lunes, 28 de enero de 2013

Busca dentro de tu Alma

Paseaba un día en la mañana, con mi padre, cuando él se detuvo en una curva en medio de una carretera vieja, con poca fluencia de vehículos y de gente, eso fue lo que observaba en ese momento, y después de un espacio de silencio me preguntó mi padre:

*¿Andrés, además del cantar de los pájaros, el radiante sol, el olor de las rosas que están mas allá de la montaña escuchas alguna otra cosa más hijo mío?

Vi hacia mi alrededor y después de algunos segundos le respondí: *Estoy escuchando el ruido de una carreta, padre.

Así es - dijo mi padre-

* Es una carreta que se encuentra vacía hijo. Pregunté a mi padre:

*¿Cómo sabes que es una carreta vacía, sí aún no la vemos papá? Entonces mi padre me respondió:

*Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido Andrés. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.

Paso el tiempo, transcurrió los años, mi padre se me fue, a un viaje muy lejos, me convertí en adulto, y hasta hoy en día, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todas las personas a su alrededor, siendo inoportuna o a veces muy violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente, creyéndose mas que los demás seres humanos, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:

"Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace".

La humildad consiste en la vida callar las virtudes que llevamos por dentro y darle paso a que los demás las descubran. No es fácil encontrar la humildad, pero es un trabajo que debemos hacer, día tras día, por eso hay que recordar siempre esto, y darnos cuenta que existen personas tan pobres de alma, que lo único que tienen es dinero.

Y ningún ser humano se encuentra más vacío que, aquel que está lleno de egoísmo, de envidia y de rencores, que no llevan a nada.

Es por ello que dentro de esta corta vida, donde estamos de paso, tenemos que valorar cada segundo de ella, es entonces cuando me di cuenta que envejecer en la vida es una etapa obligatoria, pero que tener la madurez que buscamos, esta en cada uno de nosotros, es decir, es opcional. 



viernes, 25 de enero de 2013

Cuando Dios Quiere

Una señora muy pobre telefoneó para un programa cristiano de radio pidiendo ayuda.

Un brujo del mal que oía el programa consiguió su dirección, llamó a sus secretarios y ordenó que compraran alimentos y los llevaran hacia la mujer, con la siguiente instrucción: Cuando ella pregunte quien mandó estos alimentos, respondan que fue el DIABLO!

Cuando llegaron a la casa, la mujer los recibió con alegría y fue inmediatamente guardando los alimentos que le llevaron los secretarios del brujo.

Al ver que ella no preguntaba nada, ellos le preguntaron: ¿La señora no quiere saber quién le envió estas cosas?

La mujer, en la simplicidad de la fe, respondió:- No, mi hijo.. No es preciso. Cuando Dios manda, hasta el diablo obedece!

NO TE PREOCUPES DE QUÉ MANERA VENDRÁ TU VICTORIA, PERO CUANDO DIOS DETERMINA,ELLA VIENE... AH
y VIENE!!!

Ten paciencia.. no es
tu tiempo y sí en el tiempo de él...... porque tu ves hasta un límite....Él ultrapasa ese límite....... y ve muy además de lo que entrevemos.!!

Dios ha visto tus Luchas. Dios dice que ellas están llegando al fin. Una bendición está viniendo en tu dirección.

jueves, 24 de enero de 2013

Lección Aprendida

mensajes para imagenes romanticas

Una tarde cuando las estrellas no habían salido y el olor a luna llenaba el aroma del jardín, sentí que una corriente fresca y aromática se apoderaba de mi.

Asombrado miré a todas partes y no pude ver a nadie.

El aliento del anochecer seguía resoplando en mis cabellos mientras flotaban en la brisa de aquel día otoñal.

No sabía que era lo que ello significaba hasta que sentí que una voz dentro de mí me pedía cuentas de mis acciones y de todos mis actos de los pasados años del sin fe vacilante.

Contesté sin aliento y con el corazón palpitando dentro de mi pecho sin poder entender que era ese reclamo que me hacía la noche. ¿Qué puedo hacer?

Un pájaro voló junto a un árbol cercano y posándose sobre una de las ramas se dispuso a dejarse caer violentamente sobre una pequeña lombriz que viajaba en busca de su cría.

Sin que aquella pudiera percatarse, el ave agarró con el pico la lombriz y la llevó gozosa hacia un nido que sobre el árbol tenía.

Allí, un pequeño polluelo piaba complacido y ávido mientras se engullía la lombriz con un regocijo indescriptible.

