viernes, 20 de septiembre de 2013

Cuentos Espirituales - Transformado

Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti… Y levantándose, vino a su padre.  
Lucas 15:18-20.

Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al Señor, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.  
Isaías 55:7.

El joven de la parábola reclamó su parte de la herencia y abandonó la casa paterna. Quizá pensaba: –¡Cuanto más lejos esté de mi padre, mejor será! Pero se hundió en el pecado y perdió todo. Cayó tan bajo que, estando hambriento, llegó a desear el alimento que comían los cerdos. Entonces vino el momento crucial. “Volviendo en sí”, recordó la vida feliz con su padre, y dijo: “Me levantaré e iré a mi padre”. Y no se quedó con su buena intención, sino que se levantó, fue y confesó sus faltas.

Este relato ilustra lo que son el arrepentimiento y la fe. El arrepentimiento no es hacer penitencia y cumplir hechos meritorios que tendrían la virtud de compensar las faltas. 

Arrepentirse es volverse hacia Dios, porque uno tiene confianza en él. Uno se da cuenta del fracaso de su vida, espera en Dios, y sólo en él.

Esta nueva orientación en relación con Dios produce un cambio total en los pensamientos, lo cual se manifiesta en hechos muy visibles. Un día la gente vio a ese joven abandonar la casa paterna. Más tarde lo vio volver contrito y humillado. También lo vieron irradiar de gozo al ser perdonado por su padre.

¿Se ha vuelto usted a Dios por la fe? ¿Conoce su perdón y la profunda paz que lo acompaña?

jueves, 12 de septiembre de 2013

La Parábola del sembrador, ¿En cuál lugar estas tu sembrado?

Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.
 

Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.

Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.
 

Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.
 

Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.

Explicacion de la parábola del sembrador

Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno. Mateo 13…



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