨Que rosa más bella.¨ Siempre al lado de ella estaba un sapo, con el cual tenía largas conversaciones. Pero un día la rosa empezó a dejarse llevar por la vanidad y dijo a su amigo: 

¨Sapo, vete de aquí porque yo soy la más bella del jardín y usted tan feo a mi lado me resta esplendor.¨ El sapo, muy triste, se marcho…. Al tiempo el paso por el jardín y vio q la rosa estaba toda fea y marchita. Le pregunto: ¿Qué te pasó si eras la más bella del jardín? La rosa dijo: ¨Desde que te fuiste las hormigas me han comido y me tienen toda marchita.¨ El sapo le dijo: ¨Pues claro, porque yo era quien me comía las hormigas para que siempre estuviera hermosa.¨
 
Nunca menospreciemos o lastimemos a alguien por apariencias porque tal vez sin saberlo es parte importante en nuestras vida...
 
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viernes, 9 de noviembre de 2012

Vivamos en la Realidad


Hay quienes viven encadenados a un fracaso o a una herida que nunca
deja de supurar. Son personas que se amargan hoy porque hace veinte
años su madre no los quiso, porque no pudieron estudiar lo que
querí­an, porque su pareja los traicionó, porque perdieron
injustamente su trabajo, o lo que sea.


No han perdonado ni se han perdonado ese viejo dolor, y están ahí­,
dándole vueltas a su amargura, torturándose con sus errores y sus
rencores. Como dice Martí­n Descalzo, parecen estatuas de sal que no
logran vivir el presente de tanto mirar hacia atrás.


Hay otros que también viven centrados en el pasado, pero estos no
por amargura sino por añoranza, son esas personas que no les gusta
el presente pero tampoco tienen el valor necesario para mejorarlo y
por eso dedican sus pocas energí­as a lamentarse y a suspirar por
otros tiempos supuestamente mejores.


El presente que tenemos es en buena medida resultado del pasado que
ellos hicieron. El pasado es útil en la medida que ilumina el
presente y alimenta el futuro, en la medida en que deja de ser
pasado y se convierte en acicate para el presente y no en estéril
añoranza.


Los que viven encadenados al pasado suelen estar también intimidados
por el futuro. Es un miedo que paraliza y consume a las personas,
como esas arañas que primero anestesian e inmovilizan a sus ví­ctimas
para luego devorarlas poco a poco.


Otros viven condicionados por el futuro, porque aplazan todo lo que
les cuesta. No se atreven a eludirlo directamente, y por eso
recurren casi inconscientemente a retrasar todo lo que se les pone
un poco cuesta arriba. No se sienten con ánimos y enseguida lo
dejan para otro momento, que muchas veces jamás llega.


De manera semejante a como algunos consumen marihuana o cocaí­na para
eludir por un tiempo disfrazando la realidad de la vida, así­ se
fugan al pasado o al futuro aquellos que no tienen el valor de tomar
con fuerza las riendas del presente.


Es preciso hacer hoy lo que tenemos que hacer hoy, y tomar
conciencia de que sólo el presente existe en la realidad y desde ahí­
tratar de ser feliz y hacer felices a los demás, aceptando con paz y
amor cada situación que la vida nos presente.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Mirando desde el Cielo


Un joven turista se encontraba en las playas de Cancún y era la primera vez que subirí­a en un paracaí­das jalado por una lancha. Si conoces la playa, sabes que los lancheros prestan ese servicio, que consiste en que un paracaí­das es amarrado por una cuerda a una lancha.
Entonces, la lancha inicia su recorrido mar adentro, con el turista sujeto al paracaí­das con un arnés. Este corre con el paracaí­das en la playa por unos instantes, hasta el momento en que el turista despega los pies del suelo, el paracaí­das se eleva hasta el cielo y la persona junto con el.
 

Imagí­nate, el joven no sabí­a nadar y tení­a las siguientes preguntas en su cabeza:
 

¿Qué pasará si la lancha me arrastra mar adentro, antes de que me eleve el paracaí­das?
 

¿Qué tal si una vez en el cielo, me caigo de semejante altura?
 

A pesar del miedo, decidió actuar y confiar en la incertidumbre. Sabí­a que era una experiencia nueva y era natural tener miedo. Pero también sabí­a que la vida es eso, experiencias nuevas y que tení­a que estar abierto ante la vida.
 

Se puso el arnés. Escuchó con nerviosismo las últimas indicaciones del instructor. Ruuuuuum se escuchó el sonido del motor de la lancha que iniciaba su recorrido al mar. El joven comenzó a caminar al principio y después a correr a medida que la velocidad aumentaba.
 