El dolor de unos es el gozo de otros susurró la voz en la brisa.

Luego observé como el ave tomaba a su cría y la levantaba del nido para dejarlo caer en el vacío.

El polluelo, aterrado, aleteó un poco con desespero y cayó en tierra asustado y convulso.
Un gato pasajero corrió hacia el polluelo para capturarlo, en tanto que el ave madre volaba amenazadoramente hacia el gato para espantarlo.

El polluelo tuvo tiempo de alzar el vuelo y comenzando a volar, se remontó a las alturas.
Había aprendido la lección de la vida.

Ese fue el lenguaje de la voz que me hablaba en la conciencia. Comprendí que la vida era una huella para que otro la siga y todo lo que había hecho en mi vida estaba impregnado de la misma historia.

La vida, ave ocasional, buscaba lombrices para mis ansiedades, hasta que en esta noche arrancado de mi nido de quejas y pesadumbres, fui tomado y lanzado al vacío de mis meditaciones donde comprendí que tenía que volar para poder sobrevivir.

Levanté la vista hacia el cielo, las estrellas titilaban gozosas por aquella noche de descubrimientos y embriagado del aroma de la brisa pude ver el lucero vespertino cuando se asomaba en lontananza para dejarme su mensaje de luz y de esperanza.

Nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es
(Romanos 14,14)

miércoles, 23 de enero de 2013

Empuja la Vaquita


Un sabio maestro paseaba por el bosque con su fiel discípulo, cuado vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita. Durante la caminata comentó al aprendiz sobre la importancia de conocer lugares y personas, y sobre las oportunidades de aprendizaje que nos brindan estas experiencias. La casa era de madera y sus habitantes, una pareja y sus tres hijos, vestían ropas sucias y rasgadas, y estaban descalzos.

El maestro se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia, y le dijo: - En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir? El hombre respondió calmadamente: - Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días.

Parte de la leche la vendemos o la cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina, y con la restante elaboramos queso, cuajada y otros productos para nuestro consumo. Así es como vamos sobreviviendo. El sabio agradeció la información y contempló el lugar por un momento, antes de despedirse y partir. A mitad de camino le ordenó a su fiel discípulo:

- ¡Busca la vaquita, llévala al precipicio y empújala! El joven lo miró espantado y le replicó que ese animal era el medio de subsistencia de la familia. Como percibió el silencia absoluto del maestro, cumplió la orden: empujó a la vaquita al barranco, y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en su memoria.

Un día, el discípulo resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar para contarle la verdad a la familia y pedirle perdón. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba veía todo muy bonito, diferente de como lo recordaba. Se sintió triste, imaginando que aquella humilde familia había debido vender su terreno para sobrevivir. Aceleró el paso y, al llegar, fue recibido por un señor muy simpático, al cual le preguntó por las personas que vivían en ese lugar cuatro años atrás.

El hombre le respondió que allí seguían. Sobrecogido, el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que había visitado algunos años antes con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor, el dueño de la vaquita: - ¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida? Emocionado, el hombre le respondió: - Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió.

De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos; así alcanzamos el éxito que sus ojos ven ahora. Esta es la realidad de lo que se ha llamado zona de confort.

Estamos tan conformes con el estado de cosas que nos rodea que no desarrollamos otras posibilidades. Sólo necesitamos un evento sorpresivo para darnos cuenta de que la seguridad puede ser nuestra peor consejera y de que nos impide ver el horizonte.

martes, 22 de enero de 2013

El Hilo de la Estrella

En el país de las hadas, existe una leyenda que dice que de cada estrella cuelga un hilo plateado y brillante, fino y suave.

Cada hada -dice también la leyenda- tiene su propia estrella y debe encontrar el hilo que la une a ella para no perder su destino en la vida.

Parece ser que ese fino cordón de plata une a la persona con el propósito para el cual ha nacido y que, de no encontrarlo, su vida se tornará vacía e inútil.
En ese país, mágico por dónde se lo mire, la fantasía se mezcla con la realidad y la leyenda con los hechos

Dicen también que es cosa de todos los días ver a las hadas remontando una estrella cual si fuese una cometa y exhibiendo orgullosas el hilo de plata. Para ellas ese pequeño acto cotidiano significa que han encontrado su propósito en la vida, el por qué y para qué de su existencia.

