viernes, 25 de octubre de 2013

¿Tiene mi Vida un Sentido?

En una ocasión, con motivo de la copa del mundo, se entrevistó a un gran jugador de críquet australiano. A pesar de su actitud aparentemente despreocupada, expresó una gran tristeza. A millares de kilómetros su esposa estaba a punto de dar a luz a su segundo hijo. «Estuve ausente en el nacimiento del primero, y nuevamente lo estoy en el del segundo. Concluyo que el críquet es importante en mi vida, pero no lo es todo».

Esto nos obliga a preguntarnos qué es ese «todo». Sólo puede ser el fundamento de nuestra vida, su sentido profundo, lo que responde a las preguntas siempre actuales: – ¿Quiénes somos y con miras a qué vivimos? Nos es indispensable conocer el sentido de nuestra vida. Es un apoyo para vivir, semejante a lo que el esqueleto es para el cuerpo. Se puede tener energía, pero es necesario saber hacia qué dirigirla.

Se puede escoger un sentido artificial a la propia vida, como la búsqueda de los placeres, de la riqueza y de la consideración, pero estos sustitutos no revelan el porqué de nuestra presencia en la tierra. Pueden llenar nuestra vida, pero no darle su significado profundo. Sólo uno puede dárnosla: el que nos creó, Dios mismo. Trágicamente, si uno no confía en él, nada tiene verdaderamente sentido. Entonces, acerquémonos seriamente a Dios mediante la oración, y leamos la Biblia, que es su Palabra.


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