Y llegó el momento en que tuvo que pegar un salto para evitar caer al mar ¡Guuuuuaaaaaauuuuuu! no lo podí­a creer, el paracaí­das se elevó y en cuestión de segundos, estaba a muchos metros encima, viendo el mar y los hoteles de la ciudad, como si fueran casas de juguete. Y sintió paz.
 

Qué emocionante, nunca me hubiera imaginado que serí­a tan fácil y divertido y disfrutó de la hermosa vista desde el cielo.
 

¿Qué podemos aprender de este joven? Es natural tener miedo ante lo desconocido. La imaginación crea mil y un fantasmas pero son eso. Fantasmas. No existen en realidad y son auto-creados.
 

Mi pregunta es: ¿Cuántos de nosotros evitamos tener experiencias nuevas por temor a lo desconocido?
 

Aún más fuerte: ¿Cuántos miedos imaginarios has acumulado durante tu vida, que te han evitado experimentar cosas nuevas y ser feliz?
 

Muchos sinsabores he tenido en la vida, la mayorí­a de los cuales nunca me han ocurrido”. Exacto. Si analizas tu vida a la luz del pasado, descubrirás que lo que más temes nunca pasó y cuando sucedió, resultó ser una experiencia única y placentera.
 

Te invito a que busques dentro de ti, aquello que has evitado hacer por mucho tiempo, por culpa de esos fantasmas imaginarios y lo hagas.
 

¿Y quién sabe? Quizás disfrutes de una hermosa vista del cielo, como el joven de la playa.

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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Las 4 Estaciones

Había un hombre que tenía cuatro hijos. Como parte de su educación, él quería que ellos aprendieran a no juzgar a las personas y las cosas tan rápidamente como suele hacerse. 
Entonces los envió a cada uno, por turnos, a ver un árbol de peras que estaba a gran distancia de su casa.

En su país había estaciones, así que el primer hijo fue en invierno; el segundo en primavera; el tercero en verano y el cuarto en otoño. Cuando todos habían ido y regresado, el padre los llamó y les pidió que describieran lo que habían visto.


El primer hijo dijo que el árbol era horrible, giboso y retorcido, parecía seco y sin vida.
 
El segundo dijo que no, que el árbol estaba cubierto de brotes verdes y lleno de retoños que prometían flores.
 
El tercer hijo no estuvo de acuerdo: él dijo que estaba cargado de flores, que emanaba un aroma muy dulce y se veía hermoso; era el árbol más lleno de gracia que jamás había visto.
 
El último de los hijos tampoco estuvo de acuerdo con ninguno de ellos. Dijo que el árbol estaba cargado de peras maduras, lleno de savia y bienestar.

Como los pájaros acudían al peral para comer de los frutos que se estaban marchitando, todo a su alrededor se llenaba de un exquisito aroma.

 
Entonces el padre les explicó a sus hijos que todos tenían la razón, porque ellos sólo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol.

Y añadió que por eso no se podía juzgar a una persona por sólo ver una de sus temporadas:

 
“La esencia de lo que son los hombres, el placer, la tristeza, el regocijo y el amor que vienen con la vida sólo pueden ser medidas al final, cuando todas las estaciones hayan pasado”.

DESCONOCIDO
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martes, 6 de noviembre de 2012

El Paraíso


Dante llega de pronto al Paraí­so Terrenal vuelve a caer en un sueño en el que se le aparece una bella mujer, la joven Lí­a (sí­mbolo de la vida activa). Se despierta y es acompañado por Virgilio a las orillas del Leteo, al otro lado del cual aparece otra hermosa mujer, Matelda. 

La siguen y se internan en una luminosa floresta. Aquí­ tiene lugar una especie de procesión, encabezada por siete candelabros de oro y seguida por 24 ancianos de blanco y cuatro animales en un carro. A la derecha del carro van tres mujeres (de rojo, de verde y de blanco); a la izquierda, cuatro mujeres de púrpura. Detrás del carro caminan dos ancianos, otros personajes y, al final, otro anciano, que parece dormido. La procesión se detiene y aparece Beatriz. 

En ese momento, desaparece Virgilio. Beatriz le indica a Dante que para cruzar el rí­o debe expresar su arrepentimiento. Se sumerge en el Leteo y se arrepiente, expí­a sus culpas para poder salir.
 