En otras ocasiones, puede verse a un hada quien, llorando, mira hacia el cielo sin encontrar ni su estrella, ni el hilo que la une a su destino.
Parece ser que, cuanto más grande son las hadas en edad, más fuerte se va haciendo el hilo de plata. Como si por cada año que pasase, fuese más y más importante cumplir con el destino para el que se ha nacido.

Luz era un hada distinta. Jamás se había preocupado por buscar su estrella y por ende, el hilo que la unía a ella. Vagaba por la vida sin realmente saber para qué había sido creada, es más no le importaba tampoco. Prefería pensar que las hadas no tenían una misión especial y única cada una. De esa manera, la vida resultaba más cómoda pues no había metas para alcanzar, ni por las cuales luchar.
Luz no perseguía ningún hilo, pero sabido es que no se puede escapar del destino.

Cierto día, mientras Luz descansaba bajo la sombra de un árbol, su cordón plateado y titilante se presentó ante ella. Flotaba sin estar atado a nada. Como jamás había sido tomado por las manos de Luz, el viento impiadoso había jugado con él de tal modo, que lo había convertido en un gran nudo, aún plateado y brillante, pero nudo al fin.
El cordón, ahora convertido en nudo. se acercó a la sorprendida hada y le dijo:
– Jamás me has buscado. Te he seguido desde que naciste, tratando de indicarte el camino y nunca me has prestado atención. Mira lo que haz hecho de mi.
Luz quedó perpleja.
– Tómame, te doy una nueva oportunidad – Dijo el hilo meciéndose de un lado hacia el otro- Si no te aferras a mí, jamás encontrarás tu estrella y tu destino será incierto. Desátame y no sólo yo me sentiré mejor, sino que tu, habrás encontrado tu camino.
Luz no se movió, ni articuló palabra. Escuchó a su cordón, pero la indiferencia pudo más.

Decepcionado, el hilo se elevó hasta perderse en el cielo.

Luz no sabía que ése, había sido sólo el primero de muchos encuentros.

Cansado ya de la indiferencia del hada, el hilo plateado consultó a su estrella sobre la actitud a tomar.
– Síguela – Dijo la estrella- De ti depende que no extravíe el camino. Ella ha sido creada con muchos dones y una misión que cumplir, como todos. Tenle paciencia, no todos están dispuestos a averiguar qué es lo que tienen que hacer en este mundo.
Obediente el hilo volvió a bajar a la tierra.
Sin ánimo alguno de disimular su presencia, se convirtió en la sombra del hada.

A pesar de ello, Luz estaba decidida a no comprometerse con nada y menos aún a averiguar para qué estaba aquí en la tierra, por lo que hacía caso omiso de la compañía.

A cada paso que el hada daba, podía escucharse:
- Desátame, desátame, sólo tu puedes hacerlo.

El nudo plateado se interponía de una u otra manera en el camino del hada. Estaba dispuesto a ser escuchado esta vez y por sobre todas las cosas, desatado.

Luz tropezaba a cada momento con el cordón o se chocaba la cabeza contra el mismo. En la tierra y en el cielo, de día o de noche, con lluvia o sol, el nudo se había convertido en un verdadero estorbo.

Cansada ya de la persecución, el hada se escondió en una cueva, creyendo que así se libraría de su persistente hilo.

En medio de la oscuridad, apareció el nudo, brillante como siempre, desafiante como nunca.

- Esta visto que has ganado – Dijo el hada con tono resignado.

Lentamente, como abriendo un paquete cuyo contenido se desconoce y se teme, fue desatando el nudo.

Para su sorpresa, no bien el hilo se encontró libre brilló aún con más intensidad y Luz pudo ver su destino desplegado como un mapa dentro de su corazón.

Vio con mayor claridad sus dones y cómo podía aprovecharlos. Por primera vez supo qué hacer de su vida. ¿Cuál era el destino que Luz tenía marcado y ahora veía con claridad? ¿Importa tal vez?

Como primera decisión, tomó el hilo -ahora relajado- en sus manos con mucha fuerza.

El cordón feliz se disparó hacia la estrella de Luz y allí quedaron los tres unidos por primera vez y para siempre.

Luz supo que ya era hora de hacerse cargo de su vida y hacer algo con ella.

Dicen que ahora, hay un hada más remontando una estrella cual si fuese un cometa.

Dicen también que la remonta feliz y orgullosa pues pudo darse cuenta que nadie, ni siquiera un hada, puede escapar al destino.

viernes, 18 de enero de 2013

El Vendedor de Globos

Una vez había una gran fiesta en el pueblo. Toda la
gente había dejado sus trabajos y ocupaciones de cada día para
reunirse en la plaza principal, donde estaban los juegos y los
puestos de venta de cuantas cosas bonitas uno pudiera
imaginarse. Los niños eran quienes gozaban con aquella fiesta.

