jueves, 6 de diciembre de 2012

No podemos vivir para complacer a los Demás...

Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro.
Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo. Así, se fueron
los tres con su burro.


Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: "¡ Mira ese
chico mal educado! Él arriba del burro y los pobres padres,
ya grandes, llevándolo de las riendas!".


Entonces, la mujer le dijo a su esposo: "No permitamos que la gente  
hable mal del niño." El esposo lo bajó y se subió él.

Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: "¡ Mira qué
sinvergüenza ese tipo! Deja que la criatura y la pobre mujer tiren
del burro, mientras él va muy cómodo encima!".


Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro mientras
padre e hijo tiraban de las riendas.


Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: "¡Pobre hombre!
Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el
burro! ¿Y el pobre hijo? ¡Qué le espera con esa madre!".

Se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro los tres para
comenzar nuevamente su peregrinaje.


Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían:
"¡Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva, van a
partirle la columna!"


Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro.
Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las
voces decían sonrientes: "¡Mira a esos tres idiotas: caminan, cuando
tienen un burro que podría llevarlos!"


Conclusión:
Siempre te criticarán, hablarán mal de ti y será difícil que
encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes.
Entonces: ¡Vive como creas!, haz lo que te parezca correcto a ti, lo
que te dicte tu conciencia y tu corazón.

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