martes, 6 de noviembre de 2012

El Paraíso


Dante llega de pronto al Paraí­so Terrenal vuelve a caer en un sueño en el que se le aparece una bella mujer, la joven Lí­a (sí­mbolo de la vida activa). Se despierta y es acompañado por Virgilio a las orillas del Leteo, al otro lado del cual aparece otra hermosa mujer, Matelda. 

La siguen y se internan en una luminosa floresta. Aquí­ tiene lugar una especie de procesión, encabezada por siete candelabros de oro y seguida por 24 ancianos de blanco y cuatro animales en un carro. A la derecha del carro van tres mujeres (de rojo, de verde y de blanco); a la izquierda, cuatro mujeres de púrpura. Detrás del carro caminan dos ancianos, otros personajes y, al final, otro anciano, que parece dormido. La procesión se detiene y aparece Beatriz. 

En ese momento, desaparece Virgilio. Beatriz le indica a Dante que para cruzar el rí­o debe expresar su arrepentimiento. Se sumerge en el Leteo y se arrepiente, expí­a sus culpas para poder salir.
 

El Paraí­so tiene una topografí­a compuesta por nueve cielos, más un décimo que es inmóvil (Empí­reo). A cada cielo le corresponde uno de los nueve coros angélicos. ero existe también otra subdivisión: en los tres primeros cielos (Luna, Mercurio, Venus) hay espí­ritus que en vida evitaron los instintos y utilizaron la razón, es decir, la TEMPLANZA; en los tres siguientes (Sol, Marte, Júpiter) habitan espí­ritus que practicaron la PRUDENCIA, la FORTALEZA o la JUSTICIA; en el séptimo (Saturno) están los espí­ritus que practicaron la VIDA CONTEMPLATIVA y se encuentran más cerca de Dios.
 

Primer Cielo: Luna.
 

Movido por el primer coro de íngeles. Dante y Beatriz llegan a él volando desde el Paraí­so Terrenal. Están los espí­ritus que en vida faltaron a los votos por culpa de la violencia de otros, pero aún así­ se mantuvieron fieles. Estos espí­ritus se ven como ángeles reflejados, vagamente. Piccarda Donati.
 

Segundo Cielo: Mercurio.
 

Está movido por el segundo coro de los Arcángeles. Aquí­ se encuentran los espí­ritus que actuaron en vida para conquistar fama y honor. Su apariencia es casi nula, casi un tenue resplandor. Justiniano.
 

Tercer Cielo: Venus.
 

Movido por el tercer coro, el de los Principados, está habitado por las almas de los que estuvieron sujetos al influjo del amor y son luces que giran. El poeta Folco de Marsella, el prí­ncipe Carlos Martel y Raab, la meretriz de Jericó.
 

Cuarto Cielo: Sol.
 

Movido por las Potestades. Aquí­ encontramos los espí­ritus de los sabios, danzando en tres coronas. En la primera corona tenemos a Santo Tomás de Aquino; en la segunda, a San Buenaventura y en la tercera, la más luminosa, otros sabios que Dante no llega a identificar.
 

Quinto Cielo: Marte.
 

Movido por las Virtudes, en este cielo hallamos a los espí­ritus que combatieron por la fe. Son luces que brillan en forma de cruz, formada por dos rayos blancos. Carlomagno, Orlando.
 

Sexto Cielo: Júpiter.
 

Este cielo está movido por el coro de las Dominaciones y está habitado por las almas de los justos y los piadosos, los que aplicaron la justicia con rectitud y caridad, como David, Trajano, Constantino.
 

Séptimo Cielo: Saturno.
 

Movido por los Tronos. Aquí­ se encuentran los espí­ritus contemplativos. Son resplandores colocados en una escalera de oro que sube yan alto que Dante no alcanza a ver el final. Unos suben, otros están quietos y otros bajan (los tres grados de la contemplación). San Pedro Damián y San Benito.
 

Octavo Cielo: el de las Estrellas Fijas.
 

Movido por los Querubines. Aquí­ se le aparecen a Dante el Triunfo de Cristo, rodeado de los bienaventurados (luces ardientí­simas), la Virgen (coronada por luminosidad); después se le presentan tres apóstoles que le interrogan: San Pedro (la fe), Santiago (la esperanza) y San Juan (la caridad). Dante supera los tres exámenes y se le aparece Adán, que le explica la naturaleza del primer pecado.
 

Noveno Cielo: el Primer Móvil o Cielo Cristalino.
 

Movido por los Serafines. Dios se le aparece a Dante como un punto de luz excepcional. Beatriz le explica la estructura de las jerarquí­as celestes y la belleza de la muchacha le resulta al poeta superior a la de los mismos ángeles.
 

Décimo Cielo: Empí­reo o sede del Paraí­so Celeste.
 

Se trata de la común morada de los ángeles y los bienaventurados. Es una esfera que recubre el Primer Móvil. A Dante se le aparece un rí­o de luz que se transforma en un anfiteatro en cuyas gradas se van sentando los bienaventurados. Esta forma constituye la ROSA SEMPITERNA o CíNDIDA ROSA. A los pies de la Virgen Marí­a está Eva. En la tercera fila, junto a Beatriz, está Raquel. Más allá están las mujeres hebreas Sara, Rebeca, Judith y Ruth. Por otra parte, están San Francisco, San Juan Bautista, San Agustí­n, etc.. A la izquierda de la Virgen, se encuentran Adán, San Pedro, Moisés, San Juan Evangelista, Santa Ana y Santa Lucí­a.
 

Para que pueda ver a Dios, intercede la Virgen Marí­a y Dante tiene entonces una triple visión: la presencia del Cosmos en Dios; la unidad y la trinidad de Dios, y la Encarnación. Aquí­ termina el sueño de Dante.
 

Divina Comedia- Dante Alighieri

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