Había venido de lejos todo un circo, con payasos y
equilibristas, con animales amaestrados y domadores. También
se habían acercado hasta el pueblo toda clase de vendedores,
que ofrecían golosinas, alimentos y juguetes.

Entre todas estas personas había un vendedor de
globos. Los tenía de todos los colores y formas. Había algunos
que se distinguían por su tamaño. Otros eran bonitos porque
imitaban a algún animal conocido, o extraño. Grandes, chicos,
vistosos o raros, todos los globos eran originales y ninguno se
parecía al otro. Sin embargo, eran pocas las personas que se
acercaban a mirarlos, y menos aún los que pedían para comprar
algunos.

Pero se trataba de un gran vendedor. Por eso, en un
momento en que toda la gente estaba ocupada en curiosear y
detenerse, hizo algo extraño. Tomó uno de sus mejores globos
y lo soltó. Como estaba lleno de gas, el globo comenzó a
elevarse rápidamente y pronto estuvo por encima de todo lo que
había en la plaza. El cielo estaba claro, y el sol radiante de la
mañana iluminaba aquel globo que trepaba y trepaba, rumbo
hacia el cielo, empujado lentamente por el viento quieto de
aquella hora. El primer niño gritó:

-¡Mira mamá un globo! Inmediatamente fueron varios
más quienes lo vieron y lo señalaron a las personas más
cercanas. Para entonces, el vendedor ya había soltado un
nuevo globo de otro color y tamaño mucho más grande. Esto
hizo que prácticamente todo el mundo dejara de mirar lo que
estaba haciendo, y se pusiera a contemplar aquel sencillo y magnífico
espectáculo de ver como un globo perseguía al otro en su subida al cielo.

Para completar la cosa, el vendedor soltó dos globos
con los mejores colores que tenía, pero atados juntos. Con esto
consiguió que una tropa de niños pequeños lo rodeara, y pidiera
a gritos que su papá o su mamá le comprara un globo como
aquellos que estaban subiendo y subiendo.

Al gastar gratuitamente algunos de sus mejores globos,
consiguió que la gente le valorara todos los que aún le
quedaban, y que eran muchos. Porque realmente tenía globos
de todas formas, tamaños y colores. En poco tiempo ya eran
muchísimos los niños que se paseaban con ellos, y hasta había
alguno que imitando lo que viera, había dejado que el suyo
trepara en libertad por el aire.

Había allí cerca un niño negro, que con dos lagrimones
en los ojos, miraba con tristeza todo aquello. Parecía como si
una honda angustia se hubiera apoderado de él. El vendedor,
que era un buen hombre, se dio cuenta de ello y llamándole le
ofreció un globo. El pequeño movió la cabeza negativamente, y
rehusó a tomarlo.

-Te lo regalo, pequeño-le dijo el hombre con cariño,
insistiéndole para que lo tomara.

Pero el niño negro, de pelo corto y ensortijado, con dos
grandes ojos tristes, hizo nuevamente un ademán negativo
rehusando aceptar lo que se le estaba ofreciendo. Extrañado el
buen hombre le preguntó al pequeño que era entonces lo que lo
entristecía. Y el negrito le contestó, en forma de pregunta:
-Señor, si usted suelta ese globo negro que tiene ahí
¿Subirá tan alto como los otros globos de colores?

Entonces el vendedor entendió. Tomó un hermoso globo
negro, que nadie había comprado, y desatándolo se lo entregó
al pequeño, mientras le decía:-Haz tú mismo la prueba. Suéltalo
y verás como también tu globo sube igual que todos los demás.
Con ansiedad y esperanza, el negrito soltó lo que había
recibido, y su alegría fue inmensa al ver que también su globo
trepaba velozmente lo mismo que habían hecho los demás
globos. Se puso a bailar, a palmotear, a reírse de puro contento
y felicidad. Entonces el vendedor, mirándolo a los ojos y acariciando
su cabecita rizada, le dijo con cariño:

-Mira pequeño, lo que hace subir a los globos no es la
forma ni el color, sino lo que tiene adentro.
No importa nuestro aspecto ni nuestro color, sino lo que
realmente tenemos en nuestro interior para dar. Abrid vuestro
corazón y dejad que todo ello salga. Que la luz de vuestro
corazón ilumine a otros corazones. 


miércoles, 16 de enero de 2013

Una Luz en el Camino


Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite

encendida.
 

La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.
En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.
 

Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice: - ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves...
Entonces, el ciego le responde:
 

- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi...

 

- No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.
 

Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.
 

Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil...Muchas veces en vez de alumbrar oscurecemos mucho más el camino de los demás...¿Cómo? A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento...
 

¡Qué hermoso sería sí todos ilumináramos los caminos de los demás!
Meditémoslo.
 

martes, 15 de enero de 2013

¿Sabemos lo que Tenemos?

A un hombre le regalaron un par de guantes forrados de piel. Como vivia en un clima tropical y, por cierto, no necesitaba los guantes, los guardo en una gaveta y pronto se olvido de ellos. De modo que no le servian porque no los usaba. 

Algun tiempo despues le llamaron para que trabajara en una ciudad de clima frio y entonces se acordo de los guantes. Al fin encontraria uso para aquello que el consideraba un regalo sin utilidad.

Cuando metio la mano en uno de los guantes, sintio que algo impedia que el dedo pulgar se acomodara en su lugar. Para su gran sorpresa, lo que impedia era un billete de diez dolares enrollado. Reviso los otros dedos del guante y descubrio que en cada uno de ellos habia un billete de cien dolares. Los billetes habian estado alli todo el tiempo, pero el no se habia dado cuenta.

El Espiritu Santo esta en la vida del creyente en todo momento. Pero el creyente debe depender de el. Sea usted lleno del Espiritu Santo y permita que su vida este dirigida y dominada por el.

lunes, 14 de enero de 2013

El Gran Genio


En la India, había una familia muy pobre que carecía de todo y pasaban muchas necesidades, mientras que a su vecino no le faltaba de nada y vivía en una casa magnífica rodeada de un esplendoroso jardín.

La mujer del hombre pobre era bastante envidiosa y se preguntaba de dónde habría sacado los bienes su vecino, así que decidió espiarle y un día vio que el vecino daba tres palmadas y al instante aparecía un genio que llevaba una enorme espada en la cintura; el vecino le dio todo tipo de órdenes sobre el mantenimiento, limpieza y abastecimiento de la casa y el genio las cumplió de inmediato. La mujer volvió corriendo donde estaba su marido y le contó lo que había visto. "Tienes que pedirle que nos preste el genio, así tendremos de todo como él y dejaremos de pasar penalidades", le dijo entusiasmada.

El marido era un poco reacio, pero ante la constante insistencia de la mujer accedió a ir a hablar con el vecino. Llamó a la puerta y su vecino le abrió: "Hola, vecino, vengo a pedirte un grandísimo favor. Mi mujer ha visto que tienes un genio que te ayuda a realizar todas las tareas de la casa y que te consigue todo lo que le pides, nosotros no tenemos nada y pasamos muchas penurias, me gustaría que me prestaras una temporada al genio para así poder dejar de ser tan pobres y conseguir tener algunos bienes" le dijo con gran vergüenza. El vecino le miró compasivo y contestó:

"De acuerdo, te prestaré a mi genio, pero te advierto que no es tan fácil como parece. Cuando se invoca a este genio hay que estarle mandando hacer cosas constantemente, porque si no se hace así, se enfadará y con la gran espada que lleva a la cintura te cortará la cabeza; te lo advierto de nuevo, no es tan fácil como parece estarle mandando cosas constantemente, así que ten mucho cuidado.

Mira yo me marcho de viaje y tardaré un par de días en volver, te lo dejo ese tiempo. Lo único que tienes que hacer para invocar al genio es dar tres palmadas y él aparecerá ante tí". El marido volvió corriendo con gran alegría hasta donde estaba su esposa: "Mira, me ha dejado la jarra que contiene el genio y está a nuestra disposición mientras nuestro vecino esté de viaje. ¡Lo he conseguido!.

Dejaremos de ser pobres, tendremos de todo y nada faltará a nuestros hijos. ¡Qué alegría!". La mujer estaba muy impaciente por empezar a pedir cosas y le dijo que invocara al genio de inmediato. El marido dio tres palmadas y al instante el genio apareció ante ellos entre una nube de humo, era impresionante por su gran tamaño, sus lujosas ropas y por la enorme espada que portaba a la cintura: "Hola mi amo, dime qué deseas" dijo el genio. Tanto el esposo como la mujer se pusieron muy contentos de tener a su disposición al genio y comenzaron a pedir de inmediato: "Quiero que nos construyas una mansión espléndida", dijo la mujer.