El Paraí­so tiene una topografí­a compuesta por nueve cielos, más un décimo que es inmóvil (Empí­reo). A cada cielo le corresponde uno de los nueve coros angélicos. ero existe también otra subdivisión: en los tres primeros cielos (Luna, Mercurio, Venus) hay espí­ritus que en vida evitaron los instintos y utilizaron la razón, es decir, la TEMPLANZA; en los tres siguientes (Sol, Marte, Júpiter) habitan espí­ritus que practicaron la PRUDENCIA, la FORTALEZA o la JUSTICIA; en el séptimo (Saturno) están los espí­ritus que practicaron la VIDA CONTEMPLATIVA y se encuentran más cerca de Dios.
 

Primer Cielo: Luna.
 

Movido por el primer coro de íngeles. Dante y Beatriz llegan a él volando desde el Paraí­so Terrenal. Están los espí­ritus que en vida faltaron a los votos por culpa de la violencia de otros, pero aún así­ se mantuvieron fieles. Estos espí­ritus se ven como ángeles reflejados, vagamente. Piccarda Donati.
 

Segundo Cielo: Mercurio.
 

Está movido por el segundo coro de los Arcángeles. Aquí­ se encuentran los espí­ritus que actuaron en vida para conquistar fama y honor. Su apariencia es casi nula, casi un tenue resplandor. Justiniano.
 

Tercer Cielo: Venus.
 

Movido por el tercer coro, el de los Principados, está habitado por las almas de los que estuvieron sujetos al influjo del amor y son luces que giran. El poeta Folco de Marsella, el prí­ncipe Carlos Martel y Raab, la meretriz de Jericó.
 

Cuarto Cielo: Sol.
 

Movido por las Potestades. Aquí­ encontramos los espí­ritus de los sabios, danzando en tres coronas. En la primera corona tenemos a Santo Tomás de Aquino; en la segunda, a San Buenaventura y en la tercera, la más luminosa, otros sabios que Dante no llega a identificar.
 

Quinto Cielo: Marte.
 

Movido por las Virtudes, en este cielo hallamos a los espí­ritus que combatieron por la fe. Son luces que brillan en forma de cruz, formada por dos rayos blancos. Carlomagno, Orlando.
 

Sexto Cielo: Júpiter.
 

Este cielo está movido por el coro de las Dominaciones y está habitado por las almas de los justos y los piadosos, los que aplicaron la justicia con rectitud y caridad, como David, Trajano, Constantino.
 

Séptimo Cielo: Saturno.
 

Movido por los Tronos. Aquí­ se encuentran los espí­ritus contemplativos. Son resplandores colocados en una escalera de oro que sube yan alto que Dante no alcanza a ver el final. Unos suben, otros están quietos y otros bajan (los tres grados de la contemplación). San Pedro Damián y San Benito.
 

Octavo Cielo: el de las Estrellas Fijas.
 

Movido por los Querubines. Aquí­ se le aparecen a Dante el Triunfo de Cristo, rodeado de los bienaventurados (luces ardientí­simas), la Virgen (coronada por luminosidad); después se le presentan tres apóstoles que le interrogan: San Pedro (la fe), Santiago (la esperanza) y San Juan (la caridad). Dante supera los tres exámenes y se le aparece Adán, que le explica la naturaleza del primer pecado.
 

Noveno Cielo: el Primer Móvil o Cielo Cristalino.
 

Movido por los Serafines. Dios se le aparece a Dante como un punto de luz excepcional. Beatriz le explica la estructura de las jerarquí­as celestes y la belleza de la muchacha le resulta al poeta superior a la de los mismos ángeles.
 

Décimo Cielo: Empí­reo o sede del Paraí­so Celeste.
 

Se trata de la común morada de los ángeles y los bienaventurados. Es una esfera que recubre el Primer Móvil. A Dante se le aparece un rí­o de luz que se transforma en un anfiteatro en cuyas gradas se van sentando los bienaventurados. Esta forma constituye la ROSA SEMPITERNA o CíNDIDA ROSA. A los pies de la Virgen Marí­a está Eva. En la tercera fila, junto a Beatriz, está Raquel. Más allá están las mujeres hebreas Sara, Rebeca, Judith y Ruth. Por otra parte, están San Francisco, San Juan Bautista, San Agustí­n, etc.. A la izquierda de la Virgen, se encuentran Adán, San Pedro, Moisés, San Juan Evangelista, Santa Ana y Santa Lucí­a.
 

Para que pueda ver a Dios, intercede la Virgen Marí­a y Dante tiene entonces una triple visión: la presencia del Cosmos en Dios; la unidad y la trinidad de Dios, y la Encarnación. Aquí­ termina el sueño de Dante.
 

Divina Comedia- Dante Alighieri

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