jueves, 9 de octubre de 2014

Una cita con la Muerte



Vivía en Bagdad un comerciante llamado Zaguir. Hombre culto y juicioso, tenía un joven sirviente, Ahmed, a quien apreciaba mucho.
 
Un día, mientras Ahmed paseaba por el mercado, de tenderete en tenderete, se encontró con la Muerte, que lo miraba con una mueca extraña.
Asustado, echó a correr y no se detuvo hasta llegar a la casa. 

Una vez allí, le contó a su señor lo ocurrido y le pidió un caballo diciendo que se iría a Samarra, donde tenia unos parientes, para de ese modo escapar de la Muerte.
Zaguir no tuvo inconveniente en prestarle el caballo más veloz de su cuadra y se despidió diciéndole que si forzaba un poco la montura podría llegar a Samarra esa misma noche.
 
Cuando Ahmed se hubo marchado, Zaguir se dirigió al mercado y al poco rato encontró a la Muerte paseando por los bazares.
— ¿Por qué has asustado a mi sirviente? — le preguntó —. Tarde o temprano te lo vas a llevar. Déjalo tranquilo mientras tanto.
 
— No era mi intención asustarlo — se disculpó la Muerte —, pero no pude ocultar la sorpresa que me causó verlo aquí, pues esta noche tengo una cita con él en Samarra.

Cuento de la tradición sufí


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