El genio chasqueó los dedos y al instante apareció ante ellos una mansión magnífica, muy grande y vistosa. Los esposos se quedaron maravillados ante la belleza y esplendor de la mansión y comenzaron a dar saltos de alegría. "Ahora llena la mansión de estupendos muebles", continuó el marido. El genio volvió a chasquear los dedos y la mansión se llenó de unos muebles muy lujosos. "Ahora queremos buenos ropajes para nosotros y para nuestros hijos", este deseo también se vio satisfecho al instante y así sucesivamente con todo lo que iban pidiendo, todos su deseos eran cumplidos de inmediato.

Cuando el matrimonio y sus hijos estuvieron vestidos con muy buenas ropas e instalados en al mansión se les ocurrió pedir los más ricos manjares que se pudieran concebir para así poder comer hasta saciarse, cosa que nunca habían hecho. "Bueno, genio, ahora déjanos un rato mientras comemos esta espléndida comida que nos has traído", dijo el marido; pero el genio se le quedó mirando fijamente y le dijo: "Mi amo, ¿qué más deseas ahora?". Al ver que no le decían nada, ya que estaban comiendo con avidez, el genio puso cara de enfado y comenzó a desenvainar muy lentamente su espada. El marido se puso pálido y comenzó a balbucear: "Espera, espera, ahora quiero que me hagas un magnífico jardín"; el genio chasqueó los dedos y el jardín estuvo construido al instante.

Así que apenas pudieron disfrutar de la estupenda comida ya que tenían que seguir ordenado cosas al genio. Le hicieron construir un estanque y un riachuelo en el jardín, luego un puentecito sobre el riachuelo, pronto se les acabaron las ideas sobre qué pedir al genio, así que este volvió a enfadarse y comenzó a desenvainar la espada. Entonces le mandaron que deshiciera algunas de las cosas que había construido y luego que las volviera a construir porque ya no sabían que más mandarle.

"Quita el puente del riachuelo, deshaz el estanque, vuelve a hacerme otro estanque mejor, cambia los muebles de la casa...", le mandaban ya casi con angustia por que todas las órdenes eran cumplidas al instante y no podían parar ni un momento ya que el genio se enfadaba y les amenazaba con su espada. Al llegar la noche apenas pudieron dormir ya que tenían que turnarse para dar órdenes al genio y así siguieron de muy mala manera ya que el genio en seguida estaba presto a sacar la espada y cortarles la cabeza en cuanto dejaban de mandarle cosas constantemente.

Al segundo día ya no podían más y el marido acudió muy temprano a la casa del vecino para ver si había regresado. Llamó a la puerta y el vecino le abrió. "Tienes que ayudarle", le dijo angustiado, "no puedo más, el genio no me deja vivir, ni disfrutar de todo lo que me ha dado; ya no sé que más mandarle y en cualquier momento va a acabar cortándome la cabeza, estoy desesperado, no sé que voy a hacer". El vecino le miró con comprensión y le dijo: "Te lo advertí, no es fácil estar dándole ordenes siempre; pero no te preocupes yo sé como dominar al genio". Juntos acudieron a la casa del matrimonio y el vecino ordenó al genio: "Genio, construye un pozo en el jardín que llegue hasta el centro de la tierra"; el genio chasqueó los dedos y al instante el pozo estuvo construido. "Bien, ahora coloca un poste en el centro del pozo que también llegue hasta el centro de la tierra" y el genio lo hizo. "Muy bien, ahora quiero que subas y bajes por el poste hasta que yo te diga"; con lo que el genio se puso a subir y bajar por el poste.

El vecino se volvió hacia el hombre y le dijo "Ves, no era tan difícil dominar al genio, pero hay que saber cómo hacerlo y qué ordenarle". Éste suspiró aliviado ya que algo que en un principio había creído ser una cosa estupenda se había transformado en una angustia ya que varias veces había estado a punto de perder la cabeza. Al cabo de bastante tiempo el genio llamó a su amo para decirle que estaba cansado de subir y bajar por el poste, y que si le dejaba volver a su jarra, él solo haría lo que le mandaran sin agobiar a su dueño y sin utilizar más la espada.

