miércoles, 30 de octubre de 2013

Volvi a Nacer - Reflexiones Espirituales

En el texto bíblico del encabezamiento tenemos una sorprendente declaración de Jesús. Sin embargo, si decimos que somos cristianos, debemos aceptar su enseñanza.

No puedo ver el reino de Dios ni entrar en él sin haber nacido de nuevo. Esta verdad capital no siempre es comprendida, incluso por algunos que frecuentan los servicios religiosos u honestamente desean conocer a Dios. Primeramente debemos comprender y admitir que la naturaleza humana es considerada por Dios como condenada debido al mal que está en ella. Por lo tanto, no hay nada en ella que pueda satisfacer a Dios. 

Se puede realizar muchas prácticas llamadas «cristianas» sin satisfacer jamás las exigencias de Dios ni obtener la salvación. Uno puede asistir regularmente a las reuniones cristianas, conocer la Biblia, ser amable con el prójimo, sin embargo no ser salvo y no entrar en el reino de Dios. Aunque esto pueda sorprender a algunos, no existe ninguna posibilidad de convertirse en cristiano excepto por medio de la intervención de Dios.

Pero si reconozco mi falta de verdadera relación con Dios y mi incapacidad para obtenerla, una sola mirada de fe hacia él, hacia la salvación que ofrece en Jesús, será suficiente para implantar en mí esta nueva vida por medio del poder de su Espíritu. Dios ofrece su gracia en virtud de la obra de Jesús en la cruz. El deber del hombre es simplemente aceptarlo, decir a Dios: «Creo en tu Hijo quien murió por mí, único medio para ser salvo».

martes, 29 de octubre de 2013

La Semilla y la Cosecha

Originaria de Mesopotamia, la cultura del trigo es una de las más antiguas del mundo. Hace miles de años el trigo crecía en estado salvaje en ciertas regiones del Oriente Medio. Hoy, el trigo sigue siendo la planta más cultivada del mundo. Ocupa millones de hectáreas.

En cada grano de trigo hay un germen de vida en potencia. Ese germen se desarrolla gracias al contacto con la humedad de la tierra y con el propio tejido alimenticio (el almidón) que contiene la semilla. Se forman las raíces y una plántula se dirige hacia la superficie del suelo y brota de ese grano que desaparece: acaba de nacer una nueva planta de trigo. Si las condiciones son favorables, podrá producir un centenar de granos.

Jesús hizo referencia a este fenómeno natural cuando anunció a sus discípulos su inminente muerte (Juan 12:24). Así como el grano de trigo sólo produce más granos si cae en la tierra y muere, Jesús sólo podía dar la vida a los que creyeran en él si pasaba por la muerte. Jesús había venido al mundo para salvar a los pecadores, porque los amaba. ¡Por eso él, el Hijo de Dios, dejó que lo mataran y lo sepultaran! Después de tres días, salió vivo de la tumba. 

¡Resucitó! Es el milagro de la vida a través de la muerte. De esto resultará una cosecha de innumerables almas.


viernes, 25 de octubre de 2013

¿Tiene mi Vida un Sentido?

En una ocasión, con motivo de la copa del mundo, se entrevistó a un gran jugador de críquet australiano. A pesar de su actitud aparentemente despreocupada, expresó una gran tristeza. A millares de kilómetros su esposa estaba a punto de dar a luz a su segundo hijo. «Estuve ausente en el nacimiento del primero, y nuevamente lo estoy en el del segundo. Concluyo que el críquet es importante en mi vida, pero no lo es todo».

Esto nos obliga a preguntarnos qué es ese «todo». Sólo puede ser el fundamento de nuestra vida, su sentido profundo, lo que responde a las preguntas siempre actuales: – ¿Quiénes somos y con miras a qué vivimos? Nos es indispensable conocer el sentido de nuestra vida. Es un apoyo para vivir, semejante a lo que el esqueleto es para el cuerpo. Se puede tener energía, pero es necesario saber hacia qué dirigirla.

Se puede escoger un sentido artificial a la propia vida, como la búsqueda de los placeres, de la riqueza y de la consideración, pero estos sustitutos no revelan el porqué de nuestra presencia en la tierra. Pueden llenar nuestra vida, pero no darle su significado profundo. Sólo uno puede dárnosla: el que nos creó, Dios mismo. Trágicamente, si uno no confía en él, nada tiene verdaderamente sentido. Entonces, acerquémonos seriamente a Dios mediante la oración, y leamos la Biblia, que es su Palabra.


miércoles, 23 de octubre de 2013

La Desilución: Por que vale la pena Vivir

Buscad las cosas de arriba,
donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Colosenses 3:1-2.

Hoy en día son numerosos los que no esperan nada más de la vida, sino algunas satisfacciones materiales que pronto se esfuman. Los ideales que habían hecho brillar sus ojos cuando eran niños se han desvanecido, dejando sólo amargura y desilusión.
Los hombres de hoy, ¿Están hastiados de todo? Aun cuando las perspectivas del porvenir fueran mejores, de todos modos el mañana permanecería marcado por la incertidumbre y la angustia.

¿No existe ningún ideal más por el cual todavía valga la pena vivir?
Aún hoy Jesucristo se presenta como la verdadera razón de vivir, porque primeramente es la fuente de la vida. Desea llenar el corazón de aquel que lo acepta como su Salvador personal.
Hace aproximadamente 2.000 años el apóstol Pablo declaraba: 

Para mí el vivir es Cristo”. 

Esta motivación le acarreó muchas dificultades. Sin embargo, por nada en el mundo hubiera cambiado su razón de vivir. Jesús llenaba su corazón y su vida.

Este compromiso no está limitado a nuestra vida terrenal, sino que anticipa nuestro porvenir eterno. Hoy nos es propuesto. Pero para que Jesucristo sea el centro de la vida del lector, es necesario que primero sea su Salvador personal, quien lo espera desde hace mucho tiempo. ¡Entonces, no tarde más! ¡Deje en sus manos su vida; él no le desilusionará!



 

martes, 22 de octubre de 2013

¿Te has preguntado por que ocurren los Contratiempos? Dios te pone en el momento y el lugar Preciso

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó…
son las que Dios ha preparado para los que le aman.
1 Corintios 2:9.

Dos cristianos emprendieron un viaje para llevar Biblias a través de regiones agrestes al oeste del Sudán. La primera etapa debía hacerse en camión [bus], único medio de transporte eficaz. Después de pagar el pasaje se instalaron en el vehículo, pero antes de partir los hicieron bajar para dar su lugar a otros. ¡Qué contrariedad! Debieron esperar el próximo camión [bus]. Mientras viajaban en éste, vieron al primer camión [bus] volcado a un lado de la carretera. Los dos amigos agradecieron a Dios por haberlos protegido. Así todas las Biblias pudieron ser distribuidas.

¡Cuántas veces el creyente que confía en el Señor experimentará que lo que parecía negativo, al final se revela positivo! ¿Nuestro camino ha sido interceptado por una injusticia, una enfermedad o toda clase de dificultades? El Señor permanece por encima de las circunstancias de la vida. Él prepara una salida. Nuestra responsabilidad es creer, a pesar de las apariencias, y esperar “en esperanza contra esperanza” (Romanos 4:18). Ya no es la sabiduría humana, sino la divina, que interviene con bondad.

No siempre comprendemos cómo obra el Señor; es mejor así. De otra manera, ¡no habría confianza ni fe! Felizmente la sabiduría de Dios dirige todo. Es poderosa, amante, a veces desconcertante… Pero estemos seguros de que lo que nos prepara supera infinitamente en gloria y hermosura lo que podemos imaginar. 

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