ESTO ES UN CUENTO PARA EXPLICAR LA MEDITACIÓN DE CONCENTRACIÓN EN LA RESPIRACIÓN: EL GENIO ES NUESTRA MENTE Y NUESTROS PENSAMIENTOS, QUE SIN CONTROL NOS PUEDEN LLEGAR A HACER PERDER LA CABEZA YA QUE NOS RECLAMAN HACER ALGO CONSTANTEMENTE. EL POSTE Y EL POZO SON LA RESPIRACIÓN, DE MANERA QUE POR MEDIO DE CONCENTRAR NUESTRA MENTE EN LA RESPIRACIÓN PODEMOS LLEGAR A CONTROLARLA PARA QUE NO NOS VUELVA LOCOS; YA QUE SI LA CONCENTRAMOS EN LA RESPIRACIÓN EL TIEMPO SUFICIENTE LA MENTE ACABA CANSÁNDOSE Y SE RENDIRÁ DE MODO QUE LOGREMOS SER NOSOTROS LOS QUE DOMINEMOS A NUESTRA MENTE Y NO ELLA LA QUE NOS DOMINE A NOSOTROS.

viernes, 11 de enero de 2013

El Maestro y el Alacrán

Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó.

Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el alacrán lo picó.

Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:

Perdone, ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?"

El maestro respondió:

"La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar".

Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones.

Algunos persiguen la felicidad; otros la crean.

miércoles, 9 de enero de 2013

Ahora o Nunca...

gracias a versos positiva
Hace mucho tiempo, el profesor de filosofía de Carter Chambers (Morgan Freeman) en su primer año de carrera les sugirió a sus estudiantes que elaborasen una “lista de deseos”, un recuento de todas las cosas que querían hacer, ver y experimentar en la vida antes de morir. Pero, mientras Carter estaba aún tratando de aclarar sus sueños y planes privados, la realidad se entrometió. Matrimonio, hijos, una multitud de responsabilidades y, finalmente, un trabajo de mecánico de automóviles durante 46 años, gradualmente cambiaron su idea de lo que era una lista de deseos en poco más que un recuerdo agridulce de oportunidades perdidas y en un ejercicio mental en el que pensaba de vez en cuando para pasar el tiempo mientras trabajaba bajo la capota de un coche.

Entretanto, el multimillonario empresario Edward Cole (Jack Nicholson) nunca vio una lista sin pensar en los beneficios. Siempre estaba demasiado atareado haciendo dinero y construyendo un imperio para pensar en cuáles podrían ser sus necesidades más profundas, más allá de la siguiente adquisición o una taza de café para gourmets. Entonces, la vida les dio a ambos un toque de atención urgente e inesperado. Carter y Edward se encontraron compartiendo una habitación de hospital con mucho tiempo para pensar en lo que sucedería a continuación—y en cuánto de ello estaba en sus manos. A pesar de sus aparentes diferencias, pronto descubrieron que tenían dos cosas muy importantes en común: una necesidad no satisfecha de aceptarse a sí mismos y las elecciones que habían hecho, y un deseo urgente de pasar el tiempo que habían perdido haciendo todo lo que siempre quisieron hacer. La lista ya no era sólo un ejercicio mental. Era un plan de trabajo.

Así que, en contra de las órdenes del médico y del sentido común, estos dos auténticos desconocidos abandonan el hospital y se lanzan a la carretera juntos para vivir la aventura de su vida—desde el Taj Mahal hasta el Serengeti, desde los mejores restaurantes hasta los más sórdidos locales de tatuaje, desde la cabina de un coche de carreras de época hasta la puerta abierta de un avión a propulsión—con sólo una hoja de papel y su pasión por la vida como guías. Añadiendo y eliminando puntos de su lista mientras disfrutan de la grandeza y la belleza del mundo, harán frente a las difíciles preguntas y a las respuestas incluso más difíciles que nos asaltan a todos nosotros. Y, sin tan siquiera darse cuenta, se convierten en verdaderos amigos. Con humor, perspicacia, corazón… y una buena dosis de ánimo. A veces sólo es necesaria una fecha límite para poner en marcha tu vida


Hace bastante vi esta película ,les aseguro que me emocione,me reí,lloré,........es una trama para pensar....

Qué pasaría si tuvieramos que hacer la lista de las cosas que nos gustarían hacer,conocer...antes de morir....yo creo que la mía sería enorme......algunas casi imposibles.....pero otras no tanto...Entonces me asaltaron las dudas.....necesito estar cerca de la muerte para eso?-----no habrá algunas cositas que pueda ir haciendo...logrando de mi lista para ir tachando.....No me gustaría que mi lista quedara totalmente sin tachar.................
Voy a ir de a poco realizando algunas cositas de mi lista.....sobretodo las espirituales,las que ayudarían en mi relación con los demás(pedir perdón,dar gracias,decir cuánto amo o necesito a alguien.....)

Amigos les recomiendo la película.....y les pido que empiecen a cumplir sus propias listas...estamos a tiempo....siempre que hay vida hay esperanza......

martes, 8 de enero de 2013

Las Puertas del Cielo


Un guerrero, un samurai, fue a ver al Maestro Zen Hakuin y le preguntó: "¿Existe el infierno? ¿Existe el cielo? ¿Donde están las puertas que llevan a ellos ? ¿Por donde puedo entrar?
Era un guerrero sencillo. Los guerreros siempre son sencillos, sin astucia en sus mentes, sin matemáticas. Sólo conocen dos cosas: La vida y la muerte. El no había venido a aprender ninguna doctrina; solo quería saber donde estaban las puertas, para poder evitar el infierno y entrar en el cielo. Hauikin le respondió de una manera que sólo un guerrero podía haber entendido.

¿Quién eres?", le preguntó Hakuin.

"Soy un samurai, le respondió el guerrero, hasta el emperador me respeta".

Hakuin se rió y contestó "¿Un Samurai, tú?. Pareces un mendigo".

El orgullo del samurai se sintió herido y olvidó para que había venido. Sacó su espada y ya estaba a punto de matar a Hakuin cuando éste dijo:

"Esta es la puerta del infierno. Esta espada, esta ira, este ego, te abren la puerta".

Esto es lo que un guerrero puede comprender. Inmediatamente el samurai entendió. Puso de nuevo la espada en su cinto y Hakuin dijo: "Aquí se abren las puertas del cielo.
La mente es el cielo, la mente es el infierno y la mente tiene la capacidad de convertirse en cualquiera de ellos. Pero la gente sigue pensando que existen en alguna parte, fuera de ellos mismos...El cielo y el infierno no están al final de la vida, están aquí y ahora. A cada momento las puertas se abren...en un segundo se puede ir del cielo al infierno, del infierno al cielo.


jueves, 3 de enero de 2013

Un Viaje Increíble

Autor: El Viejito Pascuero

ESTA ES LA HISTORIA DE ANTONIO, UN RATON QUE VIVIA EN LA PUNTA DE UN CERRO.

ANTONIO, TRABAJABA DIA Y NOCHE PARA LIMPIAR DE POLVO UNA BOTA QUE HACE AÑOS ATRAS LE HABIA REGALADO SU AMIGO EL VIEJITO PASCUERO. YA ERA COSTUMBRE PARA EL PASAR LAS NAVIDADES CON ESA BOTA Y COMO FALTABA POCO DEBIA TERMINAR LUEGO.

UN DIA, ANTONIO ESCUCHO QUE GOLPEABAN SU PUERTA. ¡ERA SU AMIGO RAMIRO QUE VENIA DEL PUEBLO!... SE VEIA MUY CANSADO.

ANTONIO LE DIJO A RAMIRO QUE SE SENTARA A DESCANSAR.

RAMIRO HABIA SUBIDO CAMINANDO HASTA LA PUNTA DEL CERRO PARA INVITAR A ANTONIO A PASAR LA NAVIDAD EN SU CASA, EL PENSABA QUE SU AMIGO SE SENTIRIA SOLO EN NAVIDAD.

RAMIRO HABIA TARDADO EN SU VIAJE MAS DE LO QUE DEBIA, SABIA QUE PARA SUBIR A LA PUNTA DEL CERRO TENIA QUE CAMINAR NUEVE DIAS, PERO...... DEBIDO A LO RESBALOSO DEL PASTO HABIA DEMORADO EL DOBLE.

RAMIRO SE ENCONTRABA CANSADO Y TRISTE PORQUE FALTABAN SOLO TRES DIAS PARA NAVIDAD, SABIA QUE ERA IMPOSIBLE ESTAR DE VUELTA CON SU FAMILIA PARA ESE DIA.

ANTONIO PREOCUPADO PENSABA Y PENSABA ¡COMO PODER AYUDAR A SU AMIGO!

¡Y PLANEO UN VIAJE INCREIBLE!...

ES ASI QUE CON VOLUNTAD Y AMISTAD ANTONIO Y RAMIRO CELEBRAN JUNTOS LA NAVIDAD. ANTONIO CON SU BOTA Y RAMIRO CON SU FAMILIA